Andrés Toro Carvalho: «Siempre me fascinó el costumbrismo paisa»
De la tradición, si la podemos llamar así, oral a lo escrito, qué es lo que más le fascinaba de hacer este libro, como hacía inclusión de su relato; lo oral le es básico en cada intervención que hace? (De la escucha)
Por: Óscar Jairo González Hernández
De la tradición, si la podemos llamar así, oral a lo escrito, qué es lo que más le fascinaba de hacer este libro, como hacía inclusión de su relato; lo oral le es básico en cada intervención que hace? (De la escucha)

Leo desde que estoy pequeño, mi papá le leía a la barriguita de mi madre en plena gestación. Al crecer empiezo a leer libros que me compra mi padre del Círculo de Lectores, escogidos por él y luego yo puedo escoger los míos, seleccionar lo que quería leer.
Cada autor que he leído me ha dado un ejemplo, algunos de lo que no se puede o debe hacer, pero hay unos que me marcaron más profundamente que otros.
Siempre me fascinó el costumbrismo paisa, me lo enseñaron a amar en épocas escolares. Soy un enamorado de mi cultura, de su representación arcaica, del arriero, de los personajes típicos de los pueblos, de los dichos y refranes, de la comida… Aprendí a amar a Tomás Carrasquilla, a Ciro Mendía, a Manuel Mejía Vallejo, a Agustín Jaramillo.
Cuando empecé a escribir, muy joven, traté de emular a esos autores que me fascinaron con espías y complots internacionales: Robert Ludlum, Sidney Sheldon, Jack Higgins, Trevanian… así que mis relatos eran serios, cargados de figuras literarias ajenas y sin embargo, al llegar a la adultez me reencuentro con el amor por mi cultura y a la hora de determinar un estilo propio, me lanzo por una especie de “Neocostumbrismo”, en el que mis personajes tienen que hablar como yo, como mi mamá, como vos.
Así que sin duda, una de las cosas más importantes, en este libro, es que quiero rendirle homenaje a mi cultura, a lo que soy, para que en el futuro sepan cómo somos.
¿La mezcla que hace con la gastronomía, dada una de sus otras inclinaciones estéticas, como se hace, como cabe y la inserta en el libro, “El diablo en pelota”, por qué?
El filtro subjetivo del autor es lo que le da un matiz especial a cada obra. ¿Cómo no vamos a pensar en que en Cien años de soledad no hay algo de Gabriel García Márquez, o en La casa de las dos palmas, no hay algo de Manuel Mejía Vallejo?
Los gustos, la forma en la que ve la vida, sus pensamientos, sus fobias, sus amores, son las herramientas básicas del autor. Una de esas que son mías y de las que hago uso para mi relato, es el amor por la gastronomía.
Así que quien lea el libro va a ver plasmada esa necesidad mía de dar a conocer qué es lo que come un paisa.
En la primera página, en el prólogo hago alusión a los frisoles, al café endulzado con panela, al dulce de brevas con quesito.
En el cuento Las empanadas pal bazar relato la receta y procedimiento de elaboración de este gustoso e ineludible plato, explicando desde cómo se hace un hogao para el relleno y pasando por la masa de maíz coloreado con azafrán.
Así paso por las arepas y el chocolate para el desayuno que no puede faltar, por el sancocho de río y su ritual sagrado del antes, durante y después.
En fin, mal haría yo, hipócrita sería como autor, al no dejar que una de mis aficiones más profundas, no aportaran algo para enriquecer mis relatos.
¿Los trayectos que hace por la gastronomía, la hace también por la literatura: ¿Cuál es la comida que más le muestra esa relación, la que más se inserta en su gusto y lo exalta y lo dimensiona? (Teoría del gusto)
Al buen comilón, al profesional como yo, no le importa si un plato es costoso, si fue servido a manteles, si es lo que se come Isabel I de Inglaterra o lo que lleva de almuerzo en una coca de “jabón Acción”, el trabajador de construcción que quiso compartir con vos su comida. El paladar es caprichoso y la democracia del gusto la más pura y libre.
Al comer me centro en los mensajes que me llegan a través de los receptores nerviosos del gusto, por eso he probado el Filet Mignon más costoso de Medellín, preparado por el cocinero profesional más recorrido del país y me ha impactado, pero en la noche de ese mismo día, caminando por una calle del Centro de la ciudad, me he encontrado con un vendedor callejero que me ha ofrecido una “Sandupa”, que es una comida rápida típica del municipio de Santuario y me ha sabido llevar hasta las estrellas.
