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Quiere reconectar a África con su diáspora… ¿vicepresidente de dónde? ¿De Colombia?

Muchos blancos, mestizos, mulatos, negros e indígenas depositaron su voto por Gustavo Petro y Francia Márquez, creyendo que esa fórmula trabajaría por el mejoramiento de la calidad de vida de los colombianos. Sin embargo, parece que la vicepresidente tiene prioridades muy distintas –y lejanas– a qui

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Redacción IFM
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IFM Noticias

Muchos blancos, mestizos, mulatos, negros e indígenas depositaron su voto por Gustavo Petro y Francia Márquez, creyendo que esa fórmula trabajaría por el mejoramiento de la calidad de vida de los colombianos.

Sin embargo, parece que la vicepresidente tiene prioridades muy distintas –y lejanas– a quienes le compraron el eslogan propagandístico de «vivir sabroso».

Ella tiene su mirada puesta en el África, en los descendientes de los negros que llegaron a estas tierras, en barcos cargados de esclavos hace más de 400 años. Pero cuidado: para Márquez, el esclavismo ha sido padecido exclusivamente por los negros provenientes del África.

Francia Márquez ignora, por ejemplo, la esclavitud de europeos entre los siglos XVI y XIX, cuando en las incursiones esclavistas musulmanas, conocidas como razzias, capturaban cristianos en ciudades y pueblos costeros europeos, principalmente en Italia, Francia, España y Portugal, pero también en las Islas Británicas, los Países Bajos e Islandia.

Se calcula que fueron más de un millón de europeos esclavizados en el norte del África (vendidos principalmente en Argel) y, hasta ahora, no se ha visto a ningún político de esos países, pidiendo reparaciones históricas por semejante atrocidad.

Según Márquez, ella tiene el propósito de «dignificar a los pueblos negros en el mundo y permitir que África se reconecte con su diáspora», pues lo de ella son los mensajes de resistencia y reparación.  

En el marco de esa «reconexión», en el Foro Permanente de Afrodescendientes, la vicepresidente propuso la condonación de la deuda externa como «reparación histórica» a los pueblos que han sufrido colonialismo, trata transatlántica y esclavización.

En otras palabras, la vicepresidente de Colombia fue a la ONU a decir que los países colonizadores tienen una deuda histórica con Colombia y por lo tanto, no se debería pagar la deuda externa.

Ese mensaje dejará un mal sabor en la banca internacional, en los organismos multilaterales y en las calificadoras de riesgo, pues es la voz de la segunda funcionaria más importante del país, la que plantea la condonación de la deuda externa, la misma que se ha venido adquiriendo durante décadas, para suplir las necesidades de un Estado derrochador, asistencialista, burocrático y parasitario.

De hecho, la propuesta Márquez, que sonó más a exigencia, es similar al victimismo de aquellas personas que se acercan a un banco, o a un amigo, para pedirle –con una sonrisa en los labios– un préstamo y después, con la plata en la mano, gritan a los cuatro vientos que son víctimas del prestamista, cuando lo cierto es que nadie los obligó a contraer la deuda.

De hecho, la postura de Francia Márquez, de la condonación como reparación histórica, es un pésimo mensaje internacional, que interpretará tales declaraciones como un intento, o un propósito, por negarse a pagar la deuda asumida por el Estado colombiano.

Así las cosas, el mensaje tendrá consecuencias, en un futuro cercano, en las calificadoras de riesgo, quienes tienen la posibilidad de reducir la calificación crediticia de Colombia, lo que significaría un incremento en las tasas de interés para los empréstitos que haga el país en el exterior, por lo cual, el Estado tendrá que destinar más recursos para amortizar la deuda y reducir la inversión en temas como salud, infraestructura y seguridad.

Reacciones al discurso de la vicepresidente en Suiza

Como era de esperarse, la nueva salida de la vicepresidente no cayó bien en diferentes sectores políticos y de opinión.

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