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El país avanzó en regulación del vapeo, pero persisten alertas médicas por efectos en jóvenes

En los últimos dos años, Colombia fortaleció las medidas de control sobre el uso de vapeadores mientras aumentaron las alertas médicas sobre sus efectos en la salud respiratoria, especialmente en jóvenes.

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El país avanzó en regulación del vapeo, pero persisten alertas médicas por efectos en jóvenes

El médico neumólogo Óscar Muñoz, director científico del Instituto Respira Conciencia, advirtió que el vapeo, aunque inicialmente fue percibido como una práctica inofensiva, comenzó a mostrar consecuencias relevantes en la salud respiratoria de los usuarios.

Según explicó el especialista, el pulmón no está diseñado para inhalar aerosoles químicos, muchos de ellos con compuestos de efectos aún desconocidos. En ese sentido, señaló que podrían presentarse casos de inflamación pulmonar aguda, acumulación de líquido en los alvéolos y compromisos respiratorios que, en situaciones graves, podrían requerir hospitalización o ventilación mecánica.

Una de las principales alertas médicas fue la lesión pulmonar asociada al vapeo, conocida como EVALI, que puede manifestarse como una neumonitis aguda severa y progresar en algunos casos a síndrome de distrés respiratorio agudo. De acuerdo con los especialistas, este cuadro clínico pudo confundirse con otras enfermedades, lo que dificultó su diagnóstico oportuno.

El profesional señaló que el perfil más frecuente de los pacientes afectados correspondía a jóvenes que llegaban a los servicios de salud con fiebre, fatiga extrema, dificultad para respirar, tos persistente y dolor torácico, sin que en muchos casos se asociara inicialmente al vapeo debido a la percepción de bajo riesgo.

Más allá de los cuadros agudos, Muñoz advirtió sobre efectos sostenidos en el tiempo, relacionados con la exposición a partículas ultrafinas, metales y compuestos orgánicos volátiles, los cuales podían generar inflamación crónica y afectar la función pulmonar. “No es inocuo, y ese es el principal problema de percepción que tenemos hoy”, indicó.

El crecimiento del fenómeno también generó preocupación en Colombia. Estudios recientes muestran que el consumo de vapeadores en jóvenes supera incluso al del cigarrillo tradicional en algunos grupos poblacionales.

En poblaciones vulnerables, los riesgos son considerados mayores. En adolescentes, el vapeo fue señalado como una posible puerta de entrada al consumo de nicotina y otras sustancias, mientras que en mujeres embarazadas se asoció con riesgos como parto prematuro y bajo peso al nacer.

Aunque en algunos casos se planteó como herramienta para dejar de fumar, el especialista aclaró que no fue una recomendación general y que solo podía considerarse en situaciones específicas bajo supervisión médica.

En paralelo, Colombia avanzó en el fortalecimiento de su marco regulatorio desde 2024, cuando la Ley 2354 extendió a los vapeadores las restricciones ya existentes para el tabaco, incluyendo limitaciones a la venta, la publicidad y el uso en espacios públicos cerrados, además de campañas educativas y controles más estrictos.

Estas medidas se complementaron con acciones locales, como la decisión de Medellín en octubre de 2025 de prohibir el uso de vapeadores en instituciones educativas, con el objetivo de reforzar la protección de niños, niñas y adolescentes.

Desde el ámbito de la salud pública, las autoridades y expertos coincidieron en que el endurecimiento de las medidas respondió a una realidad observada en los servicios médicos.

“El vapeo dejó de ser percibido como inofensivo y pasó a convertirse en una preocupación real de salud pública, tanto por sus efectos respiratorios como por la falsa sensación de seguridad con la que aún circula”, concluyó el especialista.

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