(OPINIÓN) La lucha anticorrupción debe ser en serio. Por:Piedad Restrepo
Medellín en los últimos cuatro años estuvo sacudida por numerosas denuncias de posibles actos de corrupción que permearon a varias entidades del Conglomerado Público y que a la fecha han llevado a que la Fiscalía General de la Nación impute a seis exservidores de la Alcaldía -dos más están en espera
Medellín en los últimos cuatro años estuvo sacudida por numerosas denuncias de posibles actos de corrupción que permearon a varias entidades del Conglomerado Público y que a la fecha han llevado a que la Fiscalía General de la Nación impute a seis exservidores de la Alcaldía -dos más están en espera- y a varios contratistas.
Las consecuencias de lo ocurrido no parecen cesar, y revisando el anteproyecto del Plan de Desarrollo “Medellín cuenta con vos” dice el alcalde Federico Gutiérrez que han recibido un distrito profundamente golpeado, y entre otras menciona que las finanzas del conglomerado están completamente debilitadas y, por ende, los programas sociales se han visto desfinanciados en los últimos años. A renglón seguido expresa: “Creemos en la honestidad y en el manejo transparente de los recursos públicos; vamos a volver a tener una institucionalidad sólida en la que podamos confiar.”
Ahora, revisando el pilar tres del anteproyecto dedicado a la Confianza y Transparencia, en donde se aspira a tener una ciudadanía activa e instituciones transparentes y eficientes para contribuir al desarrollo integral, se encuentra que el macro problema del cual se parte es la pérdida de confianza ciudadana en la institucionalidad por la falta de estrategias de coordinación efectiva del conglomerado distrital.
Se omite lo relacionado con la corrupción, y no parece razonable que en la definición del problema no se incluya el uso del conglomerado con fines ilegales, porque no es simplemente la falta de coordinación, por el contrario, las presuntas acciones corruptas requirieron de la articulación de varias entidades públicas, tal como lo expusimos en la investigación “El cartel de la contratación”.
Lo que no entendemos estamos condenados a repetirlo. ¿Qué aprendimos en los últimos cuatro años? Entre otras cosas, que la lucha anticorrupción debe ser permanente y que se debe reflejar en los resultados de la gestión pública más allá de la percepción ciudadana.
Así las cosas, y atendiendo la disposición de la administración a escuchar a la comunidad previo a la aprobación del Plan de Desarrollo 2024-2027, es indispensable que el Distrito incluya en él el índice disponible para la lucha anticorrupción.
El Índice Nacional Anti-Corrupción-INAC-, es el instrumento que permite una medición objetiva para analizar las capacidades institucionales de las entidades públicas en la lucha contra la corrupción, de tal forma que se conozcan las fortalezas y debilidades existentes y se obtengan mejores resultados frente a la ejecución de recursos públicos y su coherencia con lo planeado.
Entre 2019 y 2021, el INAC mostró un deterioro para Medellín, principalmente en los componentes de contratación e integridad.
El Plan de Desarrollo de Medellín no puede obviar esta información. Sería desconocer el diagnóstico que la nueva administración planteó desde su programa de gobierno, en el que la corrupción estuvo en el centro del debate. La coherencia construye confianza. Que mayor coherencia que retomar la información valiosa con la que se cuenta y fijarse metas ambiciosas que le muestren a la ciudadanía que la lucha anticorrupción va en serio.

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