Tolima concentra cerca de la mitad de los incendios forestales registrados en el país
Colombia enfrenta una temporada de incendios forestales influenciada por menores lluvias, temperaturas elevadas y baja humedad en los suelos.
El departamento concentra, además, aproximadamente la mitad de los incendios forestales registrados en el país, de acuerdo con información analizada por el Instituto Humboldt.
El panorama ocurre en un periodo caracterizado por temperaturas elevadas y condiciones de menor disponibilidad de agua. Desde mayo de 2026 se han identificado anomalías en las temperaturas y, según el análisis del Instituto Humboldt, si esta tendencia continúa, los registros podrían superar los extremos observados durante 2024 y 2025.
La situación no se limita a los lugares donde existe cobertura boscosa. Las llamas también han alcanzado territorios destinados a la agricultura y la ganadería, además de sectores donde se encuentran viviendas y otros sistemas productivos. Esta interacción entre áreas naturales y actividades humanas amplía el alcance de los efectos ocasionados por los incendios.
Uno de los ecosistemas que enfrenta mayores riesgos es el bosque seco tropical. Su presencia se concentra, entre otras zonas, en los valles interandinos de las cuencas de los ríos Cauca y Magdalena, regiones donde el fuego ha encontrado condiciones favorables para avanzar.
La preocupación por este ecosistema está relacionada también con su estado de conservación. El Instituto Humboldt establece que más del 92 % de la cobertura original del bosque seco tropical ha desaparecido. Los fragmentos que aún permanecen han estado sometidos durante décadas a procesos de transformación y fragmentación.
El comportamiento de los incendios, sin embargo, no puede medirse únicamente por la cantidad de emergencias reportadas. Para el Instituto Humboldt existen tres aspectos fundamentales al momento de analizar su impacto: cuántas veces ocurren, qué extensión alcanzan y con qué intensidad se desarrollan.
Las condiciones previas del territorio tienen incidencia en el comportamiento de las llamas. Un suelo y una vegetación con mayores niveles de sequedad pueden favorecer que un incendio alcance una superficie considerable y genere mayores afectaciones. Por esta razón, la intensidad del fuego está relacionada con el estado que presentaba el terreno antes de que comenzara el evento.
Las causas de estos incendios constituyen otro de los elementos centrales del análisis. El Instituto Humboldt señala que el 99 % de los eventos de fuego registrados en Colombia está asociado con acciones humanas, por lo que las condiciones climáticas no representan por sí solas el origen de las emergencias.
Entre las actividades identificadas se encuentran las quemas agropecuarias y determinadas prácticas relacionadas con el turismo. También aparecen comportamientos como arrojar cerillas o colillas de cigarrillo en zonas donde las condiciones del terreno pueden favorecer la propagación del fuego.
En ese contexto, un incendio iniciado por una actividad humana puede encontrar un escenario particularmente vulnerable cuando coinciden temperaturas elevadas, menor humedad y vegetación seca. Estas condiciones pueden determinar la extensión que alcanza el fuego y la intensidad con la que afecta el territorio.
El director del Instituto Humboldt, según el análisis citado, señaló que los incendios se están presentando tanto en lugares que conservan remanentes de bosque seco como en paisajes donde existe una combinación de actividades agrícolas y ganaderas.
Esta característica hace que la atención de las emergencias involucre no solamente la protección de áreas naturales. Los territorios productivos y las comunidades asentadas en las zonas expuestas también forman parte del escenario en el que se desarrollan estos eventos.
El Instituto Humboldt ha señalado la importancia de que las medidas frente a los incendios cuenten con la participación de quienes habitan, trabajan y administran estos territorios. Comunidades, empresas y autoridades tienen presencia directa en las zonas donde convergen ecosistemas naturales, actividades productivas y asentamientos.
La temporada de 2026 presenta así un escenario en el que las condiciones ambientales y las actividades humanas confluyen en la ocurrencia y propagación de los incendios. Mientras las altas temperaturas y la sequedad aumentan la vulnerabilidad del territorio, las acciones humanas aparecen como el principal factor identificado detrás del inicio de los eventos.
La situación de Tolima, con cerca de 30.000 hectáreas afectadas, representa una de las principales expresiones de esta temporada. A esto se suma la presión sobre ecosistemas como el bosque seco tropical, cuya cobertura original ya ha sufrido una pérdida superior al 92 %.
Los datos recopilados por el Instituto Humboldt ponen el foco en la necesidad de observar los incendios no solo como emergencias aisladas, sino también por su relación con las condiciones del territorio, el estado de los ecosistemas y las actividades que se desarrollan en las zonas donde se presentan.
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