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Colombia registró su peor puntaje en democracia y quedó al borde de ser “régimen híbrido”

Colombia alcanzó su calificación más baja desde 2006 en el Índice Global de Democracia elaborado por Economist Intelligence Unit, con un puntaje de 6 sobre 10 que la ubica en el umbral de la categoría denominada “régimen híbrido".

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Colombia registró su peor puntaje en democracia y quedó al borde de ser “régimen híbrido”
Foto: Cortesía de Economist

Dicha calificación es utilizada para describir sistemas en los que coexisten prácticas democráticas con dinámicas propias de regímenes no plenamente democráticos. El resultado se desprende del informe más reciente de esta medición internacional, que evalúa el desempeño de los países en cinco dimensiones: procesos electorales, funcionamiento del gobierno, participación política, cultura política y libertades civiles.

En el caso colombiano, la calificación refleja variaciones en estos indicadores frente a años anteriores, lo que se traduce en una posición más cercana a los niveles inferiores de la clasificación. Desde que el índice comenzó a elaborarse en 2006, Colombia había mantenido una puntuación que le permitía ubicarse dentro del grupo de democracias consideradas imperfectas.

Sin embargo, la cifra actual representa un cambio dentro de esa trayectoria, al situar al país en el límite con la categoría siguiente, que agrupa a sistemas con mayores restricciones o debilidades institucionales. El informe señaló que la clasificación de los países no depende de un único factor, sino de la interacción de variables que incluyen tanto el desarrollo de procesos electorales como la capacidad de las instituciones para operar de manera estable, así como el grado de participación de la ciudadanía en la vida política. En ese sentido, la puntuación asignada a Colombia responde a la evaluación conjunta de estos elementos.

La categoría de “régimen híbrido”, que se encuentra inmediatamente por debajo de las democracias imperfectas, agrupa a países donde los mecanismos electorales coexisten con limitaciones en otros ámbitos del sistema político. Con un puntaje de 6, Colombia queda justo en el margen que separa ambas clasificaciones, lo que implica que cualquier variación adicional podría modificar su ubicación dentro del índice.

Este resultado se presenta en un contexto en el que distintos sectores han planteado debates sobre el estado de las instituciones y el funcionamiento del sistema político. La medición del Economist Intelligence Unit se suma a otras evaluaciones internacionales que observan la calidad de la democracia a partir de parámetros comparables entre países.

El índice es utilizado como referencia en análisis sobre gobernabilidad, estabilidad institucional y percepción internacional de los sistemas políticos. Sus resultados suelen ser considerados por organismos, inversionistas y centros de estudio para evaluar condiciones internas en distintos países.

En el caso colombiano, la calificación de este año marca un punto dentro de la serie histórica del indicador, al ser la más baja registrada desde su creación. La medición no solo establece una comparación con otros países, sino también con el propio desempeño del país a lo largo del tiempo, lo que permite identificar cambios en los distintos componentes evaluados.

Aunque el informe no indica medidas específicas, sí plantea un panorama en el que los indicadores analizados muestran variaciones que inciden en la posición del país dentro de la clasificación global. Estos resultados se producen mientras continúan las discusiones internas sobre participación política, funcionamiento institucional y garantías en el ejercicio de derechos.

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