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¡El que calla, otorga! El silencio del nuevo gobierno ante el asesinato de nuestros policías

No les importa si están en sus casas, o en un restaurante desayunando, o atendiendo un caso en cualquier calle de nuestro país: a los asesinos y terroristas solo les interesa el dinero que recibirán por cada policía asesinado y el bono adicional por el armamento robado. Los nombres de Luisa Fernanda

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Redacción IFM
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IFM Noticias

No les importa si están en sus casas, o en un restaurante desayunando, o atendiendo un caso en cualquier calle de nuestro país: a los asesinos y terroristas solo les interesa el dinero que recibirán por cada policía asesinado y el bono adicional por el armamento robado.

Los nombres de Luisa Fernanda Zuleta, Andry Vanessa Merlano, Henry Castillo, Yueyler Blandón, Wilmer Genes, Diomedes Chaverra, Rafael Solano, José Leonardo Jaimes, Sergio Vergara, Fernando Murcia, Sergio Yepes, Alexander García, Francisco Javier Pacheco y Yorman Gabriel Figueroa, entre muchos otros; no existen en la agenda del nuevo gobierno.

Hasta el momento, sus nombres no han sido mencionados ni por el presidente electo ni por sus bullosos colaboradores. De hecho, los mismos que convirtieron el Congreso de la República en una guachafita, con las fotos de los «líderes sociales» muertos durante el gobierno de Duque, guardan un espantoso silencio frente al asesinato de nuestros policías. Resulta evidente que, para ellos, hay muertos de primera y muertos de segunda.

Ese doble racero demuestra que a los miembros del Pacto Histórico solo les interesan los suyos, en especial si son «jubilados» de algún grupo terrorista o si «trabajan» en la ilegalidad del narcotráfico, porque no se ha leído ni una letra sobre la tortura y asesinato de Jesús Montano, ni un pronunciamiento, que todos sabemos que sería hipócrita, sobre los policías asesinados.

¿Qué dirá el prohombre Gustavo Bolívar por el asesinato de esos «cerdos» en las calles de Colombia, especialmente de Antioquia? Para injuriarlos, le sobra verborrea, pero para defenderlos y condenar enérgicamente el asesinato de los policías, se esconde y calla, no sea que lo vean como simpatizante del «guerrerismo». Es tal la deformidad moral ocasionada por las narrativas criminales de los que ostentarán el poder desde el 7 de agosto, que defender a la Policía es una actitud «guerrerista», mientras que atacarla y odiarla es parte del libre desarrollo de la personalidad de los desquiciados adoctrinados.

El silencio del nuevo gobierno duele en la Policía Nacional: ¿quién va a hablar por los que tienen que guardar silencio? ¿Quién va a salir en su defensa? Los sentimientos en la institución son de derrota y desconsuelo, de acuerdo con las conversaciones que sostuvo IFMNOTICIAS.COM con algunas fuentes policiales.

Aunque los policías no esperaban nada distinto de los miembros del Pacto Histórico, lo cierto es que ese silencio es una incitación para asesinar a más policías, pues pareciera una patente de corso para «salir a cazarlos, ya que a nadie le importan». Entre tanto, la ciudadanía ve a los policías como paisaje, como objetivos a los que es válido asesinar, mientras que ellos, los policías, siguen poniendo el pecho, sin apoyo ni respaldo.

En últimas, son vidas sacrificadas en aras de favorecer la intención política del entrante gobierno narcocomunista, que utilizará esa sangre para aterrorizar e insistir en la impunidad, a la que llamará «paz», con los ejércitos privados del narcoterrorismo en Colombia. Y los policías, callados, porque por cualquier cosa que digan, serán objeto de ataques inmisericordes por «participar en política».

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