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(ANÁLISIS) El partido Comunes: el oscuro futuro de FARC en Congreso para el 2026

El partido Comunes, surgido de los acuerdos de paz entre el gobierno de Juan Manuel Santos y la guerrilla de las FARC, enfrenta un futuro incierto en el Congreso de Colombia. La organización política que, hasta las elecciones anteriores, aseguró 10 curules en el Senado y 10 en la Cámara de Represent

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Redacción IFM
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(ANÁLISIS) El partido Comunes: el oscuro futuro de FARC en Congreso para el 2026

El partido Comunes, surgido de los acuerdos de paz entre el gobierno de Juan Manuel Santos y la guerrilla de las FARC, enfrenta un futuro incierto en el Congreso de Colombia. La organización política que, hasta las elecciones anteriores, aseguró 10 curules en el Senado y 10 en la Cámara de Representantes sin siquiera pasar por las urnas, ahora deberá enfrentarse en igualdad de condiciones a los demás partidos políticos en las elecciones de 2026.

La transición sin urnas: una ventaja que se extingue

El proceso que llevó a la desmovilización de las FARC en 2016 y su posterior conversión en partido político incluyó, como una de las garantías, la asignación automática de curules en el Congreso. Este beneficio, acordado por un periodo de dos legislaturas, fue clave para integrar a los excombatientes en la democracia representativa. Sin embargo, ese privilegio llegará a su fin en las próximas elecciones, en las que el partido Comunes deberá alcanzar el umbral electoral como cualquier otra organización política y de no lograrlo, desaparecerán.

Esta realidad coloca al partido en una posición difícil. A pesar de la importancia simbólica que tuvieron sus curules, el desempeño de los representantes de Comunes en el Congreso ha sido ampliamente criticado por su falta de propuestas constructivas que resonaran en el país. En lugar de capitalizar esta oportunidad para ganarse la confianza de los ciudadanos, muchos ven que el partido ha desperdiciado estos años, sin generar políticas de impacto o fortalecer su base política más allá de su origen insurgente.

El fracaso de las reformas para extender su presencia

En los últimos años, Comunes ha intentado por varios medios mantener su presencia en el Congreso sin pasar por las urnas. Proyectos de ley que proponían la extensión del periodo garantizado de sus curules fueron presentados, bajo el argumento de que el tiempo no fue suficiente para consolidar su transición política. Sin embargo, estas iniciativas no han encontrado eco dentro del Congreso ni apoyo en otros partidos, lo que ha frustrado los intentos de prolongar su ventaja.

Este rechazo refleja un consenso en el sentido de que, más allá del acuerdo de paz, los partidos deben cumplir con las reglas electorales en igualdad de condiciones. El tiempo de los privilegios ya se agota, y los antiguos combatientes deberán enfrentarse a la realidad de la democracia representativa: salir a hacer campaña, ganar el apoyo de los votantes y competir en las urnas como cualquier otro movimiento político.

Una oportunidad perdida para Comunes

Para muchos analistas y ciudadanos, el tiempo que Comunes ha pasado en el Congreso representa una oportunidad perdida. A lo largo de estos años, el partido no ha logrado desmarcarse de su pasado guerrillero ni generar una identidad política que le permita conectarse con el electorado más allá de su nicho. Los líderes del partido, más ocupados en criticar las deficiencias del sistema y en confrontar a sus detractores, no lograron posicionarse como una fuerza política constructiva y transformadora.

Su desempeño legislativo ha sido discreto, y no existe una gran obra o política que los ciudadanos asocien con el partido Comunes. Este vacío ha debilitado su posición de cara a las elecciones de 2026, en las que la competencia será feroz y su capacidad de movilizar votos se verá seriamente desafiada.

El debate sobre su salida del Congreso

Para algunos sectores políticos, la posible salida de Comunes del Congreso es una noticia positiva. Estos críticos argumentan que la presencia del partido en el legislativo fue un error desde el inicio, dado que no contaban con un verdadero apoyo popular, sino que obtuvieron sus curules como parte de una negociación que le dio demasiados privilegios mas cuando había ganado el NO. Para ellos, que Comunes deba competir en igualdad de condiciones es una prueba del avance democrático del país, en la que todos los partidos deben ser capaces de legitimarse a través del voto popular.

Por otro lado, algunos defensores de la paz consideran que la transición de Comunes no ha sido suficientemente apoyada, y que los antiguos combatientes merecían más tiempo para adaptarse al escenario político. No obstante, la realidad electoral es implacable, y no parece haber voluntad dentro del Congreso ni entre los ciudadanos para seguir otorgando privilegios a una fuerza política que, a ojos de muchos, ha tenido poco impacto positivo y le ha jugado con trampa al país, pues creen que las “disidencias” son parte del plan B de las FARC, en un engaño para hacer creer que se desmovilizaron pero en realidad fue a un pequeño grupo incursionando en la política, pero manteniendo la lucha armada.

El futuro de Comunes en el 2026

Con la garantía de sus curules a punto de expirar, Comunes deberá reinventarse si desea sobrevivir políticamente en las elecciones de 2026. El partido tendrá que salir a las calles, conectarse con los votantes y ofrecer propuestas claras que respondan a las necesidades del país. Si no logra hacerlo, corre el riesgo de desaparecer del mapa político, dejando atrás un capítulo fallido en la historia de la representación política de los antiguos guerrilleros.

Algunos sectores temen que ante el desespero por mantenerse en el congreso, los Comunes de Farc, apelen a las disidencias y presionen por la vía armada el voto en sus zonas de influencia, lo que llevaría a una nueva fase de la violencia política, pues en el pasado se ha visto este tipo de comportamientos.

Lo que está claro es que la era de los privilegios para Comunes ha terminado, y el partido enfrentará una dura prueba en su camino hacia la legitimidad electoral. En un entorno donde cada vez más partidos compiten por los mismos votos, el desafío de Comunes será convencer a los colombianos de que pueden ser algo más que un legado de los acuerdos de paz, y que merecen un lugar en el Congreso por méritos propios.

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