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Eduardo Gómez (1932-2022) “Las sensaciones constituyen siempre la obligada situación primigenia de toda vivencia”

¿Qué es para usted ser poeta y cómo y desde dónde lo lleva a su mayor momento de realización y realidad? No se llega a ser poeta por una elección consciente, sino que a partir de los conflictos y relaciones complejas de una infancia singular, resulta una sensibilidad contemplativa e intensa, la cual

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Redacción IFM
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Eduardo Gómez (1932-2022) “Las sensaciones constituyen siempre la obligada situación primigenia de toda vivencia”

Por: Óscar Jairo González Hernández.

¿Qué es para usted ser poeta y cómo y desde dónde lo lleva a su mayor momento de realización y realidad? No se llega a ser poeta por una elección consciente, sino que a partir de los conflictos y relaciones complejas de una infancia singular, resulta una sensibilidad contemplativa e intensa, la cual se prolonga, con las modificaciones del caso, hasta la adultez, sin dejar de establecer una continuidad (que se enriquece paulatinamente) con la capacidad de jugar y de representar situaciones significativas, provenientes de la infancia, a diferencia de como sucede en el caso del hombre práctico, que reniega de ellas aunque sin poderlas destruir del todo.

Por el contrario, el sujeto de sensibilidad artística profundiza y torna trascendente esa sensibilidad ingenua que se inició en la infancia, debido a que logra preservarse de las presiones y tentaciones que emanan de un sistema en el que priman intereses bastardos que instrumentalizan y manipulan la relación con los otros.

Es entonces, cuando se llega a una cierta realización plena, mediante los descubrimientos de un lenguaje propio que sea capaz de interpretar y representar, con relativa originalidad, lo que se vive

¿Cómo y por qué siente y sabe usted que la poesía es necesaria y esencial, para el desarrollo de la formación del ser humano y si le da sentido o no a su existencia? Todo ser humano (en la medida en que ha tenido la capacidad de jugar, imaginar y representar en la infancia) ha vivido en esa edad primera como un artista potencial. En consecuencia, las exigencias de la vida práctica (sobre todo en un sistema deshumanizante) no pueden destruir completamente la huella indeleble que deja esa sensibilidad virginal (si no fuera así, no habría público comprensivo y entusiasta para la obra de arte).

Siempre subsiste esa nostalgia de ingenuidad y autenticidad, y es en esa medida en que podemos realizarla, que nos sentimos plenos y podemos acceder a alguna felicidad. De ahí la necesidad de relacionarse con los demás, mediante un lenguaje singular y entrañable que tenga la capacidad de interpretar y de recrear toda vivencia, en su gratuidad y en su valor intrínseco, es decir, que pueda superar las barreras del mundo prosaico y frívolo donde priman las relaciones prácticas de fines y medios.

¿En su técnica o método de creación poética, qué intervención tienen y qué poder le da y le concede a la intuición y a las sensaciones? Las sensaciones constituyen siempre la obligada situación primigenia de toda vivencia, de donde surgen las pulsiones y los impulsos que permiten una comprensión en la que priman la sensibilidad y el instinto, que es lo que se llama intuición. Toda obra de arte surge de esas experiencias primordiales, pero las trasciende en conjunción con el saber aprendido (incluidas las conquistas del gran arte anterior), la crítica y la autocrítica, o sea mediante una nueva razón que incluya las sensaciones más significativas del inconsciente y de las pulsiones instintivas pero depurándolas y objetivizándolas en una representación apasionada y al mismo tiempo esencialmente significativa.

¿Podría indicarnos tres principios básicos y nodales que cubren y poseen su poética y como los involucra en su poesía e indicarnos por qué? Si tuviera “principios nodales” para escribir poesía, estaría tratando de lograrla de acuerdo a una fórmula. Los principios son siempre abstractos, rígidos y apriorísticos. Se trata, en cambio, de tener convicciones, las cuales surgen y están evolucionando y enriqueciéndose en función de las vivencias, los deseos y los cambios coyunturales del proceso histórico. Pero para que se pueda vivir en poesía, las convicciones necesitan fusionarse con la ambigüedad de las intuiciones y la sensibilidad cultivada.

¿Cómo y desde dónde median y se incrustan en su poesía, las relaciones con el misterio de la naturaleza o no y por qué? Mi infancia transcurrió en medio de la exuberante belleza y las sugestiones de la cuenca del río Lengupá, que incluye una gran variedad de climas y paisajes. La energía y las sugestiones vitales que absorbía en los paseos para ir a nadar al río y escalar bosques y montañas, en compañía de amigos y amigas, así como la permanente contemplación de paisajes grandiosos, vigorizaron mi sensibilidad lo suficiente para lograr superar la sórdida influencia de una religiosidad medioeval que rendía culto a la muerte, es decir al Más-Allá, al fusionarla con las impresiones intensas de la música clásica que escuchaba diariamente desde niño y con ciertas lecturas que hacía cotidianamente, todo lo cual constituyó finalmente, el fundamento de la sensibilidad cósmica de algunos de mis poemas y textos de prosa y de la sensualidad de otros muchos.

Esa inmersión en la naturaleza constituyó también, en última instancia, un fundamento panteísta que, a la luz de lecturas filosóficas y de los estudios y viajes que realicé, desembocaron en convicciones ateas y un culto por la naturaleza humana, así como por la profunda convicción en el materialismo dialéctico como base de mi pensamiento.

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