Un islamista, Mohamed Mogouchkov, asesinó a un profesor de liceo en Francia
El llamado de Hamás a realizar este 13 de octubre, en todo el mundo, un “viernes de ira”, una jornada de violencia islamista, cobró en Francia una vida y causó heridas graves a dos personas más.
Por: Eduardo Mackenzie
El llamado de Hamás a realizar este 13 de octubre, en todo el mundo, un “viernes de ira”, una jornada de violencia islamista, cobró en Francia una vida y causó heridas graves a dos personas más.
Un islamista de 20 años nacido en Chetchenia (Rusia), Mohamed Mogouchkov, se introdujo ayer al liceo Gambetta de Arras y asesinó de una puñalada a un profesor que se había interpuesto cuando el agresor, que acababa de herir gravemente a dos otros empleados del liceo, intentó entrar a un salón donde los aterrados alumnos se escondían bajo sus pupitres.
El profesor ultimado, Dominique Bernard, 57 años, era profesor de literatura moderna.
El Gobierno activó inmediatamente la alerta “ataque de emergencia” y ordenó el despliegue de 7.000 soldados, dentro de la Operación Centinela, creada en 2015 tras la matanza islamista del comité de redacción del semanario satírico Charlie Hebdo. Al día siguiente del crimen en Arras, el palacio de Versalles fue desalojado por amenaza de bomba y el museo del Louvre tuvo que cerrar sus puertas por un día por la misma razón.
El cruel asesinato del profesor Bernard, en el que el chetcheno gritó “Allahu akbar” para que no hubiera duda sobre su motivación, fue cometido tres años después de que el profesor Samuel Paty muriera decapitado por otro yiadista chetcheno de 18 años a la salida de su colegio de Conflans-Sainte-Honorine, a 30 km de París, el 16 de octubre de 2020, por haberle enseñado a sus alumnos que la libertad de expresión y el derecho de creer o no en una religión existe y hace parte de la cultura histórica de Francia.
La prensa logró saber que el atentado de ayer habría podido ser evitado si las autoridades hubieran cumplido con su deber de vigilancia frente a la amenaza islamista. En 2014, la familia Mogouchkov había sido notificada de que sería expulsada de Francia pues su pedido de asilo político había sido rechazado. Sin embargo, la expulsión, en lugar de ser ejecutada, fue anulada a última hora por orden del ministro del Interior Manuel Vals. Las asociaciones defensoras de inmigrantes ilegales, y el Partido comunista de la ciudad de Rennes, habían protestado por tal decisión, pedido la “liberación de la familia Mogouchkov” y ejercido presiones sobre la prefectura departamental para que anulara la decisión.
Los servicios de policía sabían que Mohamed Mogouchkov era un individuo peligroso. Él era activamente seguido por la DGSI (dirección general de la seguridad interior), y había sido controlado la víspera del atentado, sin que los agentes encontraran motivo para detenerlo pues no estaba armado. Empero, el hombre había entrado en contacto con dos bielorrusos que también son objeto de vigilancia de la DGSI.
La llegada de los policías cuatro minutos después al lugar del atentado permitió la captura del agresor. En las horas que siguieron las fuerzas del orden capturaron a 10 personas en total, familiares o contactos del islamista. Un hermano de éste fue capturado cuando merodeaba cerca de otro liceo de Arras.
El hermano mayor de los Mogouchkov paga una condena en la cárcel de la Santé de Paris por haber participado años atrás en un atentado frustrado y por actos de apología del terrorismo. Los investigadores tratan de saber si la orden de asesinar al profesor Bernard vino del hermano encarcelado. El detenido guarda silencio hasta ahora.
El número de chetchenos refugiados y residentes en Francia oscila entre 30.000 y 65.000 personas. Muchos de ellos son “fichas S”, es decir personas objeto de vigilancia especial a causa de sospechas de constituir una amenaza grave para la seguridad del Estado. No obstante, es difícil expulsarlos del país incluso los condenados por cometer delitos, o por actos de activismo extremista, pues organizaciones como Amnistía Internacional logran paralizar la acción del Estado. Según la prensa, en 2020, de 312 expulsiones de esa categoría, el 23% eran rusos, principalmente chetchenos. Cerca de diez solicitantes de asilo o refugiados de esa nacionalidad fueron expulsados de Francia entre noviembre de 2020 y mayo de 2021.

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