(OPINIÓN) Las marchas de la unión. Por: Héctor Hoyos Vélez
Fueron marchas genuinamente ciudadanas y multitudinarias en todo el país, demostraron el civismo de los colombianos que estamos ofendidos por el discurso de un Presidente que de frente divide, odia, ejerce su gobierno con autoritarismo y corrupción, y pretende establecer una constituyente contra el
Fueron marchas genuinamente ciudadanas y multitudinarias en todo el país, demostraron el civismo de los colombianos que estamos ofendidos por el discurso de un Presidente que de frente divide, odia, ejerce su gobierno con autoritarismo y corrupción, y pretende establecer una constituyente contra el Orden Constitucional, obedeciendo a sus amigos de Cuba y Venezuela dedicados a implantar el neo comunismo del siglo XXI en Colombia.
Pero las marchas no fueron una protesta, fueron una demostración de la fuerza de la ciudadanía que se une para impedir el avance del poder presidencial con su agenda destructiva, la fuerza que manda un mensaje claro al Congreso para bloquear esas reformas y para apresurar el juicio político a quien asaltó la democracia con recursos de la mafia, la fuerza que consolida una agenda propia hasta que el Senado o un Juez de las Altas Cortes lo retire del cargo.
Debiera entender que su convocatoria a una Constituyente amenazando con su primera línea de terroristas urbanos no nos amedrenta, ni que va a establecerse por más tiempo del que su período constitucional le permite, que se prepare más bien para entregar el cargo lo antes posible y no siga haciéndole más daño al país.
Colombia tiene que superar no solo a este Presidente sino las condiciones que hicieron posible que haya subido al poder. El próximo Congreso debe obedecer a una agenda liberadora del sometimiento neo comunista con sus aliados narco terroristas y debe sepultar el virreinato corrupto de las castas políticas cuyos vasos comunicantes son los dirigentes de los partidos políticos tradicionales y otros más.
La Unión de los colombianos que se gesta en estas marchas debe concluir en una renovación del Congreso con patriotas que fortalezcan el poder regional contra el centralismo presidencialista, reduzca el tamaño del poder central y lance a Colombia al progreso para superar el atraso y el hambre de la población en todo el país.

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