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miércoles, agosto 10, 2022
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¿Comisión de la Verdad o Vendetta Criminal?

Por: Carlos Andrés Echavarría Blandón.

Durante las últimas semanas el sacerdote Francisco de Roux ha realizado en múltiples foros la exposición de los resultados obtenidos por la llamada: Comisión de la Verdad. En dicho informe se presentan las causas de la violencia en Colombia analizando desde sus orígenes hasta el proceso de paz que se llevó con la guerrilla de las Farc. Durante más de dos años y a un costo de varios cientos de miles de millones de pesos, la Comisión llegó a una conclusión que tiene en revuelo a todo el establecimiento del país y fue que responsabilizó al propio Estado por el desangre de los colombianos durante siete décadas, ¿será que los resultados presentados por la Comisión de la Verdad fueron imparciales y ajustados a la realidad?

En el programa radial, “La Hora de la Verdad” que se transmite de lunes a viernes de 6 a 10 de la mañana por las frecuencias de la cadena Radio Red, se entrevistó a María del Rosario Vargas, una joven que está terminando sus estudios en Derecho y hace parte del Comité de Víctimas de las Farc, quien realizó una investigación sobre la Comisión de la Verdad y lo plasmó en un libro llamado: “La Verdad de la Comisión de la Verdad”, el cual desnuda las intenciones de querer responsabilizar al Estado como el gran violador de los Derechos Humanos, todo con fines ideológicos que permitan llevar avante el cambio de modelo de país soñado por los áulicos del comunismo con lo es el cura Francisco De Roux.

El libro comienza analizando las Comisiones de la verdad que se han instaurado desde el año 1958”, con esa frase la señorita Vargas presenta que el evento plasmado por el cura De Roux, no ha sido para nada una novedad y siempre que se avanza dentro de un proceso de pacificación se crea una comisión que se le da la responsabilidad de analizar las causas del conflicto armado, siendo la más significativa, previa a la actual, la llamada: Superación de la Violencia, la cual nace luego de que en el año 1991 se sometiera a la justicia las guerrillas del M-19, EPL y Quintín Lame, la cual también imputó fuertemente al Estado como responsable en gran medida del levantamiento en armas de los rebeldes.

Cuando un Estado no es capaz de brindar las condiciones básicas para la sana convivencia entre los ciudadanos, siempre existirá un grupo de ciudadanos que pretende levantar su voz de protesta en contra de las malas políticas que están aplicando los dirigentes. Pero, en el caso colombiano, a pesar de esa falencia en el cumplimiento del Contrato Social por parte del Estado, el mal llamado conflicto armado, se degeneró con un actor fundamental que no se puede dejar a un lado, el narcotráfico, quien domina todo el ámbito de la delincuencia del país y que claramente la institucionalidad no solo no ha sido capaz de combatirlo, sino que en muchas ocasiones los políticos que gobiernan son cómplices de la actividad, pero ello no significa que sea el Estado quien es el violador exclusivo de los Derechos Humanos como lo quiere hacer ver la Comisión de la Verdad del cura De Roux.

Dentro de esa batalla por contar la verdad, se juega un aspecto mucho más profundo y de largo plazo, como lo es la cultura que reinará por las siguientes décadas; quien sea el encargado de juzgar o plasmar una verdad oficial es el determinador de la historia a partir de ese momento. Según lo escritos que concluyen un conflicto de 70 años, unos serán culpados y otros serán exculpados y quien tenga ese poder determinador se puede considerar como el verdadero ganador de la lucha que dejó litros y litros de sangre esparcidos por el territorio nacional.

Dependiendo de los resultados de la Comisión de la Verdad, se puede o no cerrar un ciclo debido a que una distorsión grosera de la realidad crear resentimientos entre las personas que no se vieron resarcidas y que prácticamente revictimizó la verdad oficial, creando un caldo de cultivo para un nuevo confrontamiento.

