El cierre de la Troncal del Carare, provocado por un deslizamiento en el sector de Zarandas, en el municipio de Vélez (Santander), dejó sin energía, agua y comunicaciones a los habitantes de Cimitarra durante más de una semana.
La emergencia paralizó la actividad comercial y evidenció la vulnerabilidad de esta zona, que depende de una sola línea eléctrica.
Según la Corporación de Comerciantes de Cimitarra (Cocosim), las pérdidas en el comercio local superan el 60%. Establecimientos como carnicerías, restaurantes y tiendas se vieron obligados a suspender sus operaciones ante la falta de electricidad. A la afectación económica se sumó el aumento de precios de productos básicos, situación que impactó directamente el costo de vida de la población.
Junior Martínez, representante general de Cocosim, explicó que la falta de energía agravó el panorama para productores agrícolas de la región, quienes no pudieron movilizar sus productos debido al cierre vial. “Nos hemos visto muy perjudicados. Los precios subieron y eso golpea el bolsillo de toda la comunidad. También se afectaron los campesinos que transportan plátano, papaya y aguacate por esta vía”, señaló.
La caída de torres de energía tras el deslizamiento interrumpió completamente el suministro eléctrico. Durante los últimos tres días del apagón, la población también ha enfrentado cortes en el servicio de agua y la ausencia total de señal de telefonía e internet.
Aunque el servicio comenzó a restablecerse de manera gradual, los comerciantes insisten en que es necesario que la Gobernación de Santander y la Electrificadora de Santander (ESSA) implementen una línea de respaldo para evitar nuevas emergencias.
Mientras tanto, la emergencia en la Troncal del Carare completa más de una semana. Invías mantiene operativos en la zona afectada, donde la remoción en masa continúa. Como medida temporal, la entidad evalúa habilitar vías alternas que conecten Vélez con Landázuri y Bolívar. Sin embargo, concejales y habitantes de los municipios advirtieron sobre el mal estado de estos corredores, señalando hundimientos y deslizamientos que podrían generar nuevos cierres.
Jeffer Vargas, concejal de Bolívar, documentó las condiciones de la vía y advirtió sobre el riesgo para los vehículos de transporte pesado que transitan por la zona. Habitantes de los sectores rurales han solicitado a Invías mantenimiento urgente antes de reabrir el paso oficialmente.
Ante el deterioro de las vías y la falta de soluciones estructurales, comunidades de varios municipios de Santander presentaron una acción de tutela que fue admitida por el Juzgado Quinto Administrativo de Bucaramanga. En ella, exigen a entidades como Invías, la ANI y el Ministerio de Transporte informar qué medidas se están tomando frente a la emergencia vial.

En paralelo, la Alianza por Santander, integrada por gremios empresariales y autoridades locales, solicitó al Gobierno Nacional priorizar inversiones en la Troncal del Carare. Argumentan que el cierre de este corredor no solo afecta la movilidad regional, sino también la seguridad alimentaria nacional, al impedir el transporte de productos agrícolas y avícolas hacia otras regiones del país.









