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(OPINIÓN) El Federalismo. Por: Julio González Villa

Leyendo a José Alvear Sanín en su magnífica obra sobre Los Ospina (Mariano Ospina Rodríguez, Pedro Nel Ospina Vásquez y Mariano Ospina Pérez y Mariano Ospina Hernández), advertía que hay una obra que hay que leer: Historia de Un Alma de José María Samper, que prácticamente es la historia de Colombia

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Redacción IFM
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El Federalismo. Por: Julio González Villa

Leyendo a José Alvear Sanín en su magnífica obra sobre Los Ospina (Mariano Ospina Rodríguez, Pedro Nel Ospina Vásquez y Mariano Ospina Pérez y Mariano Ospina Hernández), advertía que hay una obra que hay que leer: Historia de Un Alma de José María Samper, que prácticamente es la historia de Colombia desde 1830 en adelante.

El federalismo en Colombia se inició con el nacimiento de la República y la emancipación de España. Sin duda alguna la revolución o independencia de Norte América de Inglaterra (1.776) y el nacimiento de los Estados Unidos de América influyó tremendamente en el pensamiento de nuestros próceres.

España había organizado el Virreinato de la Nueva Granada y la había dividido en Provincias, que básicamente corresponderían a los actuales departamentos. El concepto de departamento es francés, no español; lo acuñó Napoleón para dividir a Francia, hacerle olvidar su pasado y construir una nueva nación.

En 1810 varias Provincias, ante el apresamiento del Rey de España por parte de los franceses (Napoleón), que habían invadido el territorio español, y ante el riesgo de una invasión francesa en América, se declaran independientes. Cali, Cartagena, Pamplona, finalmente Bogotá después de instigarle y reclamarle mucho, Antioquia, etc… Se Confederaron y crearon las Provincias Unidas de la Nueva Granada.

Aparece Simón Bolívar y las Provincias Unidas de la Nueva Granada le entregan la dirección de la independencia. Esto demuestra que la federación no es “una balcanización” como afirman algunos. El poder del imperio español, después de demostrar que fue capaz de vencer el mismo Napoleón, reconquista a la América Latina sublevada. Otra hubiese sido la historia si España aceptase la representación adecuada y equitativa de sus colonias en la península.

Para enfrentar al imperio español en pleno en cabeza de Pablo Morillo fue necesario unificar, centralizar, al mejor estilo de la Magistratura Extraordinaria de la Dictadura Romana como el caso de Cincinato, y se le entregan poderes extraordinarios a Simón Bolívar. Bolívar no entendió el concepto federal porque estaba pensando en una República Hispanoamericana.

“El Hechizo del Perú” dio al traste con todo. Bolívar después de la gloria de Junín y Ayacucho se quedó más de lo necesario y conveniente en el sur. El Perú comenzó a odiarlo. La Constitución de Cúcuta, centralista, ya no le servía. Cita la Convención de Ocaña en 1828 y la disuelve al no poder controlarla. Se da la Dictadura, la Conspiración Septembrina y el ocaso del héroe.

La federación vuelve a plantearse cuando el liberalismo de los draconianos, y los golgotas, además de los conservadores, hacen la Constitución de 1843. Todas las Provincias vuelven a sentir su autonomía y cada una se da su propia constitución. Luego se unen las Provincias y crean con su unión los Nueve Estados Soberanos, que luego dieron lugar a la Confederación Granadina bajo el liderazgo del fundador del Partido Conservador: Don Mariano Ospina Rodríguez.

José María Samper en su Historia de Un Alma recuerda ese episodio así:

“A propósito de la Constitución que dimos a la provincia, es digno de consideración un hecho político que se pudo observar al fin de 1853. Todas las provincias (Que entonces eran cosa de cuarenta y cuatro, porque el partido liberal tuvo furor al dividir la República en el mayor número posible de fracciones) hubieron de darse sus particulares constituciones político-municipales, de conformidad con lo dispuesto por la Constitución nacional de 21 de mayo, la más liberal que hasta entonces hubiera tenido el país; y en todos aquellos actos se reflejó fielmente el espíritu de los tres partidos existentes. Tuve interés en estudiarlas todas en 1854 y 1855, y veintidós años después, cuando todas había sido sustituidas por las constituciones de los nueve Estados en que se refundieron las antiguas provincias, he repetido el estudio, con un doble propósito de investigación histórica y del carácter de nuestro derecho público interno. Expreso, pues, mi opinión con entero conocimiento de causa.” (José María Samper; Historia de un Alma; Editorial Bedout; Bolsilibros; Vol 88; Medellín; 1971; Pag. 336)

Creo que, con base en las autonomías regionales consagradas como principio fundamental de la Constitución Política de 1991, y ante la evidencia del centralismo del gobierno de Gustavo Petro, hay que pensar seriamente en un modelo federal.

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