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Con una eucaristía, familiares y ciudadanos recordaron a Miguel Uribe Turbay un año después del atentado que conmocionó al país

A un año del atentado que acabó con la vida de Miguel Uribe Turbay, familiares, amigos, dirigentes políticos y ciudadanos se reunieron en una eucaristía conmemorativa para rendir homenaje a su memoria, recordar su legado de servicio público y enviar un mensaje de rechazo a la violencia política en Colombia.

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Con una eucaristía, familiares y ciudadanos recordaron a Miguel Uribe Turbay un año después del atentado que conmocionó al país

Entre oraciones, velas encendidas y mensajes de esperanza, familiares, amigos y seguidores de Miguel Uribe Turbay participaron este domingo en una eucaristía conmemorativa realizada al cumplirse un año del atentado que marcó profundamente la vida política y social del país.

La ceremonia religiosa reunió a seres queridos, líderes políticos, representantes de distintos sectores y ciudadanos que quisieron acompañar a la familia en una jornada dedicada a honrar la memoria del dirigente y a recordar el impacto que dejó su trayectoria pública.

El encuentro estuvo cargado de simbolismo y reflexión. Durante la celebración se elevaron plegarias por su memoria y se destacaron los valores que, según quienes lo conocieron, guiaron su vida personal y política. La música, los arreglos florales y las velas que rodearon el altar se convirtieron en elementos centrales de un homenaje marcado por la emotividad y el recuerdo.

Uno de los momentos más significativos de la jornada fue la intervención de su padre, Miguel Uribe Londoño, quien compartió con los asistentes una reflexión sobre el difícil camino que ha recorrido la familia desde el atentado y durante el año transcurrido desde su fallecimiento.

En sus palabras recordó la lucha que enfrentó su hijo durante los 64 días posteriores al ataque, un periodo que mantuvo en vilo al país y movilizó innumerables expresiones de solidaridad. Asimismo, se refirió al proceso de duelo que ha acompañado a la familia desde entonces.

“El dolor es enorme. El dolor es más intenso cada día. El dolor no se va a acabar nunca, pero aprendemos a vivir con él”, expresó durante la ceremonia, en una de las intervenciones que más conmovió a los asistentes.

La eucaristía se desarrolló en un ambiente de recogimiento y reflexión. A lo largo de la celebración, quienes compartieron espacios con Miguel Uribe Turbay recordaron su compromiso con el servicio público, su visión sobre el futuro del país y su cercanía con diferentes sectores de la sociedad.

Los asistentes coincidieron en señalar que, más allá de recordar la tragedia, el encuentro buscó exaltar los principios y causas que defendió durante su vida. Por ello, varios de los mensajes pronunciados durante la jornada estuvieron enfocados en la necesidad de fortalecer la democracia, promover la participación ciudadana y rechazar cualquier forma de violencia como mecanismo para resolver las diferencias políticas.

El homenaje también se convirtió en un espacio para reflexionar sobre las consecuencias que dejan los hechos violentos en la sociedad colombiana y sobre la importancia de construir escenarios de diálogo y convivencia.

Para familiares y allegados, la fecha representa no solo el recuerdo de una pérdida irreparable, sino también la oportunidad de mantener vigente el legado de quien dedicó gran parte de su vida al servicio público. En ese sentido, la ceremonia fue presentada como un acto de memoria colectiva y de compromiso con los ideales que impulsó durante su trayectoria.

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