Riesgo de desabastecimiento energético en Colombia pone en alerta al sector ante posible fenómeno de El Niño en 2026
El país podría enfrentar dificultades en el suministro de energía en los próximos meses debido a la probabilidad de un fenómeno de El Niño severo en el segundo semestre de 2026. HIDROITUANGO S.A. planteó la necesidad de tomar decisiones anticipadas para reducir el impacto en tarifas y evitar eventuales racionamientos.
La posibilidad de un fenómeno de El Niño severo hacia el segundo semestre de 2026 ha encendido alertas en el sector energético colombiano. De acuerdo con proyecciones climáticas, este evento implicaría una reducción significativa de las lluvias, afectando los caudales de los ríos y disminuyendo los niveles de los embalses, lo que podría comprometer el suministro de energía en el país si no se adoptan medidas oportunas.
En contextos de sequía, el sistema energético colombiano reduce su dependencia de la generación hidroeléctrica y recurre en mayor medida a plantas térmicas. Sin embargo, si este cambio no se gestiona con anticipación, se podrían generar incrementos en las tarifas de energía e incluso escenarios de racionamiento.
Ante este panorama, HIDROITUANGO S.A. planteó la necesidad de que la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) revise las restricciones vigentes, priorizando la seguridad energética nacional. La empresa advirtió que un escenario de escasez tendría efectos sobre hogares, industrias y la economía en general, por lo que hizo un llamado a actuar antes de que las condiciones climáticas se agraven.
Entre las medidas propuestas se encuentra la de almacenar una mayor cantidad de agua en el embalse de Hidroituango, en línea con iniciativas planteadas por el gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón. Actualmente, esta central aporta cerca del 12 % de la energía que consume Colombia y representa más del 20 % de la capacidad hidroeléctrica del departamento.
La central, considerada la más grande del país, enfrenta limitaciones operativas debido a restricciones ambientales que impiden que el nivel del embalse supere los 408 metros. Esta situación hace que parte del agua que llega no pueda ser almacenada y continúe su curso río abajo, pese a que podría utilizarse para la generación de energía en periodos de mayor demanda.
De acuerdo con la empresa, si no existieran estas restricciones, el embalse podría alcanzar los 420 metros, su nivel máximo técnico, lo que permitiría aprovechar la totalidad de su capacidad. En términos operativos, elevar de manera controlada el nivel actual permitiría aumentar significativamente el volumen de agua disponible y reducir el riesgo de desabastecimiento en momentos críticos.
La compañía advirtió que, de mantenerse las condiciones actuales, Hidroituango podría verse obligada a disminuir su generación durante el fenómeno de El Niño por falta de agua, en un momento en el que el sistema requeriría mayor respaldo energético.
Otra de las medidas planteadas es el uso preventivo de plantas térmicas, que actualmente operan por debajo de su capacidad. Su activación anticipada permitiría conservar el agua de los embalses para etapas más críticas de la sequía. Para ello, se considera necesario garantizar el suministro de combustibles como el gas natural, con el fin de evitar contingencias posteriores.
El gerente general de HIDROITUANGO S.A., Alejandro Arbeláez, señaló que “la energía más costosa es la que falta durante un apagón. Por eso, ante la llegada del fenómeno de El Niño, es clave comenzar desde ahora a ahorrar agua en los embalses y compensar la generación activando ya las termoeléctricas”.
Asimismo, explicó que “la idea principal es clara: guardar agua hoy cuando nos sobra y gastarla luego durante El Niño permitirá no sólo garantizar el suministro, sino moderar los impactos tarifarios de la sequía. Así, durante el segundo semestre y en pleno fenómeno de El Niño, Colombia podrá operar con una combinación equilibrada entre energía hidráulica, más barata, y energía térmica, más costosa pero necesaria como respaldo”.
Para evaluar estas propuestas, la Gobernación de Antioquia avanza en la estructuración de una mesa técnica departamental en la que participarían actores del sector energético, la academia, gremios y autoridades ambientales. El objetivo es coordinar acciones preventivas y formular recomendaciones conjuntas al Gobierno Nacional frente a la llegada del fenómeno climático.
Desde la empresa se indicó que la experiencia en el sector evidencia que las crisis energéticas están asociadas a la falta de decisiones oportunas más que a la ausencia de información. En este sentido, se planteó que, aunque la generación térmica implica mayores costos en el corto plazo, la falta de energía tendría efectos más amplios sobre la economía, el empleo y las actividades cotidianas.
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