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¡Y no se le chispotió!

Lo de Nacional estos últimos 4 meses ha sido digno de novela mexicana. Cuando nadie lo esperaba, la dirigencia, la nueva, porque la anterior era un cáncer, decidió cambiar de capitán de barco, cambiar de D.T. Nadie sabía el nombre y se especulaba con entrenadores de gran cartel, pues manejar al club

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Redacción IFM
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¡Y no se le chispotió!

Lo de Nacional estos últimos 4 meses ha sido digno de novela mexicana. Cuando nadie lo esperaba, la dirigencia, la nueva, porque la anterior era un cáncer, decidió cambiar de capitán de barco, cambiar de D.T. Nadie sabía el nombre y se especulaba con entrenadores de gran cartel, pues manejar al club más grande del país en medio de una crisis deportiva no era tarea fácil.

De repente, se filtra el nombre, Efraín Juárez, ¿Quién? ¿Y ese quién es? El hincha verde y la prensa no entendían nada, y más, mirando su extensa hoja de vida como D.T. ¿Equipos dirigidos en propiedad? CERO.

El rumor en la calle y las conversaciones de pasillo no podían ser otra: Que horror, y la gente que pensaba que este nuevo presidente iba a enderezar el rumbo, ese señor gerente deportivo, Fermani es un vendedor de humo etc etc…y obvio, era una locura sin pies ni cabeza… Para todo mundo, menos para los directivos.

En su primera rueda de prensa, Juárez no prometió títulos, prometió entrega y sudor de su equipo. Los inicios, como era normal, fue de altibajos futbolísticos, el equipo se veía lento, pero lo que estaba preparando el D.T. era una maquinaria muy aceitada. Y poco a poco el equipo fue soltando y mostrando una mejora notable.

En Cuadrangulares tropezó, pero como en la mejor escena de lucha libre mexicana, de máscara contra cabellera, el equipo luchó hasta lo último para ingresar a la fiesta final. Tuvo de todo, trabajo,sudor  y suerte…

La final no la sufrió, la controló completamente, y aunque por momentos parecía que el rival podía reaccionar, no contaban con la astucia de sus figuras como Ospina, Cardona, Román (Qué señor jugador), Morelos o Marino.

Juárez no tendrá la chicharra paralizadora, pero sí tiene un manejo de camerino formidable, que cree en su palabra ciegamente y lo que diga el mexicano así es, porque como digo una cosa digo otra, ¿Tengo o no tengo razón?

¡Salud campeón!

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