En el caso de particular de los Acuerdos de la Habana, el otrora presidente Juan Manuel Santos y el hoy saliente presidente Iván Duque, actuaron como si los delincuentes hubieran derrotado a los 50 millones de colombianos y entregaron “La Verdad” para que fuera escrita por los victimarios, dice Vargas: “El Comité de Escogencia fue el encargado de escoger a los magistrados de la JEP y los miembros de la comisión de la verdad (…) el comité fue conformado por tres extranjeros y dos colombianos”. Ese primer punto es fundamental para el desarrollo de la historia, debido a que Colombia cedió su soberanía al permitir que tres extranjeros nombraran los magistrados de una nueva alta corte, la Jurisdicción Especial para la Paz, JEP, cosa que no se veía desde los tiempos de la colonia.

Continúa Vargas, “Uno de los miembros fue el argentino Juan Méndez (…), que fue nombrado por el Comité para la Justicia Transicional, de quien se dice que perteneció directamente al grupo guerrillero Montoneros”. La guerrilla de los Montoneros, era un grupo de delincuentes que seguían los ideales de un terrorista de marca mayor como lo era Ernesto “El Che” Guevara, así que el primer miembro se asume claramente que es de vertiente ideológica comunista. Continúa Vargas: “(Juan Méndez), favoreció a los presos políticos durante el período de la dictadura militar, quienes no eran otros que miembros del grupo Montoneros

El segundo miembro analizado por Vargas, tampoco se puede tachar precisamente como un demócrata y defensor de las libertades individuales: “Otro extranjero era Diego García Payán, quien en Perú es bastante conocido por su sesgo ideológico y el cual fue designado por el secretario de las Naciones Unidas, Antonio Guterrez (…) En su juventud fue miembro del grupo comunista Vanguardia Revolucionaria Se presenta como miembro a otro abogado que perteneció o por lo menos fue simpatizante de un grupo guerrillero en su país. Al igual que Méndez, García también en su labor como magistrado se dedicó a proteger delincuentes. Dice Vargas al respecto: “en palabras de Rafael Rey, un ex ministro de defensa del Perú, afirma que Diego García Payan firmó resoluciones de indulto en favor de condenados por terrorismo

Para concluir con los extranjeros miembros del Comité de Escogencia, también se tiene a otro comunista de línea dura, continúa Vargas: “El abogado español Álvaro Gil Robles, designado por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que militó en el Partido Socialista Obrero Español”. A pesar de que el PSOE, no ha sido un grupo terrorista que se levantó en armas en contra del reino de España, es claramente un partido político de índole Socialista quien quiere establecer al comunismo como modelo de país. Pero que haya sido miembro de un partido político no evidencia que tan extremas son sus posturas sobre una ideología en particular, para eso es necesario mirar los hechos, Vargas resuelve esa inquietud: “En palabras de Ernesto Laso, Álvaro Gil Robles benefició a miembros de la ETA (grupo guerrillero español) con multimillonarias indemnizaciones” Es una clara muestra de que Gil milita en favor de los victimarios de su país, lo que es un peligro para la imparcialidad de un miembro de tan altos ministerios.

Se presentó un recuento de 3 de los 5 miembros que componen el Comité con una ideología completamente radical hacía la izquierda, con un factor común, todos han legislado en sus respectivos países en favor de los miembros de grupos terroristas. Con ese desbalance en la confirmación del Comité, ¿qué hizo el gobierno del presidente Santos?, ¿al menos nombro los dos connacionales que sean de postura ideológica diferente a los togados extranjeros? Sigue Vargas analizando a los colombianos que hicieron parte del grupo para mirar si por lo menos se logra equilibrar las cargas: “A la farmacéutica Claudia Vacca (…) militó en las juventudes comunistas, JUCO”. NO ES BROMA una farmacéutica, profesión muy respetable, es un miembro responsable de elegir a los magistrados de una alta corte y responsable de designar a quienes escribirán la historia del conflicto armado del país. No se le conocen otras credenciales para tener ese cargo y sobre todo no tiene el peso asumir la responsabilidad histórica en la aplicación de una justicia para que sea ecuánime y sin sesgos; su gran proeza fue haber pertenecido a las Juventudes Comunistas y ser defensora de los derechos humanos siempre mirando por el ojo izquierdo.

