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Renuncia provocada

Por: Leonardo Muñoz Sin confundir con la una renuncia justificada, la RENUNCIA PROVOCADA es la principal razón de la rotación de personal en las organizaciones. De hecho, es, en parte, la causa real de algunos de los despidos justificados que tienen lugar en las empresas. Recordemos primero que, en

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Redacción IFM
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Por: Leonardo Muñoz

Sin confundir con la una renuncia justificada, la RENUNCIA PROVOCADA es la principal razón de la rotación de personal en las organizaciones. De hecho, es, en parte, la causa real de algunos de los despidos justificados que tienen lugar en las empresas. Recordemos primero que, en una renuncia justificada, el trabajador puede hacer el reclamo de una indemnización pues tiene las pruebas suficientes para demandar a la empresa como causante de su renuncia, por ejemplo: acoso sexual, laboral, incumplimiento de la ley, etc. 

En las renuncias provocadas podemos incluir las causas de la renuncia justificada, pero con ausencia de pruebas o de la valentía por parte del trabajador para utilizarlas, aunque las tenga. Otras razones por las que se dan las renuncias provocadas, son aquellas en las que no hay un incumplimiento legal, pero si afectación moral y para esta última no existe penalización. Pero antes de pensar en moralidad también está la incompetencia laboral.

¿Cómo puede la incompetencia laboral causar la renuncia de una persona? Hace un tiempo me despidieron de una empresa con una causa justificada, sí, a mí también me han despedido. La razón, “incumplimiento del horario de trabajo asignado por mi jefe” y creo que la cadena de eventos es un buen ejemplo para analizar.

Durante la inducción: se nos confirmó que debíamos estar abiertos a trabajar algún domingo, que era una situación poco común pero que si se daba igualmente se ofrecía un día compensatorio en la semana siguiente a ese domingo para descansar.

Durante el entrenamiento: se nos programo un horario que cambió cada 3 días, lo que hacía difícil mantener la formalidad pues este no era pagado y se realizaba con nuestros propios equipos de cómputo. De los 30 de iniciamos solo termínanos 21.

Durante las labores: solo me voy a limitar al tema que origino mi despido pues no quiero exponer a la empresa ni al sector, pero hay mucho por corregir y aunque lo saben no veo el deseo de querer hacerlo. El primer mes nos pidieron trabajar un domingo con la justificación de no haber suficiente personal, del cual no hubo día compensatorio para descansar, en ese punto ya habíamos únicamente 12 de los 21 trabajadores nuevos que iniciamos.

Con el paso del tiempo trabajar los domingos se hizo habitual y no lo informaban en la maya horaria, mas bien lo avisaban 3 días antes del evento. Lamentablemente para ellos, a mi edad he aprendido a darle prioridad al tiempo con mi familia así que, cuando entendí que la empresa era capaz de hacerme trabajar un mes completo sin descanso tomé la decisión de no ir a trabajar los domingos y asumir la consecuencia de mis actos.

La empresa estaba inmersa en una espiral de, a mi juicio, incompetencias que no quería corregir. La incapacidad de no poder reclutar sufriente personal, de no ofrecer un proceso de entrenamiento sano y eficiente, el desorden operativo que mantenían los empujaba a abusar de la necesidad de los trabajadores que día a día renunciaban más rápido de lo que se contrataban los nuevos. Y ni hablar de la incompetencia del área de recursos humanos pues NUNCA conocí, ni siquiera vi la cara, de al menos uno de los integrantes de ese departamento, ni cuando me entrevistaron, ni durante mi tiempo laboral, ni cuando me despidieron.

Seguramente muchos hemos oído a algún compañero de trabajo decir “voy hacer que me echen”, así que, aunque no era realmente lo que yo buscaba, digamos que también viví la experiencia.  Esta experiencia para mi fue un experimento laboral que me ha ayudado a confirmar todo mi conocimiento en el sector y del que hablare a profundidad más adelante. Por ahora me limito a compartir el mismo por encima, pues es únicamente uno de los muchos casos que vemos en las organizaciones y que provocan directa o indirectamente la renuncia de los trabajadores.

Podemos sumar a esto la falta de liderazgo, los procesos de reclutamiento con nepotismo y las promociones sin mérito, seguramente ustedes conocen muchos más. Las injusticias que vemos a diario son solo el resultado de la falta de valores que tenemos en nuestras organizaciones y la sociedad en donde el dinero esta por encima de todo.

¿DONDE ESTAN LOS VALORES?

Cada uno debe saber donde los tiene, hace unos días en mis redes sociales (@instagram, @facebook, @Threads, @Spotify, @Blogger, @youtube y aquí en LinkedIn, todas con el mismo nombre “Lo que calla un gerente”) publiqué una encuesta sobre el tema y aunque no deja de sorprenderme, el resultado tiene la misma tendencia. Incluso para los que dicen ser trabajadores y sentirse afectado por la falta de valores, el dinero es una razón mas importante al momento de tomar la decisión de renunciar a una empresa, es decir, los trabajadores mientras les estén pagando bien, están dispuestos a soportar la falta de valores dentro de una organización.

Claro está, estas no son encuestas científicas, pero algo nos quieren decir y debemos todos reflexionar en el tema. Por otro lado, las empresas deben entender mejor a sus trabajadores, la rotación del personal es muy costosa y si están pensando que la gente que renuncia puede ser remplazada yo les puedo asegurar que el efecto que esas renuncias causan en su marca empleadora es todavía mucho mas costosa. Es cierto que algunas empresas no les importa que la gente trabaje con ellos solo por necesidad, pero en un mundo tan competitivo buscar eficiencia con esa manera de pensar es una utopía. O es que no han oído de la renuncia silenciosa…

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