(EDITORIAL) Un nuevo amanecer en Venezuela y una lección para Colombia
Hoy Venezuela vive un hecho histórico. La caída del régimen de Nicolás Maduro no solo abre la puerta al regreso de la democracia, sino que devuelve la esperanza a millones de venezolanos tras más de 25 años de autoritarismo. Este momento, además, debe ser un llamado de alerta para Colombia: un recor
Hoy Venezuela vive un hecho histórico. La caída del régimen de Nicolás Maduro no solo abre la puerta al regreso de la democracia, sino que devuelve la esperanza a millones de venezolanos tras más de 25 años de autoritarismo. Este momento, además, debe ser un llamado de alerta para Colombia: un recordatorio de que la libertad y la ética no son negociables.
El fin del régimen de Maduro traerá verdades que no podemos ignorar: alianzas, pactos y conexiones entre actores políticos de este lado de la frontera y el llamado Cartel de los Soles. Esta es una oportunidad para que la justicia y la transparencia lleguen, y para que la ciudadanía comprenda cómo la corrupción y la criminalidad se han sostenido durante décadas.
Es importante que este hecho no se reduzca a una mera demostración de fuerza, sino que se convierta en una acción decisiva que acelere la transición pacífica y el renacer de la democracia en Venezuela. Para Colombia, la caída de la dictadura también representa la posibilidad de mayor estabilidad, prosperidad y claridad sobre los vínculos que han afectado nuestra seguridad y nuestra política interna.
Nuestra solidaridad debe estar con el pueblo venezolano, que ha soportado represión, violencia y la pérdida de libertades fundamentales durante tanto tiempo. Su resistencia es un recordatorio de que la democracia se defiende todos los días. Como ciudadanos, no podemos permitir que la ética, la libertad y las instituciones se conviertan en herramientas de ambición o intereses personales.
En Colombia, en vísperas de elecciones, este es un momento para reflexionar con claridad. No podemos repetir los mismos errores. Debemos elegir líderes que respeten las reglas, fortalezcan la institucionalidad y protejan nuestra democracia. La libertad no es negociable, y nuestro futuro no puede estar en manos de improvisación, populismo o desprecio por la ley.
Hoy Venezuela comienza un nuevo capítulo, y con él nace la esperanza de reconstruir la democracia y la justicia. Colombia tiene la oportunidad de aprender de esta historia, mirar hacia adelante y construir un futuro basado en ética, estabilidad y libertad para todos. Nunca más podemos permitir que la historia se repita.
Nuestra mirada y solidaridad están con el pueblo venezolano, que ha mostrado valentía y resiliencia frente a años de autoritarismo. Que su lucha por la libertad inspire respeto y compromiso con la democracia en toda la región. Para Colombia, esto es un recordatorio de que nuestra libertad y nuestras instituciones dependen de las decisiones que tomemos hoy; debemos actuar con conciencia, elegir con responsabilidad y proteger lo que nos pertenece como sociedad. La esperanza existe, pero requiere vigilancia, ética y liderazgo comprometido.
En Venezuela ya está cesando la horrible noche. En Colombia faltan 216 días. No podemos volver a equivocarnos. Colombia jamás puede perder la libertad.
Noticias relacionadas
Especial Día del Padre: Los padres que están redefiniendo la masculinidad en Colombia
La figura del padre colombiano se transforma: de proveedor a cuidador activo, redefiniendo la…
Petro respaldó esfuerzos de paz entre Estados Unidos e Irán y propuso un pacto de integración para las Américas
Tras conocerse el anuncio del Gobierno de Pakistán sobre un supuesto acuerdo de paz entre Estados…
Juan Jiménez Lara: “El mayor reto para Medellín será recuperar la empatía para proteger los animales”
En el marco de las actividades realizadas durante junio con motivo de la conmemoración del Mes del…