Una bofetada a Antioquia
Por: Juan Camilo Restrepo De manera casi subrepticia el gobierno Nacional aprovechó estas fiestas de fin de año para anunciar que revocaba la delegación que por décadas ha tenido Antioquia para manejar sus asuntos mineros. Antioquia tiene una tradición minera centenaria, y una escuela de ingeniería
Por: Juan Camilo Restrepo
De manera casi subrepticia el gobierno Nacional aprovechó estas fiestas de fin de año para anunciar que revocaba la delegación que por décadas ha tenido Antioquia para manejar sus asuntos mineros.
Antioquia tiene una tradición minera centenaria, y una escuela de ingeniería de minas ejemplar , que la habilitan para manejar con idoneidad TECNICA sus asuntos mineros mucho mejor que lo que puede hacerse desde Bogotá.
La medida tomada por el Gobierno central es injustificada y tiene un sesgo ideológico inaceptable y dañino.
Antioquia ha manejado tradicionalmente bien, y por décadas, la delegación para administrar todo lo concerniente a su minería. Algo similar a lo que sucede con el catastro también delegado a Antioquia y que funciona mucho mejor que en los territorios donde no está descentralizado su manejo.
Esta es una nueva bofetada que el Gobierno Petro le profiere a Antioquia. En la misma línea de la que le dio no hace mucho -y sin razones convincentes -con relación a la principal Caja de compensación familiar que funciona en la comarca antioqueña que fue intervenida arbitrariamente.
Pero además, es una medida centralizadora con sesgo ideológico no explicado pero evidente: alegando el deseo de proteger a la pequeña minería lo que revela es el propósito de traerse para las fauces de la burocracia bogotana una institución que funciona satisfactoriamente a través de la secretaría departamental de asuntos mineros.
Con toda razón el gobernador saliente, Anibal Correa, ha hecho un alarmado llamado de despedida mostrando el retroceso que está brusca medida representa para el Proceso de la descentralización.
El Gobierno Petro le está quedando mal a las regiones por todos lados por donde se le mire.
Hace algunos meses anunció, por ejemplo, que en el segundo semestre del año que termina presentarían un proyecto para modernizar los tributos regionales ( departamentales y municipales) , cosa que nunca ocurrió.
Hay pues ofuscación justificada por este comportamiento displicente contra las regiones .Ello explica, por ejemplo, la propuesta del gobernador electo de Antioquia para que algunos tributos nacionales como el IVA y el de la renta que se recauden en las regiones se inviertan allí mismo .
Esta propuesta quizás no verá nunca su día ,pero es un entendible alarido que expresa el malestar federalista que está empezando a cuajan en muchas regiones contra la indiferencia del gobierno central que cree, equivocadamente, que trayéndose para Bogota las cosas que funcionan bien en las regiones van a funcionar mejor.
La verdadera descentralización no consiste en hacer reuniones tontarronas con los gobernadores y alcaldesa amigos en la casa de Nariño. Es ante todo una actitud consecuente con la constitución del 91 que rompió las amarras centralista de la carta de 1886, pero que aparentemente este gobierno quisiera volver a reimplantar.

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