(OPINIÓN) Lo que el pueblo quiere escuchar de los candidatos. Por: John Jairo Llano Cano
Lo que todos queremos escuchar de los candidatos, lo venimos escuchando desde hace más de 200 años, lo que queremos que hagan los candidatos cuando Llegan al poder, es lo que muy pocos son capaces de ejecutar.
Lo que todos queremos escuchar de los candidatos, lo venimos escuchando desde hace más de 200 años, lo que queremos que hagan los candidatos cuando Llegan al poder, es lo que muy pocos son capaces de ejecutar.
Escucharemos propuestas muy hermosas y palabras que conmueven a incautos y sobre todo a los que más vulnerabilidad presentan en temas de salud y de pobreza extrema, de inseguridad, de falta de empleo y de carencia de oportunidades para sostenerse y sostener a sus familias.
En los discursos habrá miles de soluciones para lograr la paz, lograr de una vez por todas, un verdadero cambio: recuperar la confianza en los que quieren invertir sus capitales en el país, en fortalecer las relaciones internacionales y en buscar el remedio para enfrentar el cambio climático y hasta se mostrarán los caminos para demostrar que Colombia sí puede allanarse al logro de los Objetivos de desarrollo Sostenible en donde no se dejará a nadie atrás y la inclusión marcará el bienestar de todos y cada uno de los ciudadanos. En esos discursos no habrá ninguna problemática que no tenga solución.
Los profesores recuperarán su sistema de salud del que tanto renegaban y que salió peor la cura que les ofreció el actual gobierno, las Empresas Prestadoras de salud, seguirán atendiendo al menos con la eficiencia con la que lo venían haciendo; porque eso de Gestoras de Salud que les exigieron; las convirtió en la caja menor del actual gobierno cuando fueron intervenidas.
Explotaremos de nuevo las excavaciones de carbón, petróleo y otros minerales como la mayor fuente de riqueza de Colombia, no tendremos que seguir exportando desde los países amigos del actual gobierno en contravía del déficit en la balanza comercial que ya los expertos están mamados de explicar y que desde el gobierno no parece importar. Habrá francachela y habrá comilona, pero no para que unos cuantos vivan sabroso, poniendo a comer estiércol a los que los pusieron en el poder, sino a todos sin importar su color político, raza o religión, porque en el discurso todo esto es el maná de un pueblo agotado por la improvisación y los descalabros que han acabado con su confort.
Se hablará duro contra el régimen autoritario, dictatorial, comunista, burocrático y. corrupto, actual, frente a uno prometedor, incorruptible, de carácter, mesiánico y lleno de igualdades, equitativo, austero y sin burocratismo. Volverán a recordarnos lo rico que es nuestro suelo y la biodiversidad para mostrar al mundo.
En esos discursos no cabrá la indignidad, la incertidumbre y mucho menos el acceso a muchos subsidios, a la rebaja de impuestos de toda clase o al menos a no aumentarlos. Tendremos ejemplos a seguir como la seguridad de El Salvador con Nayib Bukele, la recuperación económica de Argentina con Javier Milei, las potencias más desarrolladas como Islandia, Noruega, Suiza, Dinamarca y Alemania.
En fin, el mejor candidato será el discurso que nos echen y para eso fue muy bueno el actual presidente de los Colombianos Gustavo Francisco Petro Urrego y su mejor legado será la entrega de su cargo el 7 de agosto de 2026; aunque hay muchos escépticos que piensan que dará la pelea inconstitucional para no soltarse del poder presidencial del mejor país del mundo, ¡COLOMBIA!

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