(OPINIÓN) Todos pueden ser candidatos, pero solo una persona puede ser Presidente. Por: John Jairo Llano Cano
Aunque parezca increíble, tenemos más de 75 precandidatos a la Presidencia de Colombia, muchos con ansias de un poder esquivo y que no saben para qué sirve, otros que si saben, pero no tienen la mínima oportunidad de pellizcar ese poder, otros que saben para qué y les han hecho creer que pueden logr
Aunque parezca increíble, tenemos más de 75 precandidatos a la Presidencia de Colombia, muchos con ansias de un poder esquivo y que no saben para qué sirve, otros que si saben, pero no tienen la mínima oportunidad de pellizcar ese poder, otros que saben para qué y les han hecho creer que pueden lograr la Presidencia, pero que buscan ser visibles cuando hagan su alianza con una de las personas más opcionadas de llegar.
El mercado está abierto a propuestas, que por cierto son muy pocas, está atrayendo posibles votantes con discursos tradicionales de acabar con la inseguridad, reafirmar las relaciones internacionales, disminuir las cargas por impuestos y hasta eso de acabar de una vez por todas con los flagelos de la guerrilla y la corrupción.
Y mientras tanto, los que esperaban vivir sabroso, están en situaciones caóticas como el desempleo, las soluciones ineficientes para su dignidad en necesidades básicas como la salud, la educación, el acceso a servicios vitales y soluciones que no llegan porque ya están carcomidos por la desesperanza.
Tenemos múltiples personalidades que quieren llegar a un poder cada vez más esquivo y máxime cuando todos tienen inflada esa parte narcisista que no los deja atreverse a juntarse en pro de la recuperación de un país que nos ha dado todo, que se mantiene de pie ante el saqueo inescrupuloso de muchos que tuvieron el beneplácito de los mismos ciudadanos que hoy ven truncadas sus oportunidades y calidad de vida.
Hay líderes que vienen demostrando acciones contundentes en sus regiones y que no pueden candidatizarse, gracias a una democracia que ha sido benevolente hasta con los enemigos de la misma democracia, que ha ensimismado líderes de izquierda, de derecha, de centro, de guerrillas y de paracos.
Abrir bien los ojos, despejar nuestras mentes, manejar la mesura y depositar nuestro voto, también cada vez se hace de manera más inteligente, a conciencia y convencidos que ninguno de esos 75 precandidatos logran llegar por sí solos y su deber con la Patria es juntarse para que entre todos avances en la administración estratégica de una Colombia que se resiste a continuar en las manos equivocadas de una ideología que maltrata, que maniata y quiere imponer sus sinrazones.
Una sola persona será la señalada y solo una puede ser PRESIDENTE, pero un presidente necesita del concurso de los mejores y los mejores son los que lleven la patria en el alma y sepan cómo seguir construyendo un mejor bienestar para estas y las próximas generaciones.

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