Feliza Bursztyn: tensión e intencionalidad escultórica
Las esculturas de Feliza Burzstyn, se instalan en el espacio. Ellas prometen, buscan y realizan un espacio. Queremos decir, lo levantan, lo soportan, tanto en el interior del Museo, sala de exposiciones como el exterior de Plazas, calles, donde adquieren su dimensión.
Las esculturas de Feliza Burzstyn, se instalan en el espacio. Ellas prometen, buscan y realizan un espacio. Queremos decir, lo levantan, lo soportan, tanto en el interior del Museo, sala de exposiciones como el exterior de Plazas, calles, donde adquieren su dimensión.
La escultura misma en Bursztyn construye su espacio. Y es evidente que la intención de Burzstyn con sus esculturas, es la continuidad y la permanencia, la duración de las cosas en otro mundo, en otra realidad, al insertarlas en otros sentidos, al ampliar ese sentido de útil que tenían. Les retira ese sentido para darles otro, inclusive cuando las cosas, ya han sido desechadas, excluidas del reino de las cosas útiles. Y con ello procura darles de nuevo vida y devolverles su esencia, no permitiendo, así, la muerte de las cosas.
Con otras obras, lo que Burzstyn busca es lo contrario, la desaparición y la muerte, como en las Chatarras. En la Cama y Baila Mecánica, no es tan evidente esta decisión y afirmación del artista y de sus esculturas. Hay una indicación de permanencia y duración. Es una dialéctica de la obra, si podemos hablar así, en la perspectiva de que ella va consumiendo su vida y se pone en relación con su muerte, su desaparición inevitable e irreversible. Y aun si no quiere morir, muere.

En cada uno de los espectadores que se acerque a las obras, podrá ir manteniendo de ella lo que no puede morir, el presente de su presencia que la mira. Flexidra (1964) Climnestra (1965) / De la serie: Las camas (1974) / La baila mecánica (1979).
Las cosas no tienen vida, sino en la medida en que las vemos, y al verlas, hacemos que ellas se vean. Las cosas no se miran entre sí, y lo hacen cuando nosotros las observamos, cuando el espectador construye una red de relaciones, de utilidad e inutilidad, entre ellas. Y cuando comienzan a desaparecer, o a no tener sentido, es el hombre quien les devuelve la utilidad al incrustarlas, como es el caso de Feliza Burzstyn en su obra. Ella encuentra las cosas perdidas, sin sentido, y se las retorna, las dona de nuevo. Y es más: esas cosas, podrían volver a quedar sin sentido, en la obra de Bursztyn cuando, la obra misma, tiende y su intención hacia una visión efímera y transitoria, momentánea.

Ni siquiera Bursztyn puede hacer ya nada por las cosas. Ellas le imponen también su ley de muerte. O sea, no puede hacerle comunicable al espectador el carácter de esa experiencia personal en la que busca relevar la condición de las cosas, para no abandonarlas, pero finalmente, se abandonan, resisten y se «desarrollan» contra la escultora, que, les ha dado sentido. Y como dice el epistemólogo François Dagognet, en el ensayo titulado «Una epistemología regional con posibilidades de expansión»:»De manera similar, los objetos son desplazados, tanto de su centro filosófico como de su celebración estética, debido a su mera «utilidad» y a su supuesta indignidad (fueron entonces llamados baratijas, chucherías, cachivaches, chatarra, incluso mercancías).
La cultura conservó solo las ideas de alta estima, ignoró el «soporte»”. Lo que queremos decir, al citar este texto, es que en la obra de Feliza Bursztyn, en su intención, ya lo hemos dicho, no hay arte sin intención, se «oculta», una contradicción y una controversia con las cosas mismas. Ya no se trata de ponerlas ahí, de darles sentido, sino también de quitarlas y de no darles sentido, sino ocluirlas, derribarlas, destruirlas. Modificarlas.
Modificación que es para nosotros, más que una construcción, una manera de destrucción, en lo que hace relación a la Bursztyn. En las esculturas de Burzstyn, en las que recurre al hierro y al acero, esta modificación se presenta de otra manera. El hierro ya es la duración, y como dice Bachelard, al hablar de Chillida en su ensayo: «El cosmos del hierro»: «El ser del hierro es todo músculos.
El hierro es la fuerza recta, fuerza segura, fuerza esencial. «Se puede construir un mundo vivo cuyos miembros sean todos de hierro…». El hierro y el acero, hacen que las cosas duren y se puedan mantener en el mundo, alcanzan el carácter de lo útil, en el plano y la óptica, de la tensión y la intencionalidad, en la que y desde la cual hizo gravitar su mundo escultórico Feliza Bursztyn. Irreductible como una mística.
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