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(OPINIÓN) El Gobierno del Caos. Por: César Augusto Betancourt Restrepo

No terminábamos de digerir el desastre en el Catatumbo ni la crisis diplomática con Estados Unidos cuando nos asaltó el reality show de la casa de los ministros, en donde la implosión estratégica del Gobierno Nacional terminó sacando a la izquierda petrista del poder para poner a la izquierda santis

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Redacción IFM
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El Gobierno del Caos. Por: César Augusto Betancourt Restrepo

No terminábamos de digerir el desastre en el Catatumbo ni la crisis diplomática con Estados Unidos cuando nos asaltó el reality show de la casa de los ministros, en donde la implosión estratégica del Gobierno Nacional terminó sacando a la izquierda petrista del poder para poner a la izquierda santista a la diestra del mesiánico Gustavo Petro.

Pero no bastando con el revolcón ministerial y la vergüenza nacional, salió a la luz —también de manera muy estratégica— la posible financiación de Diego Marín Buitrago, alias Papá Pitufo, el mayor contrabandista de Colombia, a la ya dudosa campaña de Gustavo Petro en 2022, en la que resultó electo presidente.

Y mientras el Gobierno Nacional está patas arriba, un tercio del país está en manos de los terroristas del ELN, el Clan del Golfo y las disidencias de las FARC. Para terminar de pintar el panorama, hay desabastecimiento de medicinas para tratar enfermedades respiratorias y enfermedades huérfanas; y mientras esto ocurre, el ministro de Salud se burla del país al no acatar la orden de la Corte Constitucional, que obliga al jefe de cartera a aumentar la Unidad de Pago por Capitación (UPC), ya que, como venían advirtiendo las EPS, el monto no es suficiente.

Lo más grave y circense de todo es que esta ha sido una constante desde que Petro asumió como presidente de Colombia. No olvidemos el caso de Nicolás Petro y la financiación del Hombre Marlboro, el “yo no lo crié”, la niñera de Laura Sarabia, las amenazas de Armando Benedetti y una supuesta financiación ilegal de la campaña de Petro en la Costa Atlántica, la alianza con Nicolás Maduro, el desastre de la “Paz Total”, la supuesta constituyente, la pérdida de la sede de los Juegos Panamericanos, etc., etc., etc. El caos y el desgobierno han sido la norma desde que el capitán del barco es Gustavo Petro.

Hoy Colombia no está sumida en la peor crisis institucional de su historia no gracias a Petro, sino a pesar de él, ya que prefiere salir con discursos cósmicos en diferentes escenarios internacionales antes que gobernar, y prefiere reivindicar su pasado terrorista con el grupo lacayo de Pablo Escobar, el M-19, en lugar de edificar la Colombia del futuro. Es claro que Petro gobierna por su vanidad y para su ego.

Después de experimentar el caos que ha significado la izquierda, Colombia debe entrar en una profunda reflexión sobre sí misma y elegir en 2026 (si es que hay elecciones) entre el autoritarismo dictatorial “revolucionario” de exterroristas o la senda del orden y la ley para recuperar el país de la violencia, la inflación, una salud en cuidados intensivos y una economía asfixiada.

Por el bien del país, es mejor que la izquierda se quede “tomando café” y hablando de sus barbaridades cósmicas, en vez de pretender que sabe gobernar y administrar la Nación.

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