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(ANÁLISIS) Acuerdo Nacional de Juan Fernando Cristo: Propuesta que nació muerta

El anuncio reciente del ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, de impulsar un nuevo acuerdo nacional en medio de un Congreso que bloquea cada vez más las iniciativas del gobierno, parece estar destinado al fracaso. La historia política reciente ofrece un paralelismo inquietante: la última vez

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Redacción IFM
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(ANÁLISIS) Acuerdo Nacional de Juan Fernando Cristo: Propuesta que nació muerta

El anuncio reciente del ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, de impulsar un nuevo acuerdo nacional en medio de un Congreso que bloquea cada vez más las iniciativas del gobierno, parece estar destinado al fracaso. La historia política reciente ofrece un paralelismo inquietante: la última vez que un ministro del Interior propuso un pacto nacional que involucraba al Congreso y a los partidos, terminó fuera del gobierno. El caso de Luis Fernando Velasco es un recordatorio de lo frágil que resulta construir consensos en un entorno polarizado y dominado por las dinámicas del poder centralista de Gustavo Petro.

Desde el inicio de su mandato, Petro prometió gobernar bajo un supuesto “consenso nacional”. Sin embargo, este acuerdo comenzó con una exclusión clara: los partidos de oposición fueron dejados de lado, mientras el Pacto Histórico y partidos independientes como el Liberal y Conservador ocupaban un lugar preferente en la mesa del gobierno. Petro distribuyó ministerios y entidades descentralizadas entre estos partidos como muestra de su compromiso, pero rápidamente encontró que no podía controlar las agendas internas de cada partido. La crisis no tardó en llegar, con una reestructuración ministerial que rompió el acuerdo nacional de facto y dejó a muchos aliados políticos fuera de juego.

La ruptura de Petro con los partidos tradicionales e independientes fue rápida, y las consecuencias no se hicieron esperar. El Congreso, que en un principio aprobaba sin mayores reparos las reformas del presidente como la primera reforma tributaria, empezó a radicalizar sus posiciones. Apenas había transcurrido el primer año de gobierno cuando el legislativo comenzó a rechazar proyectos claves, marcando el fin de la luna de miel entre el Ejecutivo y el Congreso.

En este contexto, la propuesta de Juan Fernando Cristo de revivir un acuerdo nacional parece desconectada de la realidad política que atraviesa el país. A pesar de su vasta experiencia, el ministro se enfrenta a un reto casi imposible: construir consensos en un gobierno cuya esencia misma está basada en la ideología radical de izquierda del presidente. Cristo, uno de los pocos funcionarios que no proviene del entorno del M-19, parece caminar sobre un terreno desconocido, donde la técnica y el pragmatismo político que él representa tienen poco espacio en un gobierno que prioriza la ideología por encima de los técnicos y de los resultados.

El intento de Cristo de forjar un acuerdo con el Congreso, sin embargo, choca de frente con la realidad interna del gabinete y la estructura del gobierno actual. Ministros y funcionarios como Laura Sarabia, Gustavo Bolívar, Cielo Rusinque o Gloria Ramírez, Carlos Leal, Alfonso Jaramillo, Ricardo Bonilla, Carlos Ramón González, Otty Patiño entre otros; que representan el ala más ideológica del gobierno, difícilmente trabajarán en conjunto con aquellos a quienes han criticado abiertamente. Desde las entrañas del poder, no se percibe una verdadera voluntad de tender puentes con los partidos tradicionales o la oposición, a quienes se ha estigmatizado y atacado desde el comienzo de la administración.

Además, la falta de confianza dentro de las propias filas del Pacto Histórico y el Partido Verde, donde varios miembros aparentan seguir firmes con el presidente, pero en privado cuestionan su estilo de gobierno, añade otro obstáculo insalvable. La fragmentación interna hace que cualquier intento de consolidar un acuerdo con otros sectores políticos sea aún más complicado.

Cristo no solo llega tarde con su propuesta de acuerdo nacional, sino que lo hace en un contexto de desconfianza profunda. Para la oposición, y para buena parte de los mismos partidos que una vez estuvieron alineados con Petro, la confianza se rompió hace mucho tiempo. Y sin confianza, cualquier intento de pacto está condenado al fracaso.

Parafraseando al expresidente Juan Manuel Santos: “Ese tal acuerdo nacional no existe”.

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