¿Es fácil gobernar?
Por José Abad Zuleta Cano Desde la más remota historia de la humanidad, el ejercicio del poder se manifiesta en la lucha por lograr el manejo de los conglomerados sociales, desde el mínimo grupo hasta las grandes sociedades, pueblos, naciones y países. Los pensadores y filósofos han elaborado constr

Por José Abad Zuleta Cano
Desde la más remota historia de la humanidad, el ejercicio del poder se manifiesta en la lucha por lograr el manejo de los conglomerados sociales, desde el mínimo grupo hasta las grandes sociedades, pueblos, naciones y países.
Los pensadores y filósofos han elaborado construcciones dialécticas indicando cómo se puede ser un buen gobernante, características, componentes, hasta el punto de que hoy, muchos de esos elementos son fundamento en la preparación y entrenamiento de quienes creen tener las habilidades y conocimiento para gobernar.
Es de la esencia de los seres humanos considerar sus habilidades, simples destrezas cotidianas, suficientes para ejercer el gobierno, una familia, negocios, bienes, entidades y pequeños grupos sociales, pero de esa elementalidad, a creer que se tienen las habilidades y competencias para gobernar una ciudad, departamento o país, se cae en diferencias y distancias pueden ser abismales, y conlleva a efectos catastróficos.
¿Cómo entender el concepto de gobernar?
“1.tr. Mandar con autoridad o regir algo. U. t. c. intr.
2. tr. Dirigir un país o una colectividad política. U. m. c. intr.” (DRAE)
Pero ¿Qué elementos fundamentales se requieren para ejercer el gobierno, en cualquiera de sus modalidades?
Es incuestionable que la acción de gobernar nunca ha sido fácil y mucho menos ahora, en que los conglomerados sociales son dueños de un cumulo de información, de la que no se disponía en la antigüedad, información que sensibiliza a los gobernados en torno a sus necesidades, urgencias, complementaciones existenciales y que les motivan a exigir del Estado y sus gobernantes satisfacciones inmediatas.
La cercanía del gobernante y gobernados, la exposición continua de las falencias y restricciones conceptuales del gobernante; los compromisos de carácter político; la urgencia de tener una visión global y particular de todos los fenómenos que mueven a exigencias radicales a los grupos sociales; las destrezas para las conciliaciones, negociaciones y estructura de planes, programas factibilidades y ejecutorias, hacen absolutamente complejo y difícil la acción de gobernar.
¿Es entonces suficiente la preparación académica, la fundamentación política, el apoyo de grupos de poder social, económico e intelectual, para ejercer un gobierno con competencias básicas y que permita llenar las expectativas de los asociados?
En aras de la inmediatez que caracteriza las relaciones y acciones de la vida de hoy, se podría pensar que para gobernar solo se requería el simple deseo, los apoyos o la arrogante de sentirse muy inteligente, superdotado, conocedor de todos los fenómenos sociales, pero, ¿será eso suficiente para ejercer la labor de gobernar?
La superficialidad en las concepciones de las grandes responsabilidades ha llevado a muchas personas a creer, equivocadamente, por supuesto, que su experiencia en el sufrimiento, su sensibilidad, las relaciones con grupos excluidos; la visión conceptual de lo que se podría hacer para resolver los innumerables problemas sociales.
la idea de que todo, en la acción de gobernar, se puede hacer por la autoridad, que la elección popular puede generar en quien es elegido para gobernar; la creencia de que por la calidad de gobernante, la autoridad que ello implica, la sujeción de los gobernados a las directrices del gobierno, las buenas intenciones, la espiritual creencia de que para gobernar solo se requiere, “ser buena persona” o “sentirse solidario” o pensarse en una especie de posibilidad de pasar a la historia con las acciones que el poder permite realizar por los desprotegidos, por los pobres, perseguidos o maltratados, es suficiente para gobernar y por ello se postulan en elecciones, aceptan candidaturas y aspiran al poder, interiorizando en sus acciones que están preparados PARA GOBERNAR.
Gran equivocación, total equivocan.
Gobernar no es tan fácil como la mayoría de asociados de todos los grupos sociales, creen.
Gobernar, fundamentalmente, además de preparación académica, apoyos, elecciones, visión conceptual sobre la fenomenología social y las alternativas de solución, implica capacidad de acción y reacción; visión periférica para detectar los obstáculos en las relaciones políticas, los requerimientos legales, las exigencias insustanciales de los grupos sociales, en síntesis, se requiere capacidad, sensibilidad y objetividad de carácter universal.
Es comprenderlo todo, alternativas de realización, obstáculos, factibilidades, y algo que muchos creen que no es complicado, y es la capacidad de elección de un equipo de trabajo, ejecutivos, visionarios, solucionadores de problemas, no simples aduladores, ni a colaboradores que creen que se las saben todas y que por sus “experiencias”, se sienten en capacidad de darle ordenes soterradas al gobernante.
Es claro, no es fácil gobernar.
Y en nuestro país, estos superficiales elementos que describo, contundentes y complejos por demás, parece que nada les dicen a los innumerables candidatos a gobernar, y celebramos la designación de estos y de todas las calidades; nos llenamos de optimismo, de confianza; nos realizamos en solidaridad y acompañamiento de esas designaciones y elecciones, como si en el desconocimiento de la dificultad y complejidad que implica gobernar, todo se resolviera con el simple deseo.
Es elemental entender que, esa visión reduccionista de lo que realmente significa gobernar, nos conducirá inexorablemente a la agudización de los problemas que aquejan a nuestra sociedad; al alejamiento de las posibilidades de identificación, planeación y realización de verdaderas acciones de gobierno dirigidas a soluciones materiales, objetivas y diversas de los innumerables problemas sociales que desde siempre nos aquejan.
En la creencia general y popular, no solo, de que es fácil gobernar, sino que todos están capacitados para hacerlo, tiene sentido recordar que, “Hay tres clases de intelecto: el primero discierne por sí; el segundo entiende lo que los otros disciernen, y el tercero no discierne ni entiende lo que los otros disciernen. El primero es excelente, el segundo bueno y el tercero inútil.” https://www.frasess.net/frases-de-maquiavelo-396.html

Noticias relacionadas
Claudia López denunció a Petro por presunta participación en política y ataques a su campaña presidencial
La candidata presidencial aseguró ante la Comisión de Seguimiento Electoral que el presidente…
Lluvias aumentarán en gran parte del país durante la semana, según pronóstico del Ideam
El Ideam advirtió que entre este lunes 25 y el viernes 29 de mayo se prevé un incremento gradual de…
AGÉNDESE. No es el futuro, es ahora: este jueves, mujeres liderarán la conversación en tecnología y periodismo en Latinoamérica
Laura Mejía, directora de IFMNOTICIAS, participará en charla sobre liderazgo femenino en tecnología…