El último miembro del selecto grupo es: Continúa Vargas: “José Francisco Acuña, fue designado por la Sala plena de la Corte Suprema de Justicia (…), se dice que fue designado por la acción del corrupto Leónidas Bustos”. Recordar que Leónidas Bustos es tristemente célebre por ser uno de los expresidentes de la Corte Suprema de Justicia, hoy prófugo de la justicia, por actos claros de corrupción en donde vendía sentencias al mejor postor dentro del llamado Cartel de la Toga.

Con este grupo de tendencia plenamente identificada, se seleccionaron los miembros de la Comisión de la Verdad y se escogió como presidente al Cura Francisco de Roux, quien en palabras de Vargas: “Surge y ha sido por muchos años el director del Sidec, que es la partera de las organizaciones de izquierda en Colombia y que, por supuesto, es admirador del ELN y de varios guerrilleros del ELN”. Uno de los miembros más significativos de la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional, ELN, fue el también sacerdote Camilo Torres, quien murió en combate cuando emboscaba a una patrulla del ejército colombiano. También el ELN tuvo como líder principal a otro sacerdote de la iglesia católica de origen español Manuel Pérez Martínez, más conocido como el Cura Pérez. Continúa Vargas: “(De Roux) él sostiene la línea ideológica de la Teoría de la Liberación, esa línea de tendiente Marxista que infiltró la iglesia católica

Otro miembro de la Comisión de la Verdad es Lucia González Duque, de quien Vargas hizo un aparte: “Lucia González Duque tuvo unos escándalos en sus redes sociales, en donde deja entrever claramente su línea ideológica comunista diciendo que comparte y además respeta los principios de las Farc”. Una persona que comparte los principios del grupo narcoterrorista de la Farc, indica claramente que está de acuerdo con la combinación de lucha, y no solo eso, que está de acuerdo con el secuestro, el reclutamiento de menores, la tortura, las masacres, el narcotráfico, los asesinatos y todos los demás crímenes dentro del código penal que las Farc conocen a la perfección. Si eso ya no fuera de por sí bastante grave, sigue Vargas “Lucía González es militante del Feminismo más radical que existe. Pertenece a la plataforma Mujeres Confiar, desde la cual promueve el feminismo radical. Vale recordar, que dentro de la Comisión de la Verdad, organizaciones que promueven éstos movimientos feministas son abiertamente opositores y buscan el desmantelamiento de las fuerzas militares” Ser feminista no significa perse que no pueda hacer parte de la Comisión de la Verdad, incluso su punto de vista sería una aporte importante dentro del conflicto armado que se vivió en Colombia, pero que sea claramente militante de una organización que busca acabar con las fuerzas armada, tanto militares como de policías, es un sesgo demasiado importante que no puede dejar a un lado.

La historia de la humanidad ha demostrado que siempre la “Verdad Oficial” es relatada desde el bando vencedor. El derrotado siempre se presentan como un cruel victimario que tuvo que ser repelido por las fuerzas del bien, como si fuera una lucha entre el bien y el mal, en donde el vencedor tiene todas las virtudes por las cuales su lucha fue “justa” y los ríos de alegría y miel llegaron luego de ser derrotado el maligno que solo buscaba destruir la sociedad.

Al rendirse en la Batalla cultural, los sátrapas Juan Manuel Santos e Iván Duque, permitieron que la historia que se enseñará en las escuelas y estarán plasmadas dentro de los libros de historia en todo el mundo, presentará que los victimarios fuimos los 50 millones de buenos colombianos que solo buscamos mediante el trabajo duro, sacar a nuestras familias adelante, y que las pobres víctimas fueron los asesinos, secuestradores, violadores, extorsionistas, etc., quienes fueron “obligados” a cometer esas fechorías por las malas condiciones sociales que vive el país.

Como todo lo que se vive en estos días, la distorsión de la verdad ha llegado a límites insospechados y se torna en maleable y modificable según conveniencia de unos y de otros; una demostración triste que en el siglo XXI la realidad es la primera víctima del globalismo y las ideologías reinantes que nos quieren imponer los dueños del Estado Profundo.

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