(ANÁLISIS) El “Pacto de La Picota”: Las extrañas motivaciones detrás del acercamiento de Petro con exparamilitares
El evento de ayer en el departamento de Córdoba, donde el presidente Gustavo Petro compartió escenario con figuras tan controvertidas como Salvatore Mancuso y el llamado al exjefe paramilitar Carlos Mario Jiménez, conocido como “Macaco”, dejó perpleja a la opinión pública y puso nuevamente en el cen
El evento de ayer en el departamento de Córdoba, donde el presidente Gustavo Petro compartió escenario con figuras tan controvertidas como Salvatore Mancuso y el llamado al exjefe paramilitar Carlos Mario Jiménez, conocido como “Macaco”, dejó perpleja a la opinión pública y puso nuevamente en el centro de la discusión el verdadero propósito de la llamada “Paz Total”. ¿Por qué un líder que ha construido su carrera política en abierta oposición a los paramilitares y lo que ellos representaron en la violencia del país, ahora parece abrazarlos en un discurso de reconciliación?
Durante décadas, Gustavo Petro fue una voz feroz en contra de los paramilitares, exigiendo justicia y cárcel para los responsables de innumerables atrocidades. Sin embargo, ayer, en un sorprendente giro, convocó a estos mismos personajes a una mesa de diálogo, justificando su propuesta con la idea de que el proceso de desmovilización liderado por el expresidente Álvaro Uribe Vélez había sido “una traición” y que aún quedaban cabos sueltos que debían ser atados. Pero ¿realmente hay una preocupación genuina por la paz detrás de estas acciones, o se trata de un acto de egoísmo para salvar un proyecto político que está tambaleando?
El pacto oculto: la clave detrás de las liberaciones y acercamientos
Lo que muchos analistas señalan es que el presidente Petro está moviendo piezas para cumplir con acuerdos que fueron forjados en su campaña, especialmente a través del llamado “Pacto de La Picota”. Este pacto, un escándalo que involucró visitas a cárceles por parte de personajes cercanos a Petro, como el senador Iván Cepeda, la fallecida Piedad Córdoba y su hermano Juan Fernando Petro, buscaba, según diversas denuncias, consolidar apoyos electorales entre reclusos, incluidos paramilitares, guerrilleros y otros actores ilegales. A cambio de esos votos y apoyo, hoy se estarían materializando las promesas de libertad e impunidad.
La lógica del “Pacto de La Picota” no se detuvo ahí. Los diálogos con los grupos armados ilegales, como el ELN y las disidencias de las FARC, han sido otro capítulo de este mismo libro, en el cual las negociaciones avanzan mientras estos grupos siguen secuestrando, extorsionando y asesinando. A pesar de estos incumplimientos, el gobierno de Petro ha sido flexible, otorgándoles protección y reconociendo a algunos de sus líderes como “voceros de paz”. La historia se repite ahora con los paramilitares.
¿Qué busca Petro con este acercamiento?
El giro de Petro hacia los exparamilitares tiene motivaciones que trascienden la simple búsqueda de paz. En realidad, se trata de una jugada calculada para consolidar su fallido proyecto de “Paz Total”, un esfuerzo que ha sido criticado por su falta de resultados tangibles. Al revivir el proceso con los paramilitares, Petro busca justificar ante la opinión pública que la violencia en Colombia no ha cesado porque, según él, el proceso de desmovilización de Uribe fue incompleto. Es un intento por desviar la atención de los fracasos de su propia política de pacificación.
Pero hay algo más profundo en juego. El acercamiento con figuras como Mancuso tiene también un componente político y simbólico. Para Petro, Mancuso, uno de los principales líderes del paramilitarismo, ya no es el enemigo que alguna vez fue. Hoy comparten un objetivo común: socavar la figura de Álvaro Uribe Vélez, el expresidente que extraditó a los paramilitares y puso fin a su influencia política. Al aliarse con antiguos enemigos, Petro busca no solo legitimar su “Paz Total”, sino también atacar a su principal adversario, utilizando a estos exjefes paramilitares como aliados en esa cruzada.
La paradoja de la «Paz Total»: de la guerrilla a los paramilitares
Lo que resulta más llamativo es cómo Petro, un exguerrillero que luchó ferozmente contra los paramilitares y el establecimiento, ahora parece estar en un proceso de “acogimiento” hacia aquellos que representaban todo lo que combatía. El discurso de reconciliación que Petro presentó ayer, intercambiando incluso sombreros con Mancuso, fue un gesto simbólico de una nueva alianza que rompe con todo lo que el actual presidente representó en el pasado.
Este acercamiento también pone en evidencia la falta de coherencia en la estrategia de paz del gobierno. Mientras algunos guerrilleros desmovilizados continúan incumpliendo los compromisos, extorsionando y cometiendo crímenes, Petro les otorga licencias para movilizarse con camionetas de la Unidad Nacional de Protección (UNP) y los nombra “voceros de paz”. Al mismo tiempo, los grupos delincuenciales urbanos, responsables del microtráfico, también han sido objeto de negociaciones, como ha sucedido en la cárcel de Itagüí. Ahora, con los paramilitares en escena, parece que el círculo de impunidad se completa.
El futuro de la “Paz Total” de Petro
El evento de Córdoba y la participación de Petro en un escenario que antes habría sido impensable, plantea serias preguntas sobre el futuro de la paz en Colombia. ¿Es realmente viable una paz que, en lugar de estar basada en la justicia y la reparación, se funda en pactos políticos y acuerdos clandestinos? La “Paz Total” de Petro, al parecer, no tiene límites cuando se trata de incluir a actores violentos que, bajo otros gobiernos, habrían sido sometidos a la justicia.
Lo cierto es que este acercamiento con los exparamilitares, en particular con figuras como Mancuso y “Macaco”, refuerza la percepción de que el Presidente está dispuesto a todo por mantener su proyecto político a flote. Y mientras tanto, los colombianos observan con asombro cómo las líneas que separaban la izquierda radical de la extrema derecha parecen desdibujarse, todo en nombre de una paz que, paradójicamente, se siente cada vez más lejana.

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