(OPINIÓN) Democracia en peligro: ¡a las calles!. Por: Santiago Valencia González
Alexis de Tocqueville lo dijo hace casi dos siglos: el gran peligro para las democracias no es la tiranía abierta, sino la erosión lenta y silenciosa de las garantías individuales. Norberto Bobbio lo reafirmó en el siglo XX: sin garantías, los derechos no existen más que en el papel. Es decir, no ha
Alexis de Tocqueville lo dijo hace casi dos siglos: el gran peligro para las democracias no es la tiranía abierta, sino la erosión lenta y silenciosa de las garantías individuales. Norberto Bobbio lo reafirmó en el siglo XX: sin garantías, los derechos no existen más que en el papel. Es decir, no hay democracia verdadera donde no se respetan los derechos de cada ciudadano, incluso —y sobre todo— cuando ese ciudadano incomoda al poder.
Lo que está ocurriendo en Colombia con el juicio contra Álvaro Uribe Vélez debería estremecer a cualquier demócrata. No se trata de un asunto personal, ni de lealtades políticas: se trata de la defensa del debido proceso, de la presunción de inocencia, del principio de legalidad. Se trata de las garantías mínimas que un Estado debe ofrecer incluso al más poderoso… o precisamente a él, para demostrar que el poder no está por encima ni por debajo de la ley.
Pero lo que vemos es otra cosa: testigos cuestionados y premiados, pruebas manipuladas o fabricadas, interceptaciones ilegales avaladas, y una justicia cada vez más cómoda con el espectáculo que con la verdad. Una juez que no disimula su inclinación, una narrativa mediática que criminaliza la defensa, y un gobierno que calla, cuando no celebra. ¿Eso es justicia? ¿O es venganza?
La gravedad no está solo en el caso concreto, sino en lo que significa. Porque cuando las garantías se relativizan para uno, se debilitan para todos. Lo que hoy se le niega a Uribe, mañana se le podrá negar a cualquier ciudadano. Y cuando eso pasa, la democracia se vuelve una trampa.
Únete al canal de WhatsApp de IFMNOTICIAS para estar informado de manera oportuna y con detalle. IFMNOTICIAS · Información de VerdadUnirmePor eso el llamado es claro: este 7 de agosto, salgamos a las calles a defender la libertad, la democracia y las garantías que nos protegen a todos. No es una marcha por un hombre, es una marcha por los principios. Por el derecho a disentir, a defenderse, a no ser juzgado con sesgo ni con odio.
Marchamos para que no nos roben la justicia, ni el país. Marchamos para que la democracia no se convierta en una farsa al servicio de una ideología. Marchamos porque, como dijo Bobbio, la democracia no se mide por el número de votos, sino por la garantía efectiva de los derechos de todos, especialmente de las minorías, de los opositores, de los que no tienen voz.
Hoy más que nunca, defender a uno es defendernos a todos.

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