(OPINIÓN) Petro quiere que alguien lo mate. Por: Felipe Priast
Hoy se me adelantó Daniel Coronell con su columna titulada “El Auto-Mártir”. Yo iba a decir exactamente lo mismo, es decir, que Petro está forjando una imagen de mártir en busca de beneficios electorales, aunque mi teoría va más allá de la de Coronell.
Hoy se me adelantó Daniel Coronell con su columna titulada “El Auto-Mártir”. Yo iba a decir exactamente lo mismo, es decir, que Petro está forjando una imagen de mártir en busca de beneficios electorales, aunque mi teoría va más allá de la de Coronell. Yo, honestamente, creo que, en este punto, Petro está buscando que alguien lo mate, y así, convertirse en una especie de mártir de la política colombiana como Gaitán o Galán.
El tipo está tan aplastado por su fracaso, por su reputación, como dije ayer, que ya no le interesa vivir más y tener que cargar con esa fama en lo que le queda de vida.
Piénsenlo un poco. Su gobierno es un fracaso que no ha traído ningún cambio significativo. El tipo está siendo extorsionado por su ministro del Interior, Benedetti.
La financiación de su campaña ha quedado expuesta y sus conexiones con traquetos y contrabandistas también han quedado expuestas. El saqueo de la UNGRD en $1.4 billones por su amigote del M-19, Carlos Ramón González, también ha quedado expuesto. Sus vicios y preferencias sexuales barrio-bajeras también han quedado expuestas, y su ambición de ser un líder continental se ha venido al piso.
Para rematar, el principal socio comercial de Colombia, Estados Unidos, lo tienen descertificado y sin visa. En la columna de Coronell este man dice que los gringos certificaban a Colombia solo con que se comprometiera a combatir a los precursores con los que se hace el fentanilo, precursores que vienen de China. En otras palabras, que a pesar de que el país está nadando en coca, los americanos le iban a dejar resbalar la coca y no lo iban a descertificar por eso, si atendía el pedido de los precursores para el fentanilo, pero Petro no hizo nada porque él quiere pelear con los americanos a propósito, o que estos lo maten.
Petro quiere ser mártir, pues su vida es una mierda. Sus deseos suicidas, porque buscar que lo maten, se revela también en su afirmación de que se va de “voluntario” a luchar a Gaza. O sea, el tipo piensa en dejar abandonado el gobierno que preside, para irse de miliciano de Hamás. Él dice que para “comandar una fuerza que libere Gaza”, pero en la práctica, esa fuerza imaginaria que él quiere comandar se convertiría en un aliado de Hamás. Petro está buscando la muerte por donde sea, el man tiene un “death wish” ultra desarrollado.
Entonces, nos encontramos ante una de las paradojas más extrañas de la política colombiana y mundial, diría yo que pudiera existir. Tenemos a un Presidente que, en vez de estar preocupado por su seguridad, como casi todos los mandatarios anteriores a él, el tipo quiere que lo maten para volverse mártir.
Él quiere entrar al panteón en donde habitan Gaitán, Galán y otros líderes de izquierda. Petro está buscando una gloria negada en la Tierra, en el más allá, después de muerto. Dado que su realidad es una mierda, un fracaso, el tipo quiere resarcirse de todo ese fracaso inmolándose por la causa de izquierda. Para Petro, morir asesinado es mejor que vivir como un fracasado con reputación de drogadicto y … Él quiere la gloria que traen las balas asesinas, él ya no quiere vivir más como fracasado.
Y más extraño aún, siendo Colombia lo que es y lo que ha sido en décadas recientes, es el hecho de que no hay nadie que lo quiera matar, pues todo el mundo está leyendo su juego en tiempo real. Entonces, fíjense en esta paradoja. Tenemos un Presidente en Colombia que quiere que lo maten para volverse mártir y para escaparse de su cruda realidad, pero no hay sicario para Petro.
No hay nadie que lo quiera matar. En un país híper-famoso por sus magnicidios, nadie le quiere meter un pepazo a Petro. Para todos sus enemigos y opositores, es mejor que su show decadente continúe. Yo, por ejemplo, no quiero que Petro se muera, ¡para nada! Yo quiero que siga subiéndose a la tarima borracho o trabado, que siga diciendo disparates, que siga diciendo barabaridades piao’, y que su circo continúe.
El circo de Petro es la mejor garantía de que la izquierda no salga reelegida en el 2026, ¿para qué detener eso con un asesinato de Petro? Petro se está desmoronando solo, el mismo se está destruyendo ¿Para qué detener ese proceso? Es más: yo tampoco quiero que se vaya de comandante a Gaza, porque de pronto allá los judíos, si de verdad lo matan. Yo quiero que Petro siga en Colombia, vivo, borracho, trabado, diciendo barbaridades, haciendo fiesta. Y estoy seguro de que esto que yo estoy diciendo, es el sentir de todos sus opositores.
El gobernante que más tiene garantizada su vida EN EL MUNDO, es Gustavo Petro, pues su vida desastrosa y su legado desastroso le convienen a sus opositores.
Además, todo el mundo ve, como yo, que el tipo está buscando el martirio de manera desesperada. De otro modo, Coronell y yo no hubiéramos coincidido hoy. Todo el mundo que entiende de política ve que Petro quiere posar de víctima, porque amenazas reales contra su vida, no existen.
El único problema con esta estrategia de dejar que Petro se desmorone lentamente, sin necesidad de quebrarlo, es que, viendo que nadie quiere matarlo, el tipo se SUICIDE, que es otra forma de martirio, aunque de menor valía.
Ahora, si se suicida por medio de una sobredosis, eso sería bello porque ahí sí acabaría de rematar a la izquierda. “Presidente débil, drogadicto, agobiado por sus fracasos, se quita la vida después de meterse una sobredosis de crack”…¡No joda, ese titular sepulta a la petrimenta de por vida! …
Esta vaina es de no creer, es una situación única y de un surrealismo único: primer presidente colombiano de izquierda que quiere que alguien lo mate, y en este país de sicarios y asesinos, que es Colombia, no encuentra un solo asesino que quiera matarlo…
Petro está tan de malas en su afán de martirio, que se va de voluntario a Gaza a luchar por los palestinos, buscando inmolarse, y los israelíes suspenden las operaciones para no matarlo.
Es más: yo diría que, entre la comunidad de mandatarios del mundo, hay preocupación por el estado de Petro. Todo el mundo quiere que supere su adicción, y que se recupere. Petro es como el “Charlie Sheen” de los presidentes del mundo: todo el mundo en Hollywood quiere que Charlie Sheen vuelva a las pantallas, que nos siga entreteniendo, que haga otra serie cómica como “Two & Half Men”.
Nadie quiere que Charlie Sheen se muera. La compasión humana es grande cuando la cosa se trata de un adicto. Todo el mundo quiere que el adicto supere su problema, que venza su adicción. Igual con Petro. Lula lo abraza, Macron lo abraza, Trump evita meterle sanciones a Colombia porque sabe que Colombia es un país chévere, solo que está gobernado por un adicto.
Todo el mundo es chévere con Colombia porque el problema no es su régimen, como en Venezuela, sino la adición de su Presidente, y todo el mundo simpatiza con esa situación.
En otras palabras, el único que quiere que Petro se muera, es el mismo Petro…

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