(OPINIÓN) Por la defensa de la patria. Por: Héctor Hoyos
Desde la Ilustración Francesa en el Siglo de las Luces, la Enciclopedia da a la Patria una significación política trascendental para la historia de la civilización humana,
El discurso de Héctor Hoyos en reunión de grupos cívicos con el general Zapateiro.
Desde la Ilustración Francesa en el Siglo de las Luces, la Enciclopedia da a la Patria una significación política trascendental para la historia de la civilización humana, porque el concepto se eleva desde el simple lugar de origen hasta “el Estado libre del que somos miembros y cuyas leyes garantizan nuestras libertades. No puede haber Patria, bajo el yugo del despotismo”. Arrebatarnos la Patria es precisamente, lo que establece el reino de la tiranía comunista y la imposición de la tiranía provoca la resistencia entre nosotros los patriotas, porque al amenazarnos con violencia no les importa llevarnos a mayor derramamiento de sangre incluso a una guerra civil.
Nuestra vida patriótica republicana desde la liberación del yugo español se rige bajo los principios de la ley, el orden, la justicia, la democracia y la libertad, pero hoy somos víctimas del colonialismo neo comunista que ha venido socavando la estructura del Estado colombiano buscando destruirlo a través de décadas de violencia, amnistías, indultos y de negociaciones políticas, para imponer desde la Presidencia actual ese despotismo enemigo de nuestra civilización.
Con ese Presidente, que engañosamente se soporta en su triunfo electoral del que se ufana, ocultando que ejecuta un golpe de estado al haber burlado las normas electorales, las que la Constitución sanciona con la pérdida del cargo; gobierna de hecho, y se defiende de las acusaciones cometiendo más delitos como el soborno con nuestros recursos, nada menos que a los presidentes del Congreso y a varios miembros y al Presidente de la Comisión de Acusaciones que lo investiga, ataca y desprestigia a los magistrados del Consejo Nacional Electoral porque comprueban que violó los topes de su campaña, y amenaza con estallidos sociales con sus milicias criminales si se atreven a juzgarlo. De frente compra a sus jueces y a sus fiscales y emplea el terrorismo y la corrupción para sostenerse. Ya va en que espía a los opositores y a los magistrados de las Altas Cortes desde organismos de inteligencia dirigidos por terroristas del M19 al interior de la Casa de Nariño, y les pide excusas a los narco terroristas porque las Fuerzas Armadas cumplen su misión constitucional de defender a los ciudadanos.
Ante un delincuente de esta naturaleza, de mayor peligrosidad para el futuro de la Nación que lo que fue el capo Pablo Escobar, uno se pregunta, ¿porqué no lo capturan? Y la respuesta es, que Colombia tiene en entredicho la vigencia del Estado de Derecho, el sistema democrático está siendo reemplazado por un sistema totalitario, corrupto y criminal, a la vista de todos.
Los colombianos pues vemos muy vulnerables las instituciones en las que se sostiene la República, las élites políticas están divididas porque en su gran mayoría pactan con el diablo por conservar sus privilegios y las élites económicas, igual. Tales condiciones garantizan el avance del propósito de sometimiento para imponernos el régimen socialista mediante una nueva Constitución que tratarán de imponer contra la voluntad del pueblo como el fast track con una Corte constitucional servil.
Para nosotros los antioqueños estas condiciones por difíciles que sean, no son aceptables porque esos planes no representan las aspiraciones de nuestra Nación, y tampoco la vamos a abandonar. La oposición política sirve mientras haya garantías democráticas y respeto a la Constitución y la Ley, pero nos enfrentamos a quienes actúan por fuera de la ley con un plan que no es exclusivamente político sino esencialmente criminal, necesario para erradicar la cultura occidental soportada en la moral y la ética cristianas, arraigadas en el corazón de Colombia. El camino por el que nos conducen nos asegura una confrontación sangrienta e innecesaria o el sometimiento a la dictadura.
No podemos seguir ese camino.
Pensamos que Colombia es una suma de Pueblos Libres empezando por el pueblo antioqueño, que debemos unirnos para desligarnos del dominio de la decadencia, el hampa, la ideología socialista y la corrupción que dominan el país, y para establecer una Nación nueva, libre, democrática y pujante que deje atrás los conflictos artificiales del terrorismo comunista y el sistema presidencialista, centralista y corrupto que ya no puede regenerarse a sí mismo. La lucha que deberemos librar contra ese sistema no debe ser enlodándose en ese pozo de podredumbre sino reconstruir la Nación bajo principios de soberanía de los pueblos libres de Colombia, con la cultura, las tradiciones, la historia y la capacidad de valerse cada uno por sí mismos. Como ciudadanos, organizaciones cívicas, gremios, comerciantes, padres de familia, reservas de la policía y del ejército, y autoridades civiles, militares y religiosas en cada territorio de la Nación, tenemos la obligación de unirnos, apoyarnos y organizarnos para que los políticos hagan nuestra voluntad, y nuestro destino no lo tracen los mismos con las mismas a espaldas de los ciudadanos.
Lo que une a los colombianos son los fundamentos de la sociedad, por esa razón debe ser un consenso nacional, la defensa del Estado de Derecho, la ley y la Constitución y por esa misma razón, la unión tiene que empezar por exigir la aplicación del Artículo 109 de la Constitución para retirar del cargo a este Presidente.
La fuerza de la Unión de los pueblos libres de Colombia, fortalecerá las instituciones, legendarias en su tradición de respeto y cumplimiento de la Ley y la Constitución. Contamos con patriotas dentro y fuera de las Fuerzas Armadas, como ustedes general Zapateiro y señor exministro de la Defensa Nacional, Diego Molano, además de contar con este pueblo libre de Antioquia que comparte con ustedes su pasión por nuestra Patria, y les da la bienvenida hoy a Medellín.
La Corporación Pueblos Libres Unidos por Colombia que presido, promueve la defensa de nuestra democracia y nuestra libertad y la Autonomía Territorial de los Pueblos Libres de Colombia. En efecto, los colombianos requieren visualizar un horizonte liberador de estos condicionamientos criminales, requieren luchar por sus aspiraciones de progreso y bienestar, requieren autoridades cercanas y fuertes capaces de darle soluciones a sus necesidades elementales, y lo más importante, requieren un proyecto de país que nos una y que sea capaz de arrebatarle a la decadencia corrupta el libreto neo comunista extranjero de la tal Constituyente.
¡Que viva Colombia! ¡Que viva Antioquia!
Muchas gracias.

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