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Educar en Democracia en IFMNOTICIAS: UNGRD, la entidad que debe coordinar la respuesta del Estado ante una emergencia nacional

Tras el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia el pasado 10 de agosto, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) adquirió un papel central en la atención de la emergencia. Su director tiene la responsabilidad de articular a las entidades que integran el sistema nacional de gestión del riesgo, coordinar la respuesta institucional y contribuir a que la ayuda llegue de manera oportuna a las comunidades afectadas.

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Educar en Democracia en IFMNOTICIAS: UNGRD, la entidad que debe coordinar la respuesta del Estado ante una emergencia nacional

Cuando ocurre una emergencia de grandes proporciones en Colombia, una de las entidades que adquiere mayor relevancia es la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, UNGRD. Aunque buena parte de la atención visible está en manos de organismos como bomberos, Defensa Civil, Cruz Roja, Policía y Fuerzas Militares, detrás de la coordinación nacional existe una estructura institucional encargada de organizar la respuesta del Estado.

En ese esquema, el director de la UNGRD ocupa una posición estratégica. La entidad tiene entre sus responsabilidades promover y apoyar la formulación de políticas públicas para la gestión del riesgo, hacer seguimiento a su ejecución y coordinar las acciones del Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres.

La importancia del cargo quedó especialmente expuesta después del terremoto de magnitud 7,4 registrado el 10 de agosto de 2026, que provocó graves afectaciones en diferentes regiones del país. En medio de la emergencia, el Gobierno nacional oficializó la llegada de David Santiago Tamayo Roldán a la dirección de la UNGRD. El funcionario es ingeniero geólogo de la Universidad Nacional de Colombia y tiene una maestría en Gestión del Riesgo de Desastres de la Universidad de Antioquia.

El papel del director en una emergencia

El director de la UNGRD no reemplaza a los organismos de socorro que trabajan directamente en las zonas afectadas. Su función es de coordinación y dirección institucional. Esto significa que debe garantizar que las diferentes entidades que hacen parte del sistema nacional trabajen de manera articulada y que las decisiones respondan a las necesidades identificadas en el territorio.

En una catástrofe, entre sus tareas está consolidar la información disponible sobre daños, personas afectadas y necesidades prioritarias; coordinar la respuesta con las autoridades departamentales y municipales; gestionar recursos para la atención de la emergencia y acompañar los procesos posteriores de recuperación.

La entidad también tiene responsabilidades relacionadas con la prevención. No se trata únicamente de actuar cuando ocurre un terremoto, una inundación, un incendio forestal o un deslizamiento. La gestión del riesgo incluye identificar amenazas, reducir vulnerabilidades, fortalecer la preparación institucional y desarrollar mecanismos que permitan responder de manera más efectiva cuando se presenta una emergencia.

Por eso, el director de la UNGRD debe mantener una coordinación permanente con autoridades locales, gobernadores, alcaldes, organismos de socorro y entidades del Gobierno nacional.

Uno de los aspectos que suele generar confusión es pensar que el director de la UNGRD es directamente quien ordena cada operación de rescate. En realidad, las labores operativas en el terreno corresponden a los organismos competentes, mientras la UNGRD cumple un papel de articulación nacional.

La entidad debe ayudar a determinar qué recursos se necesitan, dónde deben ser enviados y qué instituciones pueden contribuir a la respuesta. También participa en la coordinación de asistencia humanitaria y en los procesos de recuperación de las comunidades damnificadas.

En una emergencia de escala nacional, esta capacidad de articulación resulta determinante. La información debe circular entre los municipios afectados y el Gobierno nacional, mientras las necesidades identificadas en el territorio deben convertirse en acciones concretas.

El nuevo director asumió el cargo en uno de los momentos más complejos para el país. Su llegada se produjo precisamente cuando Colombia enfrenta las consecuencias de uno de los terremotos más fuertes registrados en los últimos años.

Además de coordinar la atención inmediata, Tamayo deberá enfrentar las etapas posteriores de recuperación y reconstrucción. Esto implica acompañar a las comunidades afectadas, evaluar daños en infraestructura, coordinar recursos y contribuir a que las zonas golpeadas puedan recuperar progresivamente su funcionamiento.

La magnitud de la emergencia también ha puesto sobre la mesa la necesidad de coordinar cooperación internacional. La respuesta ante un desastre de esta dimensión puede involucrar equipos especializados, asistencia técnica, suministros, hospitales de campaña y otros mecanismos de apoyo, cuya articulación requiere coordinación entre distintas entidades del Estado.

En ese contexto, la UNGRD se convierte en una pieza fundamental de la respuesta gubernamental. Su director debe garantizar que la gestión del riesgo no se limite a reaccionar frente a la tragedia, sino que permita organizar una respuesta eficiente, proteger a la población y sentar las bases para la recuperación de los territorios afectados.

Así, el cargo de director de la UNGRD representa mucho más que la administración de una entidad pública. En situaciones críticas, es uno de los principales responsables de articular la capacidad del Estado colombiano para responder ante una emergencia, coordinar recursos y acompañar a las comunidades antes, durante y después de un desastre.

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