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En la última curva se le escapó el primer lugar a David Alonso

El motociclismo de élite se define por milésimas de segundo y centímetros de asfalto, una lección tan fascinante como cruel que David Alonso experimentó en carne propia durante el Gran Premio de Chequia.

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En la última curva se le escapó el primer lugar a David Alonso
Foto: Cortesía

El motociclismo de élite se define por milésimas de segundo y centímetros de asfalto, una lección tan fascinante como cruel que David Alonso experimentó en carne propia durante el Gran Premio de Chequia. En el emblemático trazado de Brno, escenario de la novena cita del calendario de Moto2, el piloto colombiano acarició con la punta de los dedos su ansiada primera victoria en la categoría intermedia. Sin embargo, el destino le tenía guardado un desenlace desgarrador en el último suspiro.

A pesar del dolor que genera ver la postal del podio habiendo perdido el liderato en la mismísima variante final, el corredor del Aspar Team abandonó la pista con la frente en alto. El cansancio extremo y el agotamiento físico reflejados en su rostro ante las cámaras de televisión fueron el testimonio silencioso de una entrega absoluta. Alonso lo dio todo en cada giro; simplemente, la gloria se le escurrió en la última curva, justo antes de enfilar la recta principal, cuando Iván Ortolá ejecutó una maniobra quirúrgica para arrebatarle el triunfo.

La jornada había comenzado con tintes idílicos para el colombiano. Tras una sesión de clasificación magistral el sábado, Alonso partió desde la pole position y defendió su posición de privilegio con un arranque impecable. Detrás de él, la figura de Ortolá emergió de inmediato. El español firmó una largada antológica desde el sexto casillero para colocarse como su escolta antes de superar la primera curva.

En la última curva se le escapó el primer lugar a David Alonso

Foto: Cortesía

El panorama parecía jugar a favor de Alonso debido a una sanción que arrastraba el valenciano. Ortolá debía cumplir con una penalización de "vuelta larga" (Long Lap Penalty) debido a un incidente previo en el Gran Premio de Hungría. En el papel, este castigo debía otorgarle un respiro considerable al líder y diluir la presión del ibérico, pero la realidad en la pista fue diametralmente opuesta.

Con una precisión asombrosa, Ortolá transitó la zona de castigo en la séptima curva sin perder el ritmo ni ceder una sola posición en el clasificador. Apenas otorgó un segundo y medio de ventaja respecto al puntero de la carrera, una brecha mínima que recortó con agresividad en las vueltas posteriores para volver a pegarse al colín de la moto de Alonso.

A partir de ese instante, el vigente campeón de Moto3 se vio obligado a desplegar un repertorio defensivo de alta escuela. Durante las 18 vueltas del recorrido, el colombiano exigió su máquina al límite absoluto para contrarrestar los constantes embates de su perseguidor. Ortolá buscaba espacios por cualquier sector, obligando a Alonso a exhibir una madurez técnica impecable, especialmente en las zonas de frenadas fuertes.

El duelo alcanzó su punto álgido a cuatro giros del final: el español estiró la frenada y logró superar provisionalmente al de Aspar en la curva uno, pero Alonso respondió con una maniobra magistral en la segunda variante para recuperar el liderato.

Al final, la resistencia del colombiano sucumbió ante el último y definitivo ataque de la Kalex de Ortolá en la última curva del circuito. Una conclusión amarga para una actuación soberbia que ratifica el enorme talento del piloto sudamericano en la categoría.

 

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