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Reforma a la salud incluye chamanes y curanderos para atender enfermedades, ¿avance o retroceso?

Aparte de que el sistema de salud para el gobierno es malo y lo señala de ser un negocio inservible, se piensa cambiar absolutamente todo. Para algunos expertos, la salud de Colombia tiene puntos buenos y otros por fortalecer. Sin embargo, la conducta del gobierno es hacia la destrucción y el cambio

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Redacción IFM
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IFM Noticias

Aparte de que el sistema de salud para el gobierno es malo y lo señala de ser un negocio inservible, se piensa cambiar absolutamente todo. Para algunos expertos, la salud de Colombia tiene puntos buenos y otros por fortalecer. Sin embargo, la conducta del gobierno es hacia la destrucción y el cambio total, lo que pondría en riesgo a toda la población.

Es tan drástico el cambio que proponen Petro y su ministra Corcho, que plantean un programa de salud predictiva que gire alrededor de la prevención, algo que es loable e incluso absolutamente necesario hacer, porque el país necesita volcar los recursos más que a curar, a prevenir la enfermedad en la población. El problema está en la manera de hacerlo.

Como es costumbre en los regímenes de izquierda radical, son muy buenos para diagnosticar los problemas, pero no así las soluciones. Es por esto que llaman particularmente la atención, las últimas declaraciones de Carolina Corcho, ministra de Minas, que plantea transformar de manera drástica al sector salud, donde se reconocerá la cosmovisión de las comunidades indígenas y afros, así como sus médicos ancestrales, como parte del sistema. 

Algo que genera una profunda preocupación porque no queda claro cómo se va a implementar, pues se dejaría a mucha gente de las comunidades apartadas, y que antes recibía medicina académica y científica, en manos de chamanes y curanderos donde prolifera el uso y el abuso de hierbas y sustancias con propósitos terapéuticos.

Una práctica muy extendida en comunidades ancestrales, y que ha servido para atender todo tipo de enfermedades sin incrementar el bienestar de dichas poblaciones que reportan los más elevados índices de mortalidad materna, infantil, y en diversas patologías.

Mientras tanto la comunidad científica, desde tiempo atrás, ha advertido hasta la saciedad que ninguno de los beneficios atribuidos a este tipo de medicina es probado, y podría ser incluso fatal ya que su efectividad no está científicamente certificada con estudios profundos que la respalden.

Por otra parte, el programa de salud predictiva propuesto por el gobierno, comenzará a operar en Magdalena, Antioquia, Bogotá, Pasto, Quindío, Valle, Cali, Boyacá, Medellín, Cundinamarca, Coyaima, Villavicencio, Manizales y Vaupés. La ministra de salud Carolina Corcho describió este proyecto de salud predictiva, dejando en el aire el tema de la medicina ancestral.

Algo que también abriría la puerta para que más adelante el gobierno salga a decir que hay déficit de personal, como en tiempos de pandemia, donde dirigentes polémicos como Daniel Quintero salieron a proponer médicos cubanos, una solución también preocupante y absolutamente cuestionable por sus implicaciones en materia política, sanitaria (son, en su mayoría, charlatanes) y de seguridad para el país.

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