(ANÁLISIS) El Fascismo: Historia, ideología y su relevancia en la actualidad. ¿Es Petro un fascista?
El fascismo es una ideología política que ha dejado una marca indeleble en la historia del siglo XX.
El fascismo es una ideología política que ha dejado una marca indeleble en la historia del siglo XX. Se caracteriza por el autoritarismo, el ultranacionalismo y la supresión de las libertades individuales, todo bajo un gobierno centralizado y liderado por una figura dictatorial. A lo largo del tiempo, ha sido practicado en diferentes formas por movimientos y gobiernos que comparten una base ideológica similar y no tiene nada que ver con la derecha o la izquierda. En este artículo, se explora el origen del fascismo, sus características, las figuras más relevantes que lo han promovido, su influencia en América Latina y si es o no el presidente Gustavo Petro, un fascista.
Orígenes del Fascismo
El fascismo surgió en Europa a principios del siglo XX, específicamente en Italia después de la Primera Guerra Mundial. Su fundador, Benito Mussolini, fue un político italiano que, insatisfecho con el caos político y social que dejó la guerra, buscó establecer un nuevo tipo de gobierno. En 1919, Mussolini fundó el movimiento Fasci Italiani di Combattimento, que en 1921 se convertiría en el Partido Nacional Fascista.
El término «fascismo» deriva de la palabra italiana «fascio», que significa «haz de varas», un símbolo de poder y autoridad que hacía referencia a la unión de la fuerza de varios individuos bajo un solo propósito o mando. Este símbolo fue adoptado por los fascistas para representar la unidad del estado bajo un poder central.
Ideología Fascista
El fascismo es difícil de definir en términos estrictos, ya que ha variado en su aplicación según el contexto histórico y el país en que se practicó. Sin embargo, las siguientes características son esenciales en cualquier régimen fascista:
- Autoritarismo: El fascismo promueve un estado centralizado y fuerte, liderado por una figura que ejerce poder absoluto. La democracia y la pluralidad política son vistas como signos de debilidad que deben ser eliminados.
- Ultranacionalismo: Los fascistas promueven una identidad nacional excluyente, basada en la raza, la cultura y la historia. Esta ideología rechaza la diversidad y la inmigración, exigiendo la conformidad de todos los ciudadanos con la cultura dominante.
- Represión y control social: Los regímenes fascistas recurren a la censura, la propaganda y el uso de la violencia para silenciar a la oposición. Los medios de comunicación y las instituciones educativas son controlados por el Estado para garantizar la difusión de sus ideales.
- Corporativismo: El fascismo aboga por un sistema económico en el que el estado, los empresarios y los trabajadores colaboran, bajo la supervisión gubernamental, para asegurar el bienestar de la Nación. Se opone al comunismo y al capitalismo liberal, pero tolera la propiedad privada bajo el control estatal.
- Militarismo: El fascismo glorifica la guerra y el uso de la fuerza como herramientas legítimas para expandir el poder del Estado y defender sus intereses. Los valores marciales son exaltados, y los movimientos fascistas suelen tener estructuras militares o paramilitares.
Fascistas más Famosos
- Benito Mussolini (Italia): Considerado el fundador del fascismo, Mussolini instauró un régimen totalitario en Italia desde 1922 hasta su caída en 1943. Bajo su gobierno, Italia se embarcó en una agresiva expansión militar, al tiempo que reprimía brutalmente cualquier disidencia interna.
- Adolf Hitler (Alemania): Aunque el régimen nazi de Hitler no se autodenominó fascista, compartió muchos de los principios fundamentales del fascismo. Bajo el liderazgo de Hitler, el Partido Nacionalsocialista Alemán (Partido Nazi) llevó a cabo una de las campañas más violentas y genocidas de la historia, incluida la persecución sistemática de judíos, comunistas, y otras minorías. La Segunda Guerra Mundial y el Holocausto son dos de los legados más oscuros de este régimen.
- Francisco Franco (España): Franco lideró una sublevación militar en España en 1936 que llevó a la Guerra Civil Española. Tras la victoria de los franquistas en 1939, instauró un régimen autoritario que se mantuvo hasta su muerte en 1975. Su gobierno estuvo marcado por la represión política, la censura y un fuerte nacionalismo.
- Juan Domingo Perón (Argentina): Aunque el peronismo no se considera fascismo en sentido estricto, la figura de Perón y su relación con Mussolini y el régimen italiano ha llevado a muchos a considerarlo una forma adaptada de fascismo en América Latina. Perón combinó elementos de autoritarismo, nacionalismo y corporativismo, con un fuerte énfasis en el control estatal de la economía y la represión de la disidencia.
La Base Ideológica del Fascismo
El fascismo tiene sus raíces en varias corrientes de pensamiento de finales del siglo XIX y principios del XX. Estas incluyen el nacionalismo romántico, que exalta la identidad nacional, y el corporativismo, que busca eliminar los conflictos de clase mediante la cooperación entre empresarios y trabajadores bajo la supervisión estatal. También tiene influencias del darwinismo social, que aplicaba las ideas de la «supervivencia del más apto» a las sociedades humanas, justificando la represión de los más débiles.
El fascismo nació como una reacción contra el comunismo, el liberalismo y la democracia, buscando restaurar un sentido de orden y grandeza nacional tras el caos de la Primera Guerra Mundial y quienes lo han aplicado, no distinguen en conceptos de izquierda o derecha, pues desde ambas líneas ha sido aplicada la ideología fascista. Para algunos autores, el facsismo sí está enquistado en proyectos socialistas tanto de socialderecha o socializquierda.
Fascismo en la Actualidad en América Latina
Si bien los regímenes fascistas clásicos desaparecieron tras la Segunda Guerra Mundial, el término «fascismo» ha sido utilizado de manera más laxa en la actualidad para describir gobiernos autoritarios o con tendencias populistas. En América Latina, algunos críticos señalan que ciertos movimientos de izquierda y derecha han adoptado tácticas que recuerdan al fascismo, como el uso de la propaganda estatal, la centralización del poder y la represión de la oposición.
Países como Venezuela bajo el régimen de Nicolás Maduro y Nicaragua bajo Daniel Ortega han sido acusados de emplear prácticas autoritarias que tienen ciertas similitudes con el fascismo, especialmente en lo relacionado al control totalitario del Estado y la represión violenta de la oposición. Aunque no se puede calificar estos regímenes como fascistas en un sentido técnico, algunos de sus métodos y objetivos comparten elementos con el fascismo histórico.
Relevancia del Fascismo Hoy
El fascismo, en su forma original, es hoy rechazado por la mayoría de las naciones democráticas. Sin embargo, los elementos que dieron origen al fascismo, como el miedo al caos, el anhelo por un líder fuerte y la exaltación de la identidad nacional, siguen siendo fuerzas políticas poderosas en muchas partes del mundo. En tiempos de crisis económica o política, estas ideas pueden resurgir, como se ha visto en algunos movimientos de extrema derecha en Europa o los que se manifiestan desde la extrema izquierda en América Latina.
En resumen, el fascismo es una ideología que ha evolucionado a lo largo del tiempo, adaptándose a diferentes contextos políticos y sociales. Aunque los regímenes fascistas clásicos fueron derrotados, las ideas que sustentaron su surgimiento aún tienen eco en algunos movimientos políticos actuales. Es crucial entender su origen y su impacto histórico para evitar que su sombra vuelva a oscurecer el futuro de las sociedades democráticas.
¿Qué es el fascismo y por qué es difícil aplicarlo a Petro?
De otro lado Calificar al presidente Gustavo Petro como fascista es problemático y debatible, ya que el fascismo, como ideología, tiene características definidas que no se alinean claramente con su gobierno ni con su historial político. Sin embargo, el término «fascista» a menudo se utiliza de manera imprecisa en la actualidad para descalificar a líderes autoritarios o populistas, independientemente de si cumplen con los criterios históricos de lo que significa ser fascista.
El fascismo, como se explicó antes, tiene ciertos elementos clave. Analicemos los elementos en el caso de Gustavo Petro:
- Autoritarismo y dictadura: Un gobierno fascista es típicamente una dictadura liderada por una figura fuerte que tiene un control casi absoluto sobre el Estado, con poca o ninguna tolerancia a la oposición política. Petro fue elegido democráticamente y su gobierno no es una dictadura, aunque ha sido criticado por sus estilos confrontacionales y su relación con la oposición. No obstante, Petro es visto como un progresista que sigue el libreto establecido por otras dictaduras y se le atribuye que está en el comienzo de los cambios y adaptación del sistema para llegar a convertir el país en una Venezuela. Petro ha sido abierto en señalar que su ideología debe permanecer en el poder, aunque señala que no está interesado en ser él quien gobierne después del 2026.
- Ultranacionalismo: El fascismo clásico es ultranacionalista, exalta la superioridad del Estado y de una identidad cultural o racial exclusiva. Petro, en cambio, promueve una agenda de inclusión social, enfatizando la justicia social, los derechos de las minorías y la integración de los sectores marginados de la sociedad. Esto contrasta con la exclusividad que caracteriza al fascismo. No obstante Petro se orienta en sus reformas a proceder en la búsqueda de un nacionalismo en donde lo privado es mirado con recelo y busca que el Estado asuma funciones que hoy tienen privados.
- Corporativismo y control económico estatal: Aunque el fascismo apoya la intervención del Estado en la economía, esta intervención se basa en un acuerdo corporativista donde el gobierno, las empresas y los trabajadores colaboran, pero bajo una estructura controlada por el Estado. En el caso de Petro, si bien su política económica aboga por un aumento en el rol del Estado, en especial en sectores estratégicos como la energía, su enfoque está más influenciado por corrientes del socialismo y el progresismo latinoamericano, y no por el corporativismo fascista. No obstante, Petro es señalado de buscar controlar a los privados para lo que ha propuesto varias reformas tributarias, pensional, laboral entre otras, que de cierta manera somete a las empresas, además de intensificar a través de la Superintendencia de Industria y Comercio, acciones que son prácticamente de policía política en contra de las empresas, aumentando su control. En el mismo sentido se le atribuye la ola «intervencionista» como viene ocurriendo con la presión para controlar desde las juntas directivas de gremios, empresas industriales del Estado rompiendo los gobiernos corporativos, interviniendo cajas de compensación y empresas privadas de EPS, entre otras.
- Militarismo: Los regímenes fascistas suelen glorificar la guerra y el uso de la fuerza para lograr los fines del Estado. Aunque Petro tiene un pasado como miembro del grupo guerrillero M-19, sus posturas políticas actuales se centran en la Paz Total y la resolución de conflictos, abogando por el diálogo con grupos armados y la implementación de los acuerdos de paz. No obstante, el debilitamiento progresivo al que ha llevado a las fuerzas militares estatales, contrasta con el fortalecimiento de los grupos guerrilleros por lo que, por su pasado, les siente afecto, siendo señalado de ser un protector del militarismo revolucionario, cambiando la ecuación en el poder de las armas y el control militar, cediendo el espacio de las fuerzas militares del estado y dejándolo este espacio a los grupos armados ilegales.
¿Por qué algunos podrían llamarlo «fascista»?
En el ámbito político, el término «fascista» se utiliza a menudo como una acusación genérica contra líderes que ejercen poder de manera centralizada, atacan a sus opositores o utilizan tácticas populistas. Gustavo Petro ha sido acusado por algunos sectores de actuar de manera autoritaria debido a su estilo retador frente a las instituciones tradicionales, los medios de comunicación, y su tendencia a polarizar el discurso político y sus intentos de pasar por encima de decisiones jurídicas y legislativas, irrespetando la separación de poderes, que es un principio básico de la constitución colombiana. Sin embargo, el uso de la palabra «fascista» en este contexto se aparta de su significado original y más bien responde a una lucha discursiva en el plano político.
Algunos críticos de Petro lo comparan con líderes populistas, como Hugo Chávez, Evo Morales, Daniel Ortega o Nicolás Maduro; quienes han sido acusados de concentrar el poder y socavar las instituciones democráticas. Sin embargo, el populismo no es lo mismo que el fascismo. Aunque ambos pueden compartir rasgos como el autoritarismo y la centralización del poder, el fascismo es mucho más radical en su nacionalismo extremo, su control totalitario y su rechazo a la democracia.
¿Petro podría ser considerado populista o autoritario?
El término populista podría ser una mejor descripción en ciertos aspectos de la política de Petro. Su enfoque en la defensa de los sectores populares, su retórica contra las élites y su llamado constante al pueblo como fuente de legitimidad son características típicas del populismo. Además, ha impulsado reformas que buscan transformar las instituciones tradicionales, algo que algunos perciben como una tendencia autoritaria. Sin embargo, las críticas a su gobierno no lo alinean necesariamente con el fascismo, sino más bien con formas de populismo o progresismo que tienden hacia el intervencionismo estatal y la centralización del poder. Para algunos analistas, Petro es populista y podría pasar a ser un autoritario y de este paso, fácilmente llegar a ser un facsista.
Llamar fascista a Gustavo Petro no es técnicamente correcto si consideramos los elementos esenciales del fascismo. Petro lidera un gobierno democrático, promueve la inclusión social, y aboga por políticas progresistas que están lejos del ultranacionalismo y del corporativismo fascista. Aun con las críticas y controversiales comportamientos en el ejercicio del poder, Petro aun no califica para ser denominado fascista. El uso de este término en su contra puede responder más a una estrategia política que a una evaluación rigurosa de su ideología y su gestión. Si bien ha sido criticado por ciertos rasgos autoritarios o populistas, esto no lo convierte en un fascista en el sentido histórico y académico del término. En términos generales, Colombia en su historia reciente, no ha tenido, técnicamente, ningún gobierno fascista.

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