(OPINIÓN) Love Bombing y Ghosting político. Por: César Augusto Betancourt Restrepo
El Love Bombing y el Ghosting son dos términos que en los últimos años han ganado popularidad para describir comportamientos narcisistas en las relaciones de pareja. El primero consiste en abrumar a alguien con cumplidos y gestos de amor para hacerle creer que es fundamental en la vida del otro. El
El Love Bombing y el Ghosting son dos términos que en los últimos años han ganado popularidad para describir comportamientos narcisistas en las relaciones de pareja. El primero consiste en abrumar a alguien con cumplidos y gestos de amor para hacerle creer que es fundamental en la vida del otro. El segundo, en cambio, se refiere a desaparecer abruptamente sin dar explicaciones, dejando al otro sin un cierre emocional. Generalmente, el Ghosting ocurre después de un episodio de Love Bombing.
Ambas son técnicas de manipulación emocional utilizadas para someter a la pareja en dinámicas de abuso mental y psicológico.
Ahora bien, estos conceptos no solo aplican al ámbito personal, también encajan perfectamente en el terreno político, donde cumplen la misma función: manipular para obtener un objetivo y luego desaparecer.
Para explicarlo mejor: los políticos no solo buscan votos, también necesitan voluntarios y personas que “se suden la 10” para llevarlos al poder. A cambio, ofrecen una contraprestación lógica y comprensible: si llegan al cargo, ubicarán laboralmente a quienes formaron parte del equipo de campaña.
Hasta aquí, nada es ilegal ni éticamente cuestionable. La política, al fin y al cabo, se hace para participar en el ejercicio de lo público. Todo lo demás es cuento.
El problema surge con el Love Bombing político, que incluye promesas que jamás se cumplen. Es una transacción unilateral en la que unos salen ganando mientras otros se quedan viendo un chispero.
Después del chispero, viene el Ghosting político. El candidato, ahora en el poder, simplemente desaparece: no responde, no contesta, no resuelve. Y así quedan las cosas… hasta las próximas elecciones cuando reaparecen las falsas promesas de amor.
Por suerte, la psicología nos ha enseñado a identificar el Love Bombing y el Ghosting como tácticas de personas tóxicas y manipuladoras. Son una especie de vampiros emocionales. Y tanto en la vida personal como en la política, lo mejor que se puede hacer es cortar lazos por salud mental y emocional.
En ambos planos, las relaciones sanas deben basarse en realidades, no en engaños premeditados. De los tóxicos hay que huir.
Decía el filósofo Anaxágoras: “Si me engañas una vez, tuya es la culpa; si me engañas dos, es mía”. Más claro no canta el gallo.

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