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Entre botellas y humo se gobierna y legisla en Colombia

Muchos, desde la infancia, empiezan a escuchar sobre la política del país y en sus entornos, el tema es fundamental, a tal punto que muchos niños sueñan con ser políticos. Luego, llega a esos años maravillosos del colegio y se van perfilando los gustos y las habilidades y es ahí donde inicia una car

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Redacción IFM
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IFM Noticias

Muchos, desde la infancia, empiezan a escuchar sobre la política del país  y en sus entornos, el tema es fundamental, a tal punto que muchos niños sueñan con ser políticos. Luego, llega a esos años maravillosos del colegio y se van perfilando los gustos y las habilidades y es ahí donde inicia una carrera por lo que será el futuro profesional.

El salir del colegio se convierte en una experiencia en la que el joven cree estar realizado y es ahí donde comienza la carrera por la vida: algunos eligen estudiar ingeniería, arquitectura, medicina, comunicación social, y otros se perfilan por una carrera política. En ese momento, llega la inquietud por querer llegar a la cima para influir en las decisiones de país. Justo en esa etapa, los jóvenes quieren comerse el mundo, plantean ideas y elaboran análisis con los que pretenden cambiar el país, por uno más justo y equilibrado.

Esos jóvenes que llegan al «poder» en el Congreso, concejos y asambleas se convierten en un referente para otros, siendo la esperanza de nuevas ideas para mejorar el bienestar de una nación.

Pero ese idilio de aspiraciones y esfuerzos, que de generación a generación venía pasando, como los buenos modales, el trabajo honesto y honrado, la actitud moral y el respeto por lo que significa la patria, en este gobierno todo parece indicar que se perdió.

Si, se perdió bajo la propuesta del cambio del Gobierno de Gustavo Petro, pues llegaron unos personajes que hasta la fecha dejan mucho que desear.

Uno de los casos puntuales es la de la representante a la Cámara Susana Boreal, quien abiertamente divulgó que le gustaba la marihuana y que no tenía por qué esconderlo, una confesión que dejó muchas preguntas, entre ellas ¿en Colombia se legisla bajo el efecto de la droga?, pues el consumir alucinógenos altera la conciencia.

A tal punto es el descaro de esta mujer que no conforme con divulgar sus gustos que para la sociedad antioqueña son motivo de vergüenza, metió a su pareja sentimental a su Unidad de Trabajo Legislativo, UTL. El personaje es alguien que no tiene las condiciones profesionales para ocupar el cargo pues  sencillamente es un bachiller.

El señor Christhian Guzmán se gana la «bobadita» de $ 9 280 000 mensuales… ¿es en serio que un bachiller tenga un sueldo tan alto? Esto porque vale la pena aclarar que este hombre solo acreditó cinco semestres de ciencia política y tres años de experiencia laboral firmada por Gustavo Bolívar.

Bueno, digamos que como en el país de Sagrado Corazón no pasa nada y la representante por el Pacto Histórico fue elegida por voto popular, nada que hacer. Sin embargo, hay que poner el ojo en el ejemplo, que no es digno de imitar.

Para aquellos que hablan mucho de la buena energía, siempre hacen referencia a que tener la casa limpia y ordenada genera paz y tranquilidad, además de que la salud mental estará siempre perfecta y así se podrá aumentar la productividad laboral.

Pero eso del aseo y el orden no va bien con la representante Susana Boreal. Se conocieron unas fotos en las que muestra el lugar donde habita, un entorno desordenado en el que se ven botellas en el piso, copas tiradas y cubiertos en una mesa pequeña: como dicen las mamás, un desorden que hasta mal oliente debe ser. Además, Boreal retoza en compañía de su pareja sentimental, en un colchón, al parecer pasando la resaca o mejor el efecto que queda después de consumir marihuana.

¿Es en serio que tanto la representante como su unidad de trabajo planean sus proyectos entre botellas y humo?

Esas fotografías y la confesión de Boreal no dejan nada a la imaginación. Entre botellas y licor se legisla en Colombia. El respeto y el honor de ser congresista se perdió, y aquellos tiempos en los que hinchaba el corazón y se sacaba pecho de ver a los representantes del gobierno desde el Congreso, la Asamblea o el Concejo, luchando por sacar proyectos de interés para la ciudadanía; poco a poco van expirando y la confianza se apaga irremediablemente.

Sí así es el lugar donde vive, ¿se imaginan el desorden mental que tiene la representante a la Cámara Susana Boreal por el Pacto Histórico?

Entre botellas y humo… ¡Que sean las mariposas las que respondan las dudas!

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