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¿A qué juega la Dimayor?

En agosto de 2023, durante el partido entre Equidad y Junior en el Estadio de Techo, se vivió un episodio que marcó un precedente en la forma en que la Dimayor maneja los incidentes de violencia en los estadios. Con el marcador empatado 0-0 y a solo dos minutos del final, Equidad logró anotar el [&h

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Redacción IFM
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¿A qué juega la Dimayor?

En agosto de 2023, durante el partido entre Equidad y Junior en el Estadio de Techo, se vivió un episodio que marcó un precedente en la forma en que la Dimayor maneja los incidentes de violencia en los estadios. Con el marcador empatado 0-0 y a solo dos minutos del final, Equidad logró anotar el que parecía ser el gol de la victoria. Sin embargo, desde la tribuna donde se ubicaban los hinchas de Junior, fue lanzado un objeto que impactó al juez de línea en la cabeza, provocando la suspensión del partido por falta de garantías.

Días después, el tribunal disciplinario de la Dimayor decretó que el juego terminaría en empate, asignando un punto a cada equipo. En su momento, la decisión fue justificada bajo el argumento de no incentivar la violencia en los estadios, dejando claro que el todo rector prefería evitar que las acciones de las hinchadas definieran los resultados deportivos. Esto sentó un precedente donde se buscaba castigar los actos de violencia sin beneficiar o perjudicar a ningún equipo en particular.

No obstante, el reciente caso entre Atlético Nacional y Junior en el Atanasio Girardot, donde la violencia nuevamente fue la protagonista, ha generado una ola de indignación. Esta vez, el tribunal decidió sancionar a Nacional con la pérdida del partido, otorgándole los tres puntos al Junior, quien se vio directamente beneficiado pese a que su afición fue la que provocó los disturbios iniciales. La inconsistencia en la aplicación de las sanciones ha generado una sensación de injusticia, especialmente entre los aficionados y dirigentes de Nacional.

La decisión no solo contradice el precedente del partido entre Equidad y Junior, sino que también plantea serias dudas sobre la imparcialidad de la Dimayor en la gestión de estos incidentes. Mientras en 2023 se buscó evitar que la violencia influyera en los resultados, en 2024 parece que los criterios han cambiado drásticamente, favoreciendo al equipo cuyo aficionado desató el caos. Esto deja un mal sabor en boca y genera incertidumbre sobre cómo se tratarán futuros casos.

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