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(OPINIÓN) Los dolores de cada región deben ser dolores de toda Colombia. Por: Juan Esteban Cock

No podemos seguir pensando que lo que le pase a los paisas, a los bogotanos, a los caleños o a los costeños, es problema de cada uno de ellos. Los dolores de cada región deben ser los dolores de todo Colombia y su remedio, una responsabilidad compartida. Esa rivalidad regionalista histórica nos hace

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Redacción IFM
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Los dolores de cada región deben ser dolores de toda Colombia. Por: Juan Esteban Cock

No podemos seguir pensando que lo que le pase a los paisas, a los bogotanos, a los caleños o a los costeños, es problema de cada uno de ellos. Los dolores de cada región deben ser los dolores de todo Colombia y su remedio, una responsabilidad compartida. Esa rivalidad regionalista histórica nos hace mucho daño. La indolencia de cada uno de nosotros cuando la tormenta es en el jardín del otro, es inconcebible.

En mi vida profesional he participado de muchas reuniones de planeación donde el desvelo de los empresarios es cómo ganar participación en la zona centro, en el norte o el oriente del País y desde que tengo uso de razón he escuchado decir: «Es que los paisas son muy duros», «Bogotá es una plaza difícil» y muchos otros comentarios que revelan lo cerrados que hemos sido para mover hasta nuestra propia economía interna, cuando lo que se necesita es integrarnos para volvernos más fuertes y salir a competir al mundo.

No podemos permitir que ningún líder nos divida entre «los ricos» y «los pobres». El pueblo somos todos. Tristemente la humanidad ha sido desigual económicamente desde el surgimiento de las primeras civilizaciones. Te invito a darle una mirada a la historia universal para que entiendas que incluso la economía actual está mejor que antes, a pesar de que ciertas corrientes traten de pintarlo diferente.

Y ni hablar de ideologías políticas, ese tema ni se puede tocar, porque sí que nos tiene divididos violentamente hace más de 50 años en Colombia. Que los conservadores, que los liberales, que los de izquierda, que los de centro, que los de derecha. Confieso que estoy mamado de tanta lucha de poderes, que está llevando a muchos a sublevarse sin ni siquiera entender por qué salen a incendiar las calles. Su único resultado es un pueblo fracturado, más empobrecido y muchas veces ensangrentado. No caigamos en la trampa de que la violencia es el camino para construir un país.

Curiosamente lo único que nos ha integrado históricamente es ese «opio del pueblo» llamado fútbol, ese que nos invita a abrazarnos sin importar de dónde venimos, a qué partido político pertenecemos o si somos ricos o pobres. Se llegó la hora de hacer un solo equipo y ponernos la camiseta tricolor, porque solo unidos salvaremos a Colombia.

*Si estás de acuerdo conmigo te agradecería compartas mi reflexión.

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