(OPINIÓN) En blanco y negro. Por:Juan Lozano
Primera: subestimar a Petro Vuélvanlo a hacer y sigan repitiendo frases como «Petro tiene techo» o «Petro va muy mal en las encuestas». Para que lo tengan claro: Petro tiene el poder del Gobierno, conserva una base popular muy sólida y, contra viento y marea, ya tiene trabajando para él en el petris
Instrucciones para perder (otra vez) las elecciones
Primera: subestimar a Petro vuélvanlo a hacer y sigan repitiendo frases como «Petro tiene techo» o «Petro va muy mal en las encuestas». Para que lo tengan claro: Petro tiene el poder del Gobierno, conserva una base popular muy sólida y, contra viento y marea, ya tiene trabajando para él en el petrismo y para el candidato o candidata petrista a los operadores políticos más eficaces del país para conseguir votos a como dé lugar, que se llaman Armando Benedetti, Roy Barreras y Mauricio Lizcano.
Segunda: dividir la oposición y lanzar candidatos por docenas. Repitiendo la película, la oposición a Petro se divide, se subdivide y se vuelve a dividir. Con la feria de las vanidades de los candidatos que le hacen oposición y unas fuerzas fraccionadas, el único beneficiario es Petro. Divididos están perdidos. Unidos pueden tener chance. Y la unión es urgente. Procurar construirla y consolidarla tras las elecciones parlamentarias del año entrante es demasiado tarde. ¿O es que, acaso, no recuerdan lo que pasó en el 2022?
Tercera: oponerse a iniciativas populares de Petro sin presentar opciones y sin conexión emocional con el pueblo. Basta un ejemplo. La tercera edad, en general, no votó por Petro en el 2022, pero muchos viejitos y viejitas que necesitan un subsidio lo harán por el petrismo en el 2026 porque, mientras Petro insiste en defenderlos, sus opositores aparecen tratando de quitarles un subsidio mediante unas «crueles» demandas soportadas friamente en argumentos de técnica legislativa. Así ganen la demanda y se caiga la pensional en la Corte -en efecto, mal tramitada y violando la ley quinta- Petro ya se ganó esos votos. Sorprende que los argumentos de las demandas no se hubieran acompañado de compasión argumental con los viejos más pobres y, sobre todo, sorprende que no hayan explicado el plan B para apoyar a los viejos. Es el ataque miope al populismo, desde la tecnocracia, sin una adecuada conexión emocional con el pueblo.
Cuarta: contestar con ofensas las ofensas presidenciales. Siempre muerden el anzuelo. Petro los ofende y los ofendidos pierden las siguientes dos semanas respondiendo con ofensas ellos también, lamiéndose las heridas, distraídos de su foco y de sus objetivos políticos. Mientras Petro sabe claramente para dónde va, sus opositores pierden la brújula con cada batatazo y -¡vaya paradoja!- terminan ellos mismos multiplicando el efecto de las ofensas.
Quinta: disputar a dentelladas el voto antipetrista y olvidar los sectores por recuperar. Por andar persiguiendo los mismos votos del estrato seis, de los congresos gremiales, del antipetrismo militante, casi todos han abandonado la lucha por la base popular urbana en los estratos 3, 2 y 1, donde están los seres humanos que verdaderamente harán la diferencia. No están luchándose esos afectos, no están dando la batalla por ganar el corazón, la razón y el voto de esos sectores que el petrismo ha interpretado bastante bien.
Sexta: creer que solo con dar alaridos contra Petro se gana una elección. No. No, señores y señoras. Si no construyen un programa, si no enarbolan unas ideas, si no encarnan unas causas con arraigo entre los colombianos, el petrismo vuelve a ganar. Ni el camino puede reducirse a insultar a Petro ni la promesa puede ser la de volver al pasado. Si el pueblo no sueña con un futuro mejor con un candidato, nunca votará por ese proyecto.
Séptima: olvidar las listas de Congreso. Por si no se han dado cuenta, las primarias colombianas se dan en forma de listas de Congreso. Todos quieren ser presidentes y nadie está dispuesto a ir al Congreso. Grave error. La suerte de las elecciones de 2026 y del futuro del país también pasa por ganar las suficientes curules parlamentarias. Mejor ser una estrella en el Congreso que un excandidato presidencial derrotado y corresponsable de un nuevo triunfo del petrismo.
Conclusión… a la fecha, en términos generales, la oposición a Petro va siguiendo todas las instrucciones para volver a perder las elecciones. ¿Van a seguir por este camino?

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