(EDITORIAL) ¿Marchas como paisaje?
había un objetivo, desestabilizar el Gobierno de Iván Duque y allanar el camino para la presidencia de Gustavo Petro.
Si en algo la izquierda tiene experiencia, es en desgastar a los Gobiernos en las calles, y desde las calles. Solo basta recordar el llamado «estallido social», que fue una estrategia que partió de la extrema izquierda representada en las guerrillas y vinculó a los movimientos de oposición, donde sin importar los medios que se utilizaran, había un objetivo: desestabilizar el Gobierno de Iván Duque y allanar el camino para la presidencia de Gustavo Petro.
Desde que llego Gustavo Petro a la Presidencia de la República se han llevado a cabo gran cantidad de marchas, unas desde la oposición al Gobierno de Gustavo Petro y otras en apoyo a la gestión, al punto que si se anuncia de una nueva, la expresión es: ¡otra vez!
Las protestas, bloqueos, vandalismo y destrucción que utilizaron en las marchas en el 2021 por parte de los autollamados Primera Línea, aún persisten en el recuerdo de los colombianos, quienes no olvidan cómo unos apoyaron estos actos, mientras otros indignados veían como se atentaba contra la institucionalidad y la economía de Colombia.
Ahora, para la izquierda de Gustavo Petro, las movilizaciones sociales de aquellos que no están de acuerdo con sus propuestas, no son más que un grupo de gentes privilegiadas que de manera pacífica salen a las calles, con arengas, pancartas y banderas, a exigir el derecho que los escuchen, a la vez que representan a esos millones de votantes que en las urnas le dijeron no a Petro.
La izquierda sabe que las manifestaciones son solo eso,protesta pacífica en contra de una serie se reformas que solo traerán un retroceso en el tiempo, el país no progresará y los primeros en manifestar este descontento fueron los 10.580.412 votantes que le manifestaron en las urnas no estar de acuerdo con el gobierno y votaron en su contra.
Ahora son miles de personas entre ciudadanos, reservistas y políticos que desde las calles le dicen no a las reformas del Gobierno del presidente Gustavo Petro, pero desde allí la respuesta es minimizar la protesta pacífica.
Las movilizaciones vienen sufriendo un desgaste y en esto la izquierda es especialista, cabe recordar los millones de personas que rechazaban el Gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela, pero poco a poco se fueron congelando y terminaron en el olvido.
Hay que tener mucho cuidado con las protestas que se realizan en las diferentes ciudades de Colombia contra el Gobierno de Petro, con sus escándalos, propuestas y manejos porque en esta época electoral son muchos los candidatos que se «solidarizan» y de pronto aparecen de la mano del Gobierno, tratando de acomodar sus propios intereses.
Es importante tener en cuenta que la movilización de las gentes que no están de acuerdo con el Gobierno, no pueden utilizarse por los candidatos de turno para conseguir votos para el 29 de octubre y que las marchas no deben convertirse en una rutina que las reduzca a un simple un paisaje más de la vida sociopolítica de Colombia.
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