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En Granada, la JEP presentó el libro “Justicia restaurativa, palabra y reparación en el Oriente antioqueño”

En el municipio de Granada, en el Oriente antioqueño, la Jurisdicción Especial para la Paz, JEP, presentó el libro «Justicia restaurativa, palabra y reparación en el Oriente antioqueño», una publicación que reunió cartas y testimonios escritos por víctimas y comparecientes vinculados a crímenes conocidos como “falsos positivos”, ocurridos en esta subregión entre 2002 y 2008. …

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Redacción IFM
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En Granada, la JEP presentó el libro “Justicia restaurativa, palabra y reparación en el Oriente antioqueño”

En el municipio de Granada, en el Oriente antioqueño, la Jurisdicción Especial para la Paz, JEP, presentó el libro «Justicia restaurativa, palabra y reparación en el Oriente antioqueño», una publicación que reunió cartas y testimonios escritos por víctimas y comparecientes vinculados a crímenes conocidos como “falsos positivos”, ocurridos en esta subregión entre 2002 y 2008.

La presentación se realizó el pasado 4 de marzo en el coliseo Marina Amparo Jiménez Gómez, en un acto público y simbólico que buscó visibilizar el proceso restaurativo construido entre las víctimas y exintegrantes del Batallón de Infantería No. 4 Coronel Jorge Eduardo Sánchez Rodríguez, (Bajes). 

De acuerdo a lo expresado por la JEP, los comparecientes que participaron en el proceso no fueron seleccionados como máximos responsables, pero reconocieron su participación en asesinatos y desapariciones forzadas presentadas como bajas en combate en el Oriente antioqueño.

Así mismo, se supo que el evento fue presidido por el magistrado Carlos Alberto Suárez López, de la Sala de Definición de Situaciones Jurídicas de la JEP, quien destacó que la publicación representó más que la presentación de un libro. 

Según señaló, se trató de la apertura de un espacio de memoria, reconocimiento y dignificación para las víctimas, cuyas voces relataron el dolor, la estigmatización y la pérdida de sus seres queridos. En las páginas de la obra también quedaron consignadas las cartas de los comparecientes, quienes asumieron públicamente su responsabilidad por los hechos ocurridos.

Durante su intervención, el magistrado afirmó que la publicación contribuyó a restituir la dignidad, la identidad y la verdad de las víctimas, y subrayó que la justicia restaurativa se materializó en procesos concretos donde la palabra funcionó como puente entre quienes sufrieron el daño, quienes lo causaron y la sociedad.

El libro incluyó un prólogo del presidente de la JEP, el magistrado Alejandro Ramelli Arteaga, y estuvo organizado en cinco capítulos, donde se abordaron el contexto del daño causado en la región, testimonios de víctimas, cartas escritas por comparecientes, mapas del dolor y la esperanza, y mensajes dirigidos a las nuevas generaciones. En el prólogo, Ramelli destacó que los textos surgieron de un proceso prolongado de talleres de sensibilización, ejercicios de memoria y diálogos sobre el daño y la responsabilidad, espacios que permitieron abrir reflexiones y construir colectivamente esta publicación.

Uno de los momentos más significativos del acto fue la lectura pública de algunas de las cartas incluidas en el libro. Entre ellas estuvo la de Marleny Castaño Quintero, quien recordó el asesinato de cuatro miembros de su familia en la vereda Campoalegre, en el municipio de Cocorná, el 16 de enero de 2003, y cuestionó cómo quienes tenían la responsabilidad de proteger a la población terminaron arrebatando la vida a personas inocentes.

Durante la jornada también intervinieron comparecientes, como Jorge Alexander Cardona, quien reiteró su reconocimiento de responsabilidad y agradeció a las víctimas por permitir el diálogo y recibirlos nuevamente en el territorio donde ocurrieron los hechos.

Como parte del acto simbólico, el magistrado Suárez realizó la entrega de los primeros ejemplares del libro a Celeste Gómez Botero e Isaac Furnieles Rodas, niños familiares de víctimas directas. El gesto buscó destacar el compromiso de la JEP con las nuevas generaciones y con la memoria como garantía de no repetición.

En sus palabras de cierre, el magistrado enfatizó que el libro no borró el pasado ni devolvió la vida a quienes fueron asesinados, pero sí dejó un registro público del reconocimiento de lo ocurrido y de una petición de perdón expresada sin ambigüedades, logrando ser un documento de memoria, reconocimiento y dignificación.

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