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(OPINIÓN) Un Presidente que resuelva. Por: César Augusto Betancourt Restrepo

La mayor inspiración política del presidente Petro no es ni Gaitán, ni Galán, ni tampoco Allende, sino el Gobernador de Judea, Poncio Pilatos, ya que para cada inconveniente y/o problema, se lleva el oro en lavarse las manos y no tomar responsabilidad de lo que dice, hace o deja de hacer.

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Redacción IFM
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Un Presidente que resuelva. Por: César Augusto Betancourt Restrepo

La mayor inspiración política del presidente Petro no es ni Gaitán, ni Galán, ni tampoco Allende, sino el Gobernador de Judea, Poncio Pilatos, ya que para cada inconveniente y/o problema, se lleva el oro en lavarse las manos y no tomar responsabilidad de lo que dice, hace o deja de hacer.

Lo vimos con la pérdida de los juegos panamericanos, que ni corto ni perezoso, desestimó cualquier responsabilidad de su gobierno (que sí la hubo) y echó al traste todo el trabajo diplomático que hizo el anterior gobernante.

Si retrocedemos un poco más en la tragicomedia que ha sido la “gobernanza” de Petro, recordemos el emblemático “yo no lo crié”, refiriéndose a los escándalos de corrupción que rodean a su hijo, Nicolás… escándalos que por cierto están estrechamente relacionados con su propia campaña a la presidencia en el 2022.

Pero además de lavarse las manos muy olímpicamente, además, es cínico, pues recordemos escenarios como el de la corrupción en la UNGRD, en la que antes de sentir vergüenza por los miles de millones de pesos que se perdieron, salió a decir en alguna de sus grandilocuentes intervenciones que “este pechito echó a Olmedo López”, cuando en realidad, su salida (renuncia) fue producto de las investigaciones de los medios de comunicación que él tanto detesta.

Menos mal Petro no fue el Presidente durante la pandemia del COVID 19, porque esta sería la hora en que no habría llegado la primera vacuna, y aún resonarían las excusas pueriles de “es que Santos… es que Uribe… es que Pastrana”.

Petro no es un mandatario que resuelva, es más, es un agente más del caos, esperando la oportunidad de lavarse las manos y culpar a otros, solo para ganar más réditos políticos y mantenerse en el poder. Pero no podíamos esperar menos, eso es típico de la mentalidad parasitaria socialista que es experta en mirar la paja en el ojo ajeno, pero al momento de mostrar gestión, no tienen nada que decir… o sino ¿Por qué creen que en el Congreso de la República se le burlaron en la cara a Petro cuando dijo que su gobierno había sido eficiente?

No obstante, creo que la pandemia del petrismo la teníamos que vivir para aprender que el socialismo progre no es más que un discurso melifluo y sin realidades sobre las cuales sostenerse… y ahora si podremos ver con más objetividad y elegir en dos años a un presidente que resuelva.

Para estos efectos, debemos elegir líderes que centren sus discursos y análisis sobre las realidades y problemáticas de los colombianos, más que en sus animadversiones personales con las cuales quieren perpetuar el sentimiento de victimismo entre la población.

Y sí, desde ya toca ir hablando de las presidenciales del 26, porque como dice el concejal de Medellín, Sebastián López, hay dos hechos, uno bueno y otro malo. El bueno, es que a Petro le quedan apenas dos años de gobierno, el malo es que aún le quedan dos años de gobierno.

Colombianos, no nos quedemos con la oratoria barata y victimista de los socialistas, sino con quienes han demostrado con hechos que sí se puede. 

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