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El Metro sí nos pertenece

Por: Carlos Ríos Puerta La toma hostil del Metro de Medellín ha caído como un baldado de agua fría entre todos los antioqueños, en primera instancia, porque es un símbolo del progreso y resiliencia de nuestra tierra, y en segunda medida, porque se ha convertido en un ícono cultural que ha permeado n

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Redacción IFM
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El Metro sí nos pertenece

Por: Carlos Ríos Puerta

La toma hostil del Metro de Medellín ha caído como un baldado de agua fría entre todos los antioqueños, en primera instancia, porque es un símbolo del progreso y resiliencia de nuestra tierra, y en segunda medida, porque se ha convertido en un ícono cultural que ha permeado nuestra esencia e idiosincrasia.

Ya lo había advertido el gobernador Aníbal Gaviria, pero la forma intempestiva y hasta indecorosa en la que el exacalde Quintero y el presidente Petro se han aliado para quitarle el manejo técnico que necesita el Metro, y volverlo un fortín burocrático, es una herida grave a la institucionalidad antioqueña, nuestras costumbres, valores y símbolos.

Pero si devolvemos la película a tan solo unas semanas atrás, el presidente Petro ya había dado señales, cuando insinuó, falazmente, que el Metro había sido un regalo de la Nación a Antioquia, cuando en realidad aportamos el 60% de los recursos y el Gobierno Nacional el 40% restante, contrario a lo que ocurre hoy gracias a la Ley de Metros, la cual estipula que las ciudades financiarían tan solo el 30% y el 70% restante, la nación.

Es decir, los antioqueños estamos pagando el doble de lo que hoy tendrían que pagar otras ciudades. Lo hacemos no solo con el pago al acceso al sistema integrado de transporte, sino con parte de los recursos de la sobretasa a la gasolina y el impuesto al tabaco, hemos logrado seguir aportando a la deuda. Adicionalmente, las seis líneas de Metrocable han sido financiadas en su totalidad con recursos de Medellín y Antioquia.

Hoy lo que pretenden hacer es flexibilizar el manual de funciones del gerente del Metro para que puedan politizarlo, dejando de lado el rigor técnico que debe tener, una práctica que se ha puesto de moda en el Gobierno Nacional, y que pone en riesgo la viabilidad financiera para seguir ampliando nuestro sistema masivo de transporte y haciendo las inversiones requeridas sin cálculo político.

Hoy por hoy, varios concejales hemos iniciado un proceso de moción de censura contra el alcalde encargado, en un intento de frenar la toma hostil al Metro, no obstante, el Gobierno Nacional tiene mayorías en la junta directiva y los tiempos en el Concejo de Medellín no dan para que haya un verdadero efecto jurídico, no obstante es una medida simbólica que busca despertar al pueblo antioqueño, haciendo un llamado a la unidad frente a lo que nos pertenece y cuidar lo que es de todos; los gobiernos que sin pudor atentan contra la institucionalidad, los valores y los íconos que nos representan deben recibir un mensaje de rechazo.

Hoy debemos decir al unísono que el Metro es de Medellín y de Antioquia, que sí nos pertenece, y que una entidad de este calibre, debe manejarse con criterios técnicos, por encima de revanchismos políticos. El exalcalde Quintero y el Presidente Petro harían bien en entender y acatar los resultados del 29 de octubre; un plebiscito a su gestión y dar señales de respeto a la voluntad del pueblo antioqueño.

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