No puede haber “la mejor comida del mundo”, es imposible, porque jamás habrá forma de demostrarlo, en ese caso, pocos la podrían conocer, porque pocos, han comido sopa de oreja hecha por mi mamá.
Al hablar de Literatura, tampoco se podrá demostrar algo así, porque si no ¿entonces para qué eligen un Nobel de Literatura cada año?
¿En los viajes que hace por la ciudad, para realizar sus búsquedas gastronómicas, qué descubre allí y que lleva a su libro “El diablo en pelota” y por qué, como elementos esenciales? (Mediaciones)
En esencia, lo que somos, de lo que estamos hechos, aquello que nos identifica como cultura.
Uno de los cuentos que más me gusta que está en el libro, se llama Empanadas pa’l bazar, con este cuento relato varias cosas importantes de nuestra cultura, además del gastronómico y de su importancia en nuestra dieta, ausculto un poco en esa piedra angular que fueron las empanadas para la iglesia católica en esta región. Gracias a las empanadas se construyeron cientos de templos, los bazares que se realizaron para recaudar fondos son innumerables.
Ahí está plasmada mi visión, mi interpretación de la importancia de un noble elemento gastronómico al que le debemos un montón de cosas, como cultura.
Inclusive te cuento, yo tuve que hacer un bazar y vendí 350 empanadas que yo mismo hice, con algunas cositas más por supuesto, para recoger fondos para imprimir mi libro.
¿Ahora pregúntame qué tanto tiene que ver la gastronomía y la literatura en mi vida?
¿Usted ha indicado que hace una literatura de carácter y tendencia costumbrista, sin tenerle miedo a esa denominación, nos podría decir por qué, qué intenta proyectar desde allí y en qué sentido? (Provocación)
Creo que lo respondí en una anterior pregunta y la complemento así:
Mi sueño de ser escritor tiene mucho que ver con la “inmortalidad”. Yo no quiero ni voy a tener hijos humanos, que es la forma en la que nuestra especie comparte la inmortalidad con las demás que habitan este planeta, con la transmisión de sus genes. Yo aspiro a la inmortalidad a la que aspiraba Eróstrato, esa de la que gozan los héroes antiguos, porque se escribió de ellos, esa de la que goza Miguel de Cervantes Saavedra, de la que goza Shakespeare, la de Chespirito… mi nombre tal vez se va a olvidar, pero si hago las cosas bien, tal vez, Carrasquito, el personaje de mi primer libro, o algún otro de los personajes que vivirán en las páginas de los siguientes, van a vivir para siempre:
¿Quién puede decir que Don Quijote está muerto, que Aquiles, Ulises, Remedios la bella, Aureliano Buendía, Santiago Nasar, Sherlock Homes no son inmortales?
No creo que haya provocación, o por lo menos no lo veo desde ahí, el mundo está globalizado y desde esa perspectiva nos estamos allanando, y nuestra cultura se está hundiendo en el olvido. Ahí es donde veo que puedo hacer algo por conservarla y no busco violentar o provocar a nadie más que al polvo del olvido.

¿Dónde se forma, dónde hace evidencia y dónde se desarrolla su interés de escribir: busca su estilo, como dice Nietzsche a Lou Andreas Salomé: Ante todo es necesaria la vida: el estilo debe vivir?
Mi interés por la lectura lo he manifestado desde temprana edad. A los ocho años elijo mi primer libro del catálogo de Círculo de Lectores de la editorial Planea, elijo E.T. El extraterrestre de William Kotzwinkle y aunque tardo casi un año para leerlo, me fascino con la idea de poder contarle al mundo historias que pueden ser libros o películas.
En mi época escolar aprovecho cada oportunidad que se me da para participar en centros literarios, obras de teatro y manifestaciones culturales.
Entro a grupos de escritura para jóvenes, hago cursos y mini cursos de ortografía y gramática para escritores. Luego en la universidad me inclino por la creatividad -Soy publicista de la UPB- y uso mis habilidades en literatura para convertirme en un creativo copywriter, o escritor creativo de textos publicitarios.
Me enamoro de la radio y la televisión y comienzo a trabajar para emisoras de estos medios en la ciudad y comienzo a capacitarme para convertirme en escritor de guiones para radio, teatro, televisión y cine.
Y luego comienzo a hacer cursos, talleres y seminarios de literatura, de escritura para publicación, de escritura de textos infantiles y finalmente un curso de especialización con el taller de literatura español Fuentetaja, para escribir novelas.
Mi estilo, como lo dije antes, lo encuentro en la exaltación de mi cultura, en la apropiación del estilo de vida del paisa, con el fin de protegerlo, conservarlo y propagarlo.
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