(ANÁLISIS) ¿Realmente en Rusia hay un golpe de Estado en curso?
Por Irving Gatell ¿Qué está pasando en Rusia? ¿Se trata de un «golpe de Estado», o hay que entender esta crisis desde otra óptica? La guerra en Ucrania nunca fue una buena idea. Tal y como dije hace un año y pico, Rusia no tenía los recursos para enfrentarse a una guerra larga. Si no …
Por Irving Gatell
¿Qué está pasando en Rusia? ¿Se trata de un «golpe de Estado», o hay que entender esta crisis desde otra óptica?
La guerra en Ucrania nunca fue una buena idea. Tal y como dije hace un año y pico, Rusia no tenía los recursos para enfrentarse a una guerra larga. Si no conquistaba toda Ucrania en una semana, se iba a desangrar por todos lados. Hoy estamos viendo justamente eso.
Los incondicionales de Rusia —nostálgicos de las ilusiones de que en la Guerra Fría se podría derrotar a los malvados gringos, ay, tan malotes que son— se han dedicado, sistemáticamente, a negar que Rusia esté en crisis, o que ahora haya un golpe de estado en curso. Pero… Fíjate cómo cambian las cosas.
Primero se habló de si Rusia podría conquistar a Ucrania en una semana. Luego, que en tres meses; luego, que en seis. Luego, ya no era conquistar Ucrania, sino sólo el Donbas. Poco a poco, todo se redujo a Barkhmut.
Después de un año de guerra, la conquista de Ucrania se redujo a la conquista de Bakhmut. Y no se pudo. Durante varias semanas, la propaganda prorrusa se hartó de hablar de la inminente caída de esa ciudad, pero lo cierto es que esto nunca ocurrió.
Y las cosas cambiaron en un mes: de hablar de la posible o «inminente» caída de Bakhmut, pasamos a hablar de si la contraofensiva ucraniana estaba teniendo éxito. Los prorrusos, por supuesto, insisten o insistían en que era un fracaso. Si primero se hablaba del inminente éxito de los rusos en Bakhmut, y luego se hablaba del supuesto fracaso de la contraofensiva ucraniana, la realidad es que el fracaso fue ruso, y la contraofensiva estaba teniendo suficiente éxito como para que olvidáramos Bakhmut. Bueno, así estaba la situación hasta ayer.
Y de pronto explotaron las cosas con Yevgueni Prigozhin y las milicias Wagner. ¿Quiénes son estos tipos? Para ahorrar espacio, no voy a entrar en la biografía de Prigozhin. Me centraré en lo que son las milicias Wagner. Se trata de un grupo de mercenarios. Pero no es cualquier grupo. Cuenta con entre 25 y 50 mil combatientes (las cifras difieren según la fuente), y son soldados —supuestamente— de élite. Venden sus servicios, pero suelen trabajar para Putin y Rusia.
Cuando comenzó la invasión a Ucrania, Rusia supuestamente contaba con tres tipos de tropas: sus tropas regulares, sus tropas de élite, y las milicias Wagner (que venían siendo del mismo nivel que las de élite). Todas, por cierto, fueron una decepción.
Las tropas de élite rusas que llegaron a tomar parte en los combates prácticamente fueron exterminadas. A las tropas regulares les ha ido peor. Y los comandos Wagner nunca tuvieron la capacidad de resolver el conflicto a favor de Rusia. Por eso, todo se prolongó.
De todos modos, los combates más difíciles para los ucranianos fueron contra los Wagner. Estaban mejor equipados y entrenados. Eso, en un principio, hizo que los bonos de Prigozhin en el Kremlin se dispararan hacia el cielo. Y eso no les gustó a muchos militares.
Y es que el amor de un dictador siempre provoca celos. Cuando hay un sátrapa con poder absoluto, todos quieren ser sus favoritos. Y como los generales rusos no lo estaban haciendo nada bien, ni tenían contento a Putin, de pronto Prigozhin empezó a ser visto como un estorbo. Por ello, en lo que va del año empezaron a aflorar las fricciones entre Prigozhin y los altos mandos militares rusos. La queja del Wagner mayor era que no se le estaba dando el suficiente apoyo con suministro de armas y combustible.
La situación escaló hasta que hace unas dos semanas, Prigozhin anunció que las milicias Wagner se retirarían de la guerra, dejando a las tropas regulares rusas a expensas de la contraofensiva ucraniana. Y se los cumplió. Pero entonces, los mandos militares rusos reaccionaron. Acaban de emitir la orden —con el beneplácito de Putin— de que todos los grupos paramilitares (mercenarios, pues) debían ponerse bajo un solo mando militar. Es decir, Prigozhin debía entregar Wagner al ejército ruso.
Obviamente, Prigozhin los mandó por un tubo, y ahí empezó la fase final de fricciones. El clímax se vivió ayer, cuando la artillería rusa bombardeó un campamento de Wagner, dejando varios muertos y heridos. Fue la gota que derramó el vaso, para Prigozhin. Esta fue la razón por la cual Prigozhin se declaró en rebeldía absoluta, y anunció que va hacia Moscú para destruir a todo el «mando militar corrupto» que ha sumido en el oprobio y la desgracia a Rusia. Pidió el apoyo de la gente, y de los soldados del ejército. Incluso amenazó con que todos los que se opusieran serían destruidos. Y así fue como hace unas horas comenzó su movilización hacia Moscú, entrando por Rostov, provincia y ciudad cuyo control tomó sin encontrar resistencia.
¿Esto es un golpe de Estado? En términos prácticos, lo es, porque todo mundo sabe que Putin está apoyando a sus generales, no a Prigozhin. Por eso, muchos medios rusos lo mencionan así, como golpe de Estado con todas sus letras. ¿Puede tener éxito? Eso ya es otra cosa. Las milicias Wagner son mucho mejores que el ejército ruso; pero el ejército ruso es mucho mayor, así que el pronóstico es reservado. Entonces, hay dos opciones: Prigozhin gana, o pierde. ¿Qué sucedería en cada una de esas alternativas?
Si Prigozhin gana, es altamente probable que Putin pierda el poder. Sería un golpe de estado en toda forma. Lo más probable es que el dictador ruso buscaría el modo de huir del país. O puede que le perdonen la cabeza, pero lo pongan bajo control. Es decir, sin poder.
Si Prigozhin pierde, será sólo a costa de altísimas pérdidas militares para Rusia, y eso sentenciará la guerra en Ucrania. De hecho, la pura rebelión de Prigozhin ya sentenció el conflicto allá. Rusia ya perdió la guerra. Sin la ayuda de Wagner, el ejército ruso está perdido. Con Wagner en contra, la cosa está peor. Esto le va a dejar el camino libre a Ucrania para recuperar seguramente todo el territorio que Rusia le había quitado, incluyendo Crimea. Las tropas regulares rusas no habrían podido contener a los ucranianos por si solas. Desgastadas por el conflicto con Wagner, menos.
Prigozhin lo sabe, y por eso sus nuevas declaraciones son muy explícitas respecto a porqué la guerra de Putin siempre estuvo mal. A buena hora lo dice. Pero ya lo dijo.
Es muy pronto para saber si es un golpe de estado o no. Puede convertirse en eso, y lo veremos en los siguientes días. Lo que es un hecho, es que esto marca un colapso brutal para Rusia, y prácticamente pierde toda posibilidad de ganar la guerra en Ucrania.
De hecho, la guerra de Rusia ya no va a ser por conquistar Ucrania, sino por conservarse como la Rusia que es. Si falla, vamos a ver un desplome de proporciones históricas, acaso el evento geopolítico más importante del siglo XXI.
En Twitter: @Irving Gatell
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