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La inquisición de los bobos

Por: Jaime Restrepo Vásquez La Patria Boba es uno de los recuerdos más ingratos en la historia republicana de Colombia. Básicamente, unos cuantos torpedearon cualquier intento de organización, institucionalización y gobierno en la naciente república. De haber existido las redes sociales en aquel mom

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Redacción IFM
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La inquisición de los bobos

Por: Jaime Restrepo Vásquez

La Patria Boba es uno de los recuerdos más ingratos en la historia republicana de Colombia. Básicamente, unos cuantos torpedearon cualquier intento de organización, institucionalización y gobierno en la naciente república.

De haber existido las redes sociales en aquel momento, los promotores de la Patria Boba hubiesen emprendido las mismas acciones que hoy desarrolla en Medellín el tribunal de inquisidores de la Tacita de plata. El común denominador de la Patria Boba con la inquisición de los bobos es que no actúan por amor ni al país ni a la ciudad: ellos quieren fortalecer sus egos, en una muestra pavorosa de la colección de complejos que padecen.

Los inquisidores bobos decidieron cobrar por ventanilla sus malquerencias contra Andrés «el Gury» Rodríguez. Entonces, en una ausencia absoluta de integridad, editaron con machete un video y decidieron interpretar, a su acomodo, las palabras del actual concejal.

Valga decir, en primer término, que el asunto fue muy mal gestionado por parte del «Gury», pues las medidas adoptadas para calmar los ánimos solo atizaron el escándalo y les permitieron a los enamorados de sí mismos, —odiadores del «Gury»— ampliar el kilometraje de sus diatribas. El comunicado a la opinión pública fue lamentable y las salidas posteriores solo mantuvieron vigente el asunto.

El video completo es claro: no hay una petición de cambiar de manera inmediata los vehículos del Concejo sino de considerar, cuando llegue el momento, las opciones de leasing o renting para reducir gastos y evitar, por sobre todas las cosas, la corrupción que surge en el mantenimiento y demás arandelas costosas que tienen los vehículos oficiales.

En cuanto a la modernización de las oficinas, quienes hemos tenido la oportunidad de ver las condiciones en las que se encuentran, estamos de acuerdo en que requieren una intervención o, como dicen en Medellín, darles cariñito pues son verdaderas cuevas sin iluminación, con deterioros significativos y, en realidad, no aptas para trabajar.

Seguramente las consideraciones anteriores no le interesan a la inquisición de los bobos, porque ellos están profundizando el escándalo para tratar de demostrar que tenían la razón cuando afirmaban que Rodríguez era «indigno» de ser concejal y esparcían el rumor —en eso son expertos— de que estaban en poder de «guardados» contra Andrés «el Gury» Rodríguez.

Valga decir que el escándalo de los carros y las oficinas dejó a la luz la falacia de los «guardados», pues si tenían algo para ventilar, era el momento de revelarlo. Así, lo que demostraría este episodio es que Rodríguez no tiene nada que esconder, pese a los enemigos que se ha ganado en los últimos cuatro años, ubicados en todo el espectro político de la parroquia. Por lo anterior, esos malquerientes quedaron simplemente como chismosos con poca integridad y mucho odio. Nada más.

Ese pequeño ejército de bullosos inquisidores prefiere tener la razón a ser razonable. Las declaraciones amañadas que difundieron de Andrés Rodríguez les han servido para aparentar tener la razón sobre las debilidades y presuntas fallas de integridad del concejal, pues lo de ellos es un ejercicio de egolatría y narcisismo en el que sometieron al concejal al escarnio solo por antipatías y deseos infinitos de figurar.

El cuestionamiento es válido en cualquier democracia. Nadie puede condenar los señalamientos por una alocución equivocada. De hecho, eso es necesario. Pero hasta ahí. La sevicia en el escarnio solo demuestra la pequeñez de los inquisidores, quienes han nutrido a la oposición de los que quieren rescatar a Medellín —incluido «el Gury»— con argumentos sesgados, burlas y palos en la rueda. Que un material producido por ellos sea utilizado por algunos miembros de Los Alpujarros demuestra que están trabajando, como idiotas útiles, para los hampones que asaltaron a Medellín.

Desgajarse en prosa en un panfleto virtual o distribuirlo solo para aparentar que tenían la razón revela que la nueva administración ha dejado viudos de poder que, se suponía, estaban en la misma página de recuperar a Medellín. Sin embargo, es evidente, solo están atendiendo sus propios intereses narcisistas y nada más.

Lo que han hecho desde el 4 de enero hasta hoy es hacer una exhibición obscena de bajezas, interpretaciones sesgadas y amaño de evidencias para tener la razón y conseguir algún respaldo emocional a la inquisición de bobos que quieren implantar en la capital de la montaña.

Hay que trabajar por la ciudad, evidenciar las falencias, cuestionar y señalar con integridad, pero ensañarse con alguien, utilizando videos editados y tergiversando las palabras con interpretaciones poco afortunadas deja al descubierto la falta de criterio de esa inquisición que puede dañar seriamente el propósito de rescatar a Medellín.

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