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(OPINIÓN) Inversionistas ¿Sociales?. Por: Sonia Gallardo Gómez

Inversionistas ¿sociales?

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Redacción IFM
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Inversionistas ¿Sociales?. Por: Sonia Gallardo Gómez

¿Cuál es la mejor inversión? ¿Dónde pongo mi plata para que me genere mejores rendimientos? ¿Compro acciones, compro propiedades, compro bitcoins, abro un CDT?

¿Y si la mejor inversión no es solo la que te da mejores rendimientos, sino la que además de generarte dinero de retorno, también genera impacto en la sociedad?

Eso hoy es posible, porque hoy el Tercer Sector en Colombia y en una ciudad como Medellín, cada vez cuenta con más ESALES – Entidades sin ánimo de lucro, Fundaciones, Corporaciones o Asociaciones que se empiezan a ver, o ya son, Empresas Sociales.

Cuando una organización del Tercer Sector entiende que primero estará siempre su Objeto social, su población objetivo o beneficiarios, pero en segundo lugar de responsabilidades, pero no menos importante, entiende que tiene un objeto social secundario que es seguir existiendo mientras la problemática social para la que fue creada siga siendo pertinente, solo entonces ve claramente que debe ser autónomas y sostenibles, no depender de donantes, benefactores, proyectos o contratos.

Al funcionar como Empresas Sociales, hablan un lenguaje empresarial, construyen y reconocen un portafolio de servicios, tienen claro información de costos, manejan presupuestos, tienen clientes, hacen mercadeo, es decir, actúan de manera natural como empresas y llegan a ser tan competitivos, eficientes y eficaces, que generan rentabilidad financiera, rentabilidad financiera que se reinvertirá en el Objeto Social, cerrando así el Circulo Virtuoso de la Inversión Social como herramienta de desarrollo.

La inversión social no es responsabilidad solo de lo público, esto es otra característica de las organizaciones del Tercer Sector, las cuales son privadas o mixtas (público – privadas), pero desde ahí jalonan recursos de lo privado que complementan la labor de lo público, llegan donde lo público no puede llegar, tienen los conocimientos o experiencias que lo público no y saben tanto de los territorios, sus personas y su cultura, que se vuelven el socio ideal para llegar y lograr temas de desarrollo.

Si hacemos entonces el triángulo de Inversión social entre lo público, lo privado y lo social, se encuentra la mejor combinación de Alto Impacto: Recursos, Aliados, Conocimiento y Experiencia, para verdaderamente cambiar las condiciones de una realidad social de una comunidad o grupo poblacional vulnerable.

Entonces, la pregunta es ¿si puedes escoger donde invertir tu dinero o el de tu empresa, no sería mejor hacerlo en este tipo de organizaciones, instituciones o empresas del Tercer Sector?, generarías rendimiento financiero, pero al mismo tiempo aportarías al desarrollo de un sector, de la ciudad y del país, traducido en los indicadores de impacto que genera la labor social de la organización en la que invertiste que se vuelven a su vez, tus propios indicadores de impacto que le aportan a tus informes de sostenibilidad, es decir, inviertes para que tengas también “Rendimientos de Impacto Social”.

La invitación hoy es, a usted como inversionista, mire hacía el Tercer Sector y haga el ejercicio de ampliar sus fórmulas de cálculo de la rentabilidad para que les permita monetizar los Indicadores de Impacto y se darán cuenta que ser Inversionista Social, no solo es rentable financieramente, sino que es rentable socialmente.

El Tercer Sector de la ciudad y del país está cambiando y esto debe ser aprovechado en beneficio de las personas y los territorios.

*Sonia Gallardo Gómez, Directora Ejecutivo de El Comité de Rehabilitación de Antioquia. Ingeniera Civil de formación, con estudios de Maestría y Especialización en Gerencia social y desarrollo local. Con una experiencia de más de 20 años de trabajo por hacer del Sector social en Medellín y Antioquia, un sector de Desarrollo.

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