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(OPINIÓN) La mejor forma de aprender es equivocándose. Por: Sonia Gallardo Gómez

La expresión popular que dice “tropezar de nuevo con la misma piedra” ejemplifica claramente lo que queremos decir en este artículo y aplica a la vida personal como a la profesional y empresarial, porque cuando cometemos errores o tomamos decisiones equivocadas y experimentamos las consecuencias de

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Redacción IFM
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La mejor forma de aprender es equivocándose. Por: Sonia Gallardo Gómez

La expresión popular que dice “tropezar de nuevo con la misma piedra” ejemplifica claramente lo que queremos decir en este artículo y aplica a la vida personal como a la profesional y empresarial, porque cuando cometemos errores o tomamos decisiones equivocadas y experimentamos las consecuencias de los mismos, es cuando tenemos la capacidad de aprender y no repetirlos.

En el Sector Social o Tercer Sector, aplica con más fuerza esta necesidad de aprender de los errores, porque normalmente, lo que hacemos es siempre diferente, damos respuesta a las necesidades de las personas o de las comunidades y estas necesidades cambian de manera permanente, así es que cuando planteamos una solución, siempre debemos estar pendientes de cómo está o no funcionando y es muy posible que no sea la correcta, ¡Que nos equivoquemos!

Pero decir esto es muy fácil, aplicarlo, un poco más complejo, porque requiere de unas características personales y de los equipos de trabajo, que en caso de no tenerlas, deben ser desarrolladas de manera juiciosa, con planes de mejoramiento, capacitación y entrenamiento.

Algunas de estas características son:

  1. Humildad, sólo el que es humilde es capaz de reconocer sus errores y por ende aprender de ellos; el que es capaz de decir “fue mi culpa” o simplemente “me equivoque”, estará dando el primer paso para la reflexión y el aprendizaje.
  2. Ordenamiento, visto como esa capacidad de planear y asignar recursos y responsabilidades, plasmarlos en un documento, ceñirse a ese plan y hacerle seguimiento; las personas ordenadas dejan registro y esto es fundamental para encontrar los puntos de inflexión que llevaron al error.
  3. Seguimiento de instrucciones, es importante porque si nos ceñimos al plan, sin intervenir en las tareas de los demás o sin asumir responsabilidades que no nos corresponden, deja más clara la trazabilidad posterior necesaria para el aprendizaje; esto no quiere decir que no seamos proactivos o que no seamos colaborativos, quiere decir que dejemos las responsabilidades en cabeza de quienes fueron asignadas, colaborando o trabajando de manera cooperativa.
  4. Disciplina, para la ejecución de las tareas con eficiencia y eficacia, utilizando los recursos como están establecidos y optimizándolos con el debido control que permita su posterior evaluación: la mayoría, por no decir, todos los errores empresariales, se pueden traducir y valorar en recursos, así que son un área de gran aprendizaje.
  5. Oportunidad, la evaluación de los errores debe hacerse dentro del límite de tiempo que permita tener frescas las experiencias, que no se olviden los detalles y que se tomen las acciones correctivas y preventivas necesarias para garantizar que no se repitan en próximos proyectos o experiencias.
  6. Transferencia del conocimiento, entendida como la capacidad de enseñarle a los demás lo que se generó como aprendizaje del error cometido, porque el compromiso no debe ser de carácter personal, sino colectivo, para que sea válido, es decir, no debemos buscar que solo nosotros no nos volvamos a equivocar, sino que ninguno de nuestros compañeros lo haga.
  7. Empatía, porque todos somos susceptibles de equivocarnos y desde ese punto de vista todos estamos expuestos a las consecuencias negativas de un error, pero si trascendemos esto al interés colectivo o al objetivo común, apoyaremos a aquél que se equivocó y aportaremos en la corrección o solución que se requiera.
  8. Asertividad, vista desde la comunicación, tener una comunicación asertiva hace que el flujo de información en equipo se haga de manera más natural y genera la confianza necesaria para que el trabajo se desarrolle de manera armónica. Decir lo que se tiene que decir, a quien se le tiene que decir y cuando se le tiene que decir.
    Por eso decimos que la mejor forma de aprender es equivocarse, pero siempre teniendo en cuenta que se debe tener la apertura mental para reconocer los errores cometidos, las responsabilidades y estar dispuesto a asumirlas, sólo el que tiene esta disposición, aprende y sale del círculo vicioso de buscar culpables.
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