(OPINIÓN) Un homenaje que nace del corazón. Por: Nicolás Albeiro Echeverry
En Antioquia hay cosas que se hacen de verdad, con el corazón en la mano. Y los homenajes a nuestros héroes no se improvisan: nacen de la gratitud y del respeto profundo hacia quienes han hecho de su vida un acto de servicio por Colombia.
En Antioquia hay cosas que se hacen de verdad, con el corazón en la mano. Y los homenajes a nuestros héroes no se improvisan: nacen de la gratitud y del respeto profundo hacia quienes han hecho de su vida un acto de servicio por Colombia.
Este sábado, en medio del color y la alegría de la Feria de las Flores, vamos a vivir uno de esos momentos que se quedan en el alma: el Desfile de la Fundación Protección Héroes de la Patria, un encuentro para abrazar, con aplausos, con sonrisas y con el alma entera, a nuestros héroes de tierra, mar y aire.
A lo largo de mi vida pública he tenido el privilegio de recorrer muchos rincones de Colombia y compartir con soldados, policías y veteranos. No solo en actos oficiales, sino en esos espacios sencillos que más enseñan: tomando un café en sus bases, escuchando sus historias bajo la lluvia, acompañando sus patrullajes o visitando a sus familias.
Ahí es donde uno entiende que servir a la patria no es un trabajo más: es pasar noches enteras sin dormir, cumplir misiones en los lugares más apartados, enfrentar peligros que pocos conocen y, muchas veces, dejar de ver a los hijos para seguir cumpliendo con el deber.
Por eso este desfile no es solo motos antiguas, jeeps militares y vehículos especiales recorriendo la ciudad. Es una oportunidad para mirar a los ojos a nuestros héroes y decirles: no están solos. Su entrega no pasa desapercibida y Antioquia entera les reconoce con un aplauso sincero.
En el Congreso he defendido, y seguiré defendiendo, causas para mejorar la vida de quienes visten el uniforme: bienestar para ellos y sus familias, programas de salud mental, acceso a educación, oportunidades productivas y acompañamiento a nuestros veteranos.
Porque el verdadero homenaje no se queda en un día de aplausos: se demuestra con hechos, con leyes y con acciones que dignifiquen su servicio.
Este sábado, varios hombres y mujeres de nuestras Fuerzas Militares serán exaltados. Y me llena de orgullo saber que, en medio de la fiesta de la Feria de las Flores, Antioquia hará una pausa para agradecerles.
En cada aplauso habrá un “gracias” que no necesita palabras, y en cada sonrisa, un reconocimiento a su valentía.
La Feria es tradición, cultura y alegría. Pero también es gratitud y memoria. Y este homenaje nos recuerda que Colombia no podrá construir futuro si olvida a quienes han protegido su presente.
Porque un país que honra a sus héroes los respalda y los acompaña, es un país que no pierde la esperanza ni la esencia.

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