Saltar al contenido

(ESPECIAL DÍA DE LA MUJER) El Día de la Mujer empieza cuando una niña decide creer en sí misma

Cada año, el Día Internacional de la Mujer llega acompañado de marchas, discursos y cifras sobre avances y brechas pendientes, se habla de salarios, de representación política, de derechos conquistados y otros aún en disputa; pero en medio de ese ruido necesario, hay una pregunta más silenciosa que

I
IFM Noticias
4 min lectura
Escuchar artículo
(ESPECIAL DÍA DE LA MUJER) El Día de la Mujer empieza cuando una niña decide creer en sí misma

Cada año, el Día Internacional de la Mujer llega acompañado de marchas, discursos y cifras sobre avances y brechas pendientes, se habla de salarios, de representación política, de derechos conquistados y otros aún en disputa; pero en medio de ese ruido necesario, hay una pregunta más silenciosa que rara vez ocupa titulares ¿qué sueñan hoy las niñas?

Las aspiraciones infantiles parecen pequeñas, pero son el primer borrador del futuro.

Durante siglos, esos sueños fueron cuidadosamente delimitados, a las niñas se les enseñaba a hablar más bajo, a ocupar menos espacio, a pedir permiso antes de imaginar llegar lejos. Las historias que leían, los juguetes que recibían y las profesiones que veían a su alrededor formaban una frontera invisible que comenzó a romperse cuando algunas mujeres decidieron cruzarla primero, hay historias recurrentes que escuchamos dentro de las aulas de clase y sirven de inspiración.

En un colegio una niña levanta la mano, quizás quiere ser científica, tal vez sueña con diseñar edificios, pilotar aviones o escribir novelas, o simplemente quiere ser escuchada; cuando Marie Curie insistió en estudiar ciencia en una época en que las universidades apenas abrían sus puertas a las mujeres, no estaba pensando en convertirse en símbolo, pero su descubrimiento de la radiactividad cambió la ciencia y también cambió el horizonte de millones de niñas que vendrían después y cuando Malala Yousafzai, todavía adolescente, defendió el derecho de las niñas a la educación, convirtió un cuaderno escolar en un símbolo global pero, los grandes nombres cuentan solo una parte de la historia.

La otra parte ocurre lejos de los titulares, está en las niñas que aprenden a programar en bibliotecas, en las que entrenan fútbol en canchas improvisadas, en las que ayudan a sus familias mientras estudian por la noche y cada una de ellas escribe silenciosamente, una nueva definición de lo que significa ser mujer.

Los estudios sobre desarrollo infantil suelen señalar algo que parece simple pero resulta poderoso, las niñas comienzan a perder confianza en sus propias capacidades a edades sorprendentemente tempranas, algunas  investigaciones en psicología educativa muestran que alrededor de los seis o siete años muchas ya han internalizado la idea de que ciertos talentos “pertenecen más a los niños”; idea que no es anclada por biología en su mente, es una definición cultural que es enraizada en el entorno en que crecen.

Por eso, el Día de la Mujer no debería mirar solo hacia atrás, celebrando lo que las mujeres adultas han logrado, sino también hacia adelante, hacia las niñas que están formando su identidad ahora mismo.

No Importa cuando una maestra dice “puedes hacerlo”, importa cuando una madre o un padre escucha con atención un sueño improbable; importa la imagen que se empieza a tejer en la mente de la niña, importa cuando una niña ve a una ingeniera, una jueza, una presidenta, una periodista o una deportista y piensa “yo también podría ser eso.

Las niñas no necesitan heroínas perfectas, necesitan ejemplos reales, necesitan saber que el talento puede convivir con el miedo, que el liderazgo también aprende a tropezar, que la inteligencia no tiene un solo rostro; en otras palabras ellas necesitan ver a mujeres completas.

También necesitan algo más simple y más difícil al mismo tiempo, necesitan espacio para equivocarse, para explorar intereses que no encajan en estereotipos, espacio para descubrir quiénes son antes de que el mundo intente definirlas.

En muchos lugares del mundo, ese espacio todavía está en disputa, millones de niñas enfrentan barreras que van desde la pobreza hasta el matrimonio infantil o la falta de acceso a la educación, la UNICEF estima que, aunque el acceso a la educación ha mejorado en las últimas décadas, las desigualdades de género siguen afectando la permanencia y las oportunidades de muchas estudiantes a futuro.

Sin embargo, la historia también muestra algo alentador, cuando se invierte en niñas, las sociedades cambian; en otras palabras, apoyar a una niña no transforma solo una vida,transforma generaciones quizás por eso, en el fondo, el Día de la Mujer es también una celebración de la infancia femenina, es un recordatorio de que cada mujer que hoy lidera una empresa, dirige un hospital, escribe un libro o levanta la voz en una plaza pública fue alguna vez una niña mirando el mundo con curiosidad y que se preguntaba si su voz sería escuchada.

Pero hay una certeza que atraviesa generaciones y es que cuando una niña se atreve a imaginar su futuro y el mundo decide acompañarla algo extraordinario comienza a sucederporque toda transformación que celebramos en las mujeres adultas empezó alguna vez en la imaginación de una niña.

Compartir:

Noticias relacionadas