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Armando Romero: «No creo que el Nadaísmo haya afectado mi visión del mundo «

¿Cómo se han dado y se ha observado usted a sí mismo en el inicio, el desarrollo y evolución del movimiento nadaísta?

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Redacción IFM
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Armando Romero: «No creo que el Nadaísmo haya afectado mi visión del mundo «


Por: Óscar Jairo González Hernández

¿Cómo se han dado y se ha observado usted a sí mismo en el inicio, el desarrollo y evolución del movimiento nadaísta?

Nada mejor me pudo pasar en mi infancia literaria que haber estado ligado al movimiento nadaísta. Poder departir, recibir consejos y aprender a ver la literatura, el arte, desde un ángulo que me distanciaba del mundo opaco, acartonado, de la cultura colombiana, fue algo definitivamente enriquecedor.

A partir de mi amistad con poetas como Jaime Jaramillo Escobar, Jotamario Arbeláez, Gonzalo Arango, Alfredo Sánchez, aprendí a ver la literatura como un acto creador. Yo era un muchacho tímido, pero con los ojos abiertos al mundo cuando publiqué con ellos mis primeros textos.

Tenía 17 años y ya escribía con rabia y amor, como será de allí en adelante. El nadaísmo, a diferencia de cualquier otra escuela literaria, no tenía una dirección marcada sino de explosiva libertad. Uno podía ser nadaísta sin serlo, o serlo a pura risa, con dientes o sin ellos, no importa.

¿Qué ha transformado y como ha incidido el nadaísmo en su visión del mundo, su percepción estética, su rebeldía e insumisión ante el mundo?

No, no creo que el nadaísmo haya afectado mi visión del mundo porque ésta se ha ido construyendo al paso de los años, gracias a una experiencia personal que tiene que ver con los viajes y con mi hacer literario. El nadaísmo fue y sigue siendo para mí una puerta de entrada al suceder de los días, pero lo que está adentro me pertenece sin que esto tenga que ver con escuela o dogma.

El nadaísmo nunca fue una escuela literaria, ni una escuela de vida, fue una rebelión violenta contra la violencia colombiana desde el punto de vista de la cultura nacional, no necesariamente desde la política. En el nadaísmo cualquier posición estética juega un papel importante. Es obvio que esta estética de la nada se entronca en los tiempos modernos, ya que va desde el transistor hasta la inteligencia artificial, y sigue adelante. Ahora bien, la insumisión es una marca de fábrica para todos los que conocen y sienten la realidad de Colombia.

¿Desde dónde y cómo ha vaciado a su mundo (obra) la realidad del nadaísmo, qué queda en la historia de su nadaísmo, y del nadaísmo como movimiento, y por qué?

Debo enfatizar que en el nadaísmo coexisten diferentes direcciones estéticas, donde algunas coinciden en dos o tres poetas o escritores, pero no hay una sola que sea columna vertebral de este movimiento.

Hay una gran diferencia entre Amilcar Osorio y Eduardo Escobar, por ejemplo. El uno tiende al neobarroquismo mientras el otro es circunstancial, conversacional. En mi caso personal hay una presencia surrealista que me une en cierta forma con Jotamario Arbeláez y con Darío Lemos, pero esto es fragmentario, ya que yo tiendo en muchos poemas a un lirismo que no está tan marcado en ellos. Ahora bien, nada puede quedar de la historia del nadaísmo si se la estudia desde el ángulo de cada uno de sus integrantes, muchachos alegres y pendencieros.

Desde el punto de vista de la academia, de los estudios críticos, es muy importante, capital para el desarrollo literario de Colombia en los últimos 50 y más años.

Lastimosamente no contamos en Colombia con un buen aparato crítico que deje ver bien esto en claro. Hay buenos estudios del nadaísmo, pero todavía circula por muchos como algo “abominable”, así como me lo dijo una vez el vicerrector del colegio en Cali donde yo estudiaba, agregando que no obstante él no sabía qué era el nadaísmo. Y esto es lo que pasa con mucha gente en Colombia, todavía no saben qué es y fue el nadaísmo